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UN
TEATRO MENOR Y OTRAS ANALOGÍAS
El mundo es
un escenario
Con esta frase de Shakespeare
recogida por Groucho en su libro Memorias de un amante sarnoso(1),
parece resumir el terreno donde se asientan las anécdotas de su obra literaria,
así como los gags protagonizados por los Hermanos Marx. Pero añade: ...
y parece como si cada persona quisiera estar en él, en la parte delantera
y en el centro.
Indudablemente, él
y sus hermanos habían entendido el dilema del individuo en su entorno.
Ayudado por los graves sucesos de la primera mitad de siglo, comprendió
la base de la obra del clásico dramaturgo inglés: el escenario dentro
del escenario, el espectáculo dentro del espectáculo de la vida.
De todas las lecturas
que ha recibido Nietzsche según distintas corrientes filosóficas,
artísticas y políticas, Dadá supo seleccionar una con el
fin de desvelar la fatalidad del individuo en su contemporaneidad. Richard Huelsenbeck,
en el Almanaque Dadá, encargado por la Oficina Central del Movimiento
Dadá Alemán en 1920(2),
presentó la tercera parte con este fragmento de Más allá
del Bien y del Mal: Pero
el "espíritu", sobre todo el "espíritu histórico"
percibe todavía una ventaja en esa desesperación: una y otra vez
se prueba y trastoca, archiva, empaqueta y, sobre todo, estudia un nuevo trozo
de pasado y extranjero: nosotros somos la primera era estudiada en cuanto a "disfraces",
me refiero a las morales, los artículos de fe, gustos artísticos
y religiones, estamos preparados, como no lo estuvo ninguna época, para
la gran mascarada, para la más ingeniosa risotada carnavalesca y para el
desenfreno, para la altura trascendental de la suprema estupidez y de la burla
universal aristofánica. Quizás descubriremos precisamente aquí
el reino de nuestra invención, aquel reino donde todavía podemos
ser originales, por ejemplo, como parodistas de la historia universal y bufones
de Dios: aunque nada de hoy ya tenga futuro, quizás tenga futuro precisamente
nuestra risa.
Si el Futurismo se había
visto afectado en su esencia por el gran desarrollo técnico y por el nacimiento
de una nueva sociedad industrial, el Expresionismo y el Dadaísmo por la
Gran Guerra, los Hemanos Marx vivieron sucesos que podrían encontrar sus
causas en cercanos acontecimientos. El Crack del 29 junto a los muy relacionados
medios de comunicación emergentes, también puso en evidencia la
existencia de unos distintos planos de realidad: aquella que llegaba a la multitud
de inversores y la Economía que seguía su curso hacia la
hecatombe y que algunos expertos anunciaron infructuosamente ante la avaricia
reinante, siendo un caso Barney Baruch, al que Groucho denomina en Groucho
y yo "el Sócrates del Central Park y mago financiero americano"(3)
. En este libro dedica un capítulo entero -De cómo fui
protagonista de las locuras del 29- a su experiencia personal como víctima
del desastre, con bastante más cinismo que la alusión al respecto
de la autobiografía de Harpo(4).
Es uno de los temas constantes de sus escritos que nos da la clave para comprender
el punto de vista expresivo de la separación teatral en niveles de realidad.
Compara la frase de su amigo Max Gordon, quien se vio aun más perjudicado,
-"la broma ha terminado"-, con citas "imperecederas" como
"no abandonéis el barco, no disparéis hasta que veáis
el blanco de sus ojos, dadme libertad o dadme muerte y sólo tengo una vida
que dar a la patria". Realza el carácter lanzado, directo y corto
de Gordon ("antes de que yo pudiese contestar el teléfono se había
quedado mudo") frente a las máximas anteriores. La broma enmudece
y, sobre todo, sorprende. Baudelaire ya había tratado la dimensión
contradictoria de la risa:
La
risa no es más que una expresión, un síntoma, un diagnóstico.
¿Síntoma de qué?. He ahí la cuestión. La alegría
es una. La risa es la expresión de un sentimiento doble y contradictorio(5).
Mientras
Baudelaire lo atribuye al reidor (espectador), en los trabajos de los Hermanos
Marx serán además las cosas y los agentes que sorprenden, en gran
parte por aparición y desaparición, los que llevarán la contradicción
y el humor nacido de tal. En muchos casos, su comicidad empleada se basa en la
descontextualización de objetos y palabras para relacionarlos conforme
a un nuevo orden que obliga al público a reinventar al margen de la lógica;
por ejemplo, con la confusión entre "pez" y "aspirina"
en la conversación entre Groucho y Chico en la escena desarrollada en la
puerta del salón de juego en Horse Feathers, 1932. Pero sí
conseguirán, como pensaba Baudelaire, que el espectador se aparte de su
raciocinio, para que, en base a él, descubra su yo contradictorio. Parecida
apreciación es advertida por Ramón Gómez de la Serna: "El
humor hace pariente de la mentira a la verdad y a la verdad de la mentira"(6)
. Estos tres argumentos se reúnen en el poder del humor en desvalorizar
los asuntos más escabrosos de la vida, entendido dentro de la aniquilación
de las esencias o en el aislamiento de las definiciones. Encontramos también
en el mismo capítulo de Groucho y yo, la pista para valorar las
descontextualizaciones del humor, vitales en el entendimiento de la situación
de las películas de los Marx frente a la tradición narrativa:
... Al
principio las ventas se hacían ordenadamente, pero pronto el pánico
echó a un lado el buen juicio y todos empezaron a lanzar al ruedo sus valores,
que por entonces sólo tenían el nombre de tales. Esta
frase arma al caos producido del poder de destruir el contenido de los "valores"
con el fin de desnudar la palabra expulsada por la gente al "ruedo",
el cual, por su connotación lúdica alude a la suerte y al azar.
El significante queda suspendido en la vida misma a merced de cualquier orden
ilógico. El Crack es el humor que utilizarán en sus películas
aún sin olvidar el espléndido papel que interpreta la sociedad dentro
del espectáculo vital: "En los viejos tiempos, quienes eran pobres
vivían como pobres. Hoy, en cambio, viven como si fueran ricos... El público
se ríe hasta desternillarse con sus miserias. Les parece muy gracioso que
mire el dinero como algo que no debe malgastarse ¡veremos quién es
el primero en reír!", pone Groucho en boca de Jack Benny en Memorias
de un amante sarnoso acerca de su público, un actor de teatro muy conocido
entonces e intérprete del papel de avaro.
Tendremos que entroncar este humor, por tanto, en un humor de las ideas que comenzó
a reconocer Baudelaire en la crítica de dibujos y grabados caricaturescos(7)
, el de los entes lanzados a un baile a merced de la suerte y de la máxima
libertad, las palabras en libertad de los futuristas, o también, el humor
que "es echarlo todo en el mortero del mundo, es devolvérselo todo
al cosmos un poco disociado, macerado por la paradoja, confuso, patas arriba"
(Ramón Gómez de la Serna, La gravedad e importancia del humorismo
de 1928). Al formarse el Comité Estudiantil para la "re-realización"
de Animal Crackers (1930) a finales de los sesenta, Groucho sostuvo que
"crack" sería un buen nombre.
La censura también permitió
interpretar el mundo a la manera de Shakespeare. Encubría algo que, según
Groucho, era inevitable. Incluso lo acentuaba, puesto que una prohibición
despierta el deseo. Él mismo reconoce haber empezado a gustar del alcohol
gracias a la ley seca, y la muerte de muchos conocidos suyos alcoholizados previamente
abstemios (Groucho y yo). Tal prohibición ha permitido que se creasen
personajes del nivel de Al Capone o Dutch Schultz. En la película Room
Service (1938), Gordon Miller, interpretado por Groucho, comenta a Davis acerca
de que una chica haga el papel de hombre: "Davis, haga el favor de no desviar
la conversación hacia terrenos escabrosos. Yo sólo produzco obras
morales". El objetivo de esta contestación es conseguir dinero para
la financiación de una obra teatral, y el hecho de que un productor de
la talla de los papeles que interpreta Groucho, acuda a la moralidad, tan sólo
consigue que ésta quede suspendida como una palabra cubriendo sin correspondencia
los dos mil doscientos dólares que debe Miller al hotel. Una distancia
entre hechos y signos que reclama frente al receptor la conexión mediante
la metáfora o el símbolo reinventado, la cuarta dimensión
que representa Duchamp plásticamente entre sus obras y los títulos
que les asigna, como por ejemplo una pala de nieve titulada In advance of the
Broken Arm(8) .
Este uso teatral de la moralidad no es un hecho anecdótico de la ley seca,
sino uno de los pilares de la sociedad contemporánea, puesto que entre
otros, pero sobre todo por la radicalidad de sus argumentos y por haberse basado
en planteamientos de las vanguardias, cito a los situacionistas, y entre ellos
a Guy Debord y a Sanguinetti en lo referente a la idea del Espectáculo,
el cual, hoy más que antes, se asienta sobre el oscurantismo terrorista
y la ilegalidad de ciertos comercios que aparecen como amenazantes a la población
civil para que esta última se aferre aún más al espectáculo
(Guy Debord, Comentarios a La Sociedad del Espectáculo, 1988 y Sanguinetti,
Sobre el Terrorismo y el Estado, 1978). A diferencia de los situacionistas,
los Hermanos Marx, sin tal sentido histórico, dan un planteamiento mucho
más espontáneo y negativista: se podría sustraer que la moralidad
y la censura se han asentado para esconder una realidad aún fomentando
su misterio (no hay que olvidar en la comparación que son simples personajes
del starsystem). Se trataría de un juego escenográfico para
despertar el deseo y darle una mayor importancia al conocimiento humano. Sí
siguen ese objetivo situacionista de hacer visible lo que ya es esencial, en último
término el homo ludens, dinamitando las apariencias que encubren
dicha banalidad (el iconoclasta descubre el juego, tan constante en las películas
de los Marx; es juego cuando tiene valor por sí mismo, cuando vuelve a
sí mismo siendo por tanto gratuito). En el prólogo de advertencia
a Memorias de un amante sarnoso, Groucho escribe: "Es indudable que
lo que más excita las apetencias literarias del lector, es saber que el
autor ha sido encarcelado por sobre - excitar la libidinosidad de millones de
compatriotas". El Código
Hays se había instaurado durante la década de los veinte respondiendo
a las exigencias de la idiosincracia del starsystem. El humor de los Hermanos
Marx debía ser tremendamente negro y agresivo, sobre todo por su procedencia
del vodevil que exigía una mayor sensación para un público
precario mientras se veía obligado a ajustarse a ese carnaval de prohibiciones.
De ahí nacerá un ingenio no disimulado, bien visible en frases que
en las películas envía Groucho a la cámara. Recuérdese
el caso de Buñuel y su esfuerzo con Tristana, el cual puso en jaque
a la censura española del momento con métodos paralelos, aparte
del uso de la novela de Galdós, obra por su costumbrismo tan "respetable".
Un ejemplo lo encontramos en At the Circus (1939): "Debe haber algún
medio de quitarle los billetes sin hacer algo censurable", tapando a Paulina
con el sombrero hacia la derecha y en primer plano, tras haberle robado la cartera
para esconderla dentro de su escote. En Tristana podemos observar una historia
paralela entre López, la protagonista y sus sombreros, en la que además
es el espectador el que debe relacionarlos pudiendo así enriquecer la narración
fílmica, quizás aportando aquello que la censura no permite mostrar
de manera directa o por el propio estilo de Buñuel, aprovechando de tal
forma la tradición cinematográfica de narraciones paralelas de Avaricia
de Von Stronheim, film que Groucho parodia en alguna ocasión. Hay otros
comentarios parecidos, como el que lanza en Love Happy (1950) a la cámara
cuando se dispone a registrar a Mme. Egelichi: "Si fuese una película
francesa lo haría", sorprendiendo por la manera directa de dirigirse
a las butacas, por semejante claridad que rompe la ficción propia del cine
aceptada por todos los espectadores, recogiendo sin duda un resto de la herencia
del teatro popular. Por estas fechas la
censura ya estaba en aparente retroceso y resultaron más efectivas las
resoluciones argumentales de los propios gags y determinados efectos de cámara.
En Go West (1940), una cabeza de caballo en primer plano se superpone a
lo que parece ser un beso pasional entre los enamorados de la historieta. El caballo
se aparta y descubre un abrazo de lo más pomposo. Los gestos, demostrando
ser los mismos en los laterales del équido, han conseguido abstraer beso
y abrazo en una mímica de brazos que rompe la diferencia entre ambos conceptos.
Unidades lingüísticas menores sin una significación completa
en sí mismas pero capaces de llevar a confusión al espectador en
la configuración del concepto kinésico, que, sin duda, le revelará
sus propios deseos. Pero la radicalidad se encuentra en la superposición
de un animal que por tradición comporta connotaciones de deseo, sobre una
escena amorosa, humana y romántica, -en tanto que es un amor imposible
por ser ambos de familias enemigas, siguiendo el modelo de Romeo y Julieta-, para
reiterar la ocultación con el sombrero de At the Circus comentada
anteriormente. Aunque sin querer entrar todavía en las funciones del caballo
como icono de los Hermanos Marx, evidentemente supone un descrédito al
hombre como centro y medida de todas las cosas, el lugar que consiguió
gracias a la glorificación divina de la razón olvidando sus propias
raíces tautológicas, y cuya postura es la misma que toman tales
cómicos respecto a las lógicas narrativas y teatrales. Artaud, dramaturgo
con orígenes en el movimiento surrealista francés, en un artículo
para el número 220 de la Nouvelle Revue Française del 1 de
enero de 1932, bajo el título Les Fréres Marx, comenta la
escena última de Animal Crackers (1930), en la que destaca la muestra
a la misma altura del grito de una bella mujer asustada y el mugido de un ternero
(gracias a la confusión de Harpo), atribuyendo una apología a la
revuelta total más allá del mero humor, mientras que en el capítulo
La puesta en escena y la Metafísica de El Teatro y su Doble (1938),
incide en la misma secuencia como una inversión de significados propio
de un verdadero humor poético puesto en escena. Es la inversión
en el uso dialéctico de la descontextualización que resulta altamente
revolucionario y ofensivo a la tradición del lenguaje. Lo
mismo ocurre en la escena de la jirafa que lame el hombro de Margaret Dumont en
At the Circus, y aquella que sirve de clímax a una extensa secuencia
cargada de gags en Duck Soup (1933), donde Harpo, en vez de encontrarse
en la misma cama donde duerme la supuesta amante, se acuesta con su propio caballo
en otra anexa tras mostrar la pantalla, mediante un montaje asociativo y un travelling,
los pares de zapatos y las cuatro herraduras sobre el suelo del dormitorio. Rompe
un tópico en la escena. No muestra ninguna connotación erótica
para ofrecer un atisbo de zoofilia e intromisión sexual (el caballo sobre
el que cabalga), con el consiguiente hundimiento de la belleza ideal humana y
el respeto que suscita. ¿Cuál fue el escándalo de El almuerzo
sobre la hierba de Manet cuando lo expuso ante la burguesía en 1863?
¿Sólo la determinación temporal del desnudo o la anteposición
de una naturaleza muerta en primer plano que estudió con la misma o mayor
eficacia pictórica?, o ¿no molestó el Desnudo bajando
una escalera de Duchamp en 1912 en el Salón de los Independientes,
por presentar un cuerpo bajando mecánicamente a la realidad desde las altas
cimas, donde Dios había colocado a la humanidad como centro del Universo?
La técnica acentúa la dimensión temporal gracias a la velocidad
que suscita, mecanizando al individuo en su devenir vital. El progreso había
caído en su propia trampa tal y como sucumbió la censura del cine
americano ante las escenas comentadas de los Hermanos Marx. Lo mismo consiguió
Jean Arp con sus retratos dominados por el azar, o las formas mecánico
- viscerales de la novia puesta al desnudo de Duchamp, o del lienzo He ahí
una mujer (1915) de Francis Picabia. El Código Hays había perdido
el verdadero encanto del ser humano: el deseo y la sensualidad que han sido base
necesaria para someter al hombre a la orden de organizar el mundo. Tras estas
imágenes tan sólo quedan las palabras "hombre moral" separadas
de un posible hombre total. "Somos a menudo ese hombre de la calle, que se
agacha para ver mejor a los niños, los insectos, las flores y las mujeres,
ese hombre caído del mundo, ese hombre que se agacha para luego erguirse
mejor, colocando a mayor altura que él todo aquello que dominaba",
dice en 1933 Paul Éluard en un artículo del nº3-4 de Minotauro
(Las más bellas cartas postales)(9)
. André Breton, en los Prolegómenos
a un tercer manifiesto (1942)(10)
, comenta la situación del hombre frente a su entorno: "El hombre
quizá no sea el centro del universo", e incluye entre otros testimonios
el de Emile Duclaux, antiguo director del Instituto Pasteur (1840-1904): "Alrededor
de nosotros quizá circulen unos seres construidos igual que nosotros aunque
diferentes, tal como, por ejemplo, hombres con albúminas verticales."
La censura de Hollywood había olvidado
prohibir una tierna escena de un individuo y un caballo compartiendo un mismo
lecho, enmascarado todo ello con gran dosis de sorpresa y de magia, por lo mismo
que el lenguaje humano había dejado de lado una realidad "inútil",
comparable a lo que Duchamp denominó inframince: "el calor
de un asiento que se acaba de dejar"(11)
. Estos fragmentos de realidad olvidados atentarán contra el propio argumento
teatral de las películas de los Marx, hasta el punto de considerar al personaje
de Harpo dentro de los desechos producidos al pasar el mundo por el colador conceptual.
Otros sucesos de mención imprescindible fueron
los desastres bélicos y el auge de los fascismos. En la Primera Guerra
Mundial, de los cinco hermanos sólo Milton se enroló, luego apodado
Gummo, el cual trabajó con ellos en sus años de vodevil pero no
ya en la desaparecida Humorisk, autofinanciada película muda de
1921. Groucho, de nuevo en Groucho y yo, comenta cómo le gustaban
las letras pacifistas que escribía Irving Berlin durante la Gran Guerra,
aunque según la autobiografía habría que recurrir al psicoanálisis
para conocer el porqué. Berlin compuso la música de The Cocoanuts
(1929) y Groucho, por entonces, era consciente de la importancia del contexto
cuando telefoneaba para cantarle estas letras antibelicistas, algo superficiales
y que Berlin no gustaba reconocer ya como suyas. En A Night at the Opera
(1935) Harpo hace caer distintos decorados a gran velocidad, mientras Lassparri
en escena interpreta ridículamente la obra operística gracias a
las rápidas descontextualizaciones. Un decorado resultó ser una
nave de guerra, comparando así al genio con el fanático militar,
echando a perder el valor artístico del canto tal y como se colocan respecto
a una posible narrativa del cine y del teatro. Chaplin, en el artículo
aparecido en el Motion Picture Herald Magazine en 1928, El gesto comienza
donde acaba la palabra o ¡los talkies!(12)
, intuyó lo que iba a ser del futuro del cine tras el advenimiento del
sonoro: el definitivo triunfo de la narrativa, con terreno preparado desde ciertos
avances esquemáticos y argumentales desde Griffith, o incluso anteriores,
aunque no iba a suponer la invasión literaria de todos los registros naturales
del cine (banda sonora e imagen principalmente), pasando a ser reiteración
del teatro y, más adelante, la causa de la marginación de este género
con un nuevo e inferior papel frente a la sociedad. El vértice encontrado
en este artículo y con el que yo especulo, es el mimo contra la palabra,
más específica pero a la vez más coactiva en cuanto a libertad
de interpretación. Entonces, ¿quién mejor para hacer de dictador
en Duck Soup que Groucho?
Por su retórica, además de los
discursos políticos tras la crisis del veintinueve, lo que más les
impactó fue el fascismo. Harpo consideraba a Hitler lo más fácil
de parodiar, quizás porque era un personaje demasiado sujeto a sus convicciones
incapaz de flotar en la vida. La cuestión judía les afectó,
en efecto, pero no considero oportuno recurrir a un término tan vacío
de contenido como "humor judío" para definir una comicidad tan
sorprendente y misteriosa, negra y sin servirse de una violencia grandilocuente
y estética. Si los comparamos pobremente con Fernando de Rojas y La
Celestina, tendríamos que saltarnos 500 años de historia para
encontrar cuestiones sociales similares o, peor, para fabricar un repugnante ente
étnico, otro hijo del positivismo, como pudimos oír en el debate
de un programa de la cadena La 2 de Televisión Española tras la
proyección de Duck Soup en otoño de 1997, más interesada
en el director Leo McCarey que en la verdadera fuerza del film. En 1941 afectó
sobremanera a Groucho saber que la matanza masiva de judíos había
comenzado, y Harpo describe aterrorizado en su autobiografía los barrios
judíos de Hamburgo al hacer escala en su viaje hacia la URSS como "cómico
- diplomático" en 1933: "no había tenido tan clara conciencia
de ser judío desde mi bar mitzvah". Los barrios de Nueva York en su
infancia estaban divididos según la procedencia de los inmigrantes. Los
chicos de entonces iban en bandas de distintas nacionalidades: italianos, alemanes,
judíos... Precisamente, Harpo se definía por ser un solitario que
no pertenecía a ninguna de ellas. Cuando un hijo de Groucho fue expulsado
de un club de piscinas por ser judío, telefoneó para preguntar si
le permitían meterse en el agua hasta la cintura puesto que era medio judío
(su madre no lo era). Ser judío es un adjetivo y, por tanto, una palabra
más, sin correspondencia alguna con algo material, incapaz de partir a
su hijo en dos. Si añadimos el propio
personaje de Chico, un italiano con dificultad de entender los vocablos ingleses,
dando lugar a huracanes de chistes fonéticos, cuando para el colmo no lo
es y su italiano es igualmente nefasto (comparado con el de Giuseppe, verdadero
italiano en The Big Store, 1941), constatado en las traducciones absurdas
que realiza Groucho de su hermano en la introducción al Why a Duck,
llegamos al fondo del problema étnico: de nuevo el lenguaje.
En Go West, Chico y Groucho uniforman
en movimientos mecánicos consistentes en levantarse y sentarse mientras
dos prostitutas gritan y brindan sus lugares de origen, convirtiendo este procedimiento
de autoafirmación en pura poesía de valor fonético, a lo
que Chico termina por decir: "yo creía que eran hermanas". Groucho
responde: "Si, pero su madre viajaba en un tren". Un vehículo
contemporáneo que por su velocidad rompe los espacios de manera casi instantánea,
los contextos y los campos semánticos.
Durante el rodaje de Duck Soup, Harpo recuerda
con desánimo los discursos de Hitler retransmitidos por la radio. Pero
sería un error pensar que esta reacción se debiera únicamente
a la persecución de judíos. Ninguno de ellos fue especialmente religioso
ni amante de las tradiciones, y sólo Groucho acudió a la sinagoga
durante los últimos años de su vida. El fascismo era un peligro
que acechaba a los Estados Unidos desde el interior, puesto que ocupaba entonces
la tercera fuerza política del país. En A Night al the Opera
parodian un acto diplomático de 1933 entre la Italia fascista -autoritarismo
que no resaltaba por ser especialmente antisemita como el alemán- y Los
Estados Unidos, un recibimiento en Chicago al general Italo Balbo y su equipo
de aviadores. Ese suceso fue recogido en The Freedonia Gazette mediante
una fotografía del general bebiendo un baso de agua en la recepción
oficial. La parodia se centrará en las barbas que el agua elimina reduciéndolas
a nada en su centro, y transformando este postizo de Harpo en patillas y poco
más. El humor recurre a una identificación de barba con aviador
en un proceso de abstracción. Cuando en una escena anterior, Groucho ve
aparecer doblando una esquina de los pasillos del barco a los verdaderos aviadores,
exclama: "qué son, tres hombres con una barba o una barba con tres
hombres". Este proceso lingüístico de convertir tres barbas en
un ente conceptual desde la metonimia, fue utilizado por la poesía y los
espectáculos dadaístas que aplicaron la dimensión lingüística
a la abstracción, producida por la velocidad de los futuristas, así
como el simultaneísmo promulgado por Marinetti y sus amigos (Teatro
sintético futurista,(13) 1915
), el cual "nace de la improvisación, de la intuición como
iluminación, de la realidad sugerente y reveladora", a lo que Huelsenbeck
añadió: "La simultaneidad es una abstracción"(14)
. En el caso que nos ocupa, diremos que el conocimiento humano parte de una intuición
que, casi al mismo instante, toma un proceso de identificación con los
esquemas otorgados por la experiencia y la razón. Según la percepción
humana, podríamos concluir con que el aviador nace en la barba, como un
hombre de sociedad nace en el sombrero, en la corbata, en la camisa, un policía
en la chapa de identificación... Todos estos objetos dan la seguridad del
papel al individuo en el espectáculo y las directrices necesarias para
actuar, o al menos, para cubrir una existencia perecedera y dominada en alto grado
por el azar. De ahí que los Hermanos Marx interrumpan sus obligaciones
determinadas por la trama para jugar a las cartas, o transformen las escenas en
apuestas, rifas, subastas o juegos propios de un casino. Pero no sólo los
uniformes dan esa seguridad: el caballo, el cargo profesional, o incluso el lugar
donde trabajan o dirigen (un hotel, un sanatorio, una ópera...), dan una
estabilidad a sus actos tal y como lo puede ofrecer un dictador. Hay una parodia
en las canciones de Duck Soup acerca de las absurdas prohibiciones que
instaura el presidente Firefly, -interpretado por Groucho-, el cual asocia libertad
con una "realidad dominada". He aquí unos fragmentos traducidos:
Dumont: "... Para nuestra información, Sólo
por ilustración, díganos como piensa Llevar
la nación"
Groucho: "Pondré a mis pies la realidad, Tanto
así será Que
CONVERTIRÉ esta tierra En
el país de la LIBERTAD" "Si
veo que alguien permite que lo sobornen y no me permite participar, lo
mandaremos al paredón... y Papá se ocupará de él"(15)
Si intenta dominar la realidad, que precisamente
es el azar lo que la hace indomable, ¿cómo puede haber libertad?
Firefly identifica seguridad con libertad a través de una demagogia que,
por resultar poética, carece de un fondo racional, haciendo por extensión
a todos los discursos de corte autoritario, evidente lo que ya es esencial. Deslumbra
un miedo a apostar y soportar las consecuencias, y es que los Hermanos Marx defienden
este derecho frente a los intentos de huir de él, derecho que es aceptar
el azar de la misma vida y la evidente necesidad de arriesgar. Una vuelta a la
praxis vital que ha definido a todas las vanguardias de la primera mitad de este
siglo y donde radica el sentimiento democrático que llevó a Harpo,
por ejemplo, a sorprenderse de una sociedad rusa que, además de no entender
sus chiste, decía poseerlo todo sin posibilidad de apostar, sin recrearse
en el juego existencial: la vida es un juego y, sin él, no hay vida.
El dictador Firefly entra dentro del mismo
proceso de autoafirmación que su pueblo, apelando al papel de responsable
de la nación y cuyo final será la guerra. En la famosa escena del
espejo, que marca claramente un punto de inflexión en la película,
hay un diálogo con otro firefly mediante la mímica (Harpo disfrazado
de firefly hace de la imagen reflejada sobre el espejo roto), terminando en un
movimiento en espiral similar a los bailes y canciones previos a la guerra, realizados
por el pueblo de Freedonia y dirigidos por su dictador. Una poesía del
autoconvencimiento como lo son los movimientos giratorios del Gran Vidrio de
Duchamp, cuyas imágenes dan vueltas sobre sus mismos preceptos dentro del
cristal que muestra sus reversos, sus entes invertidos. Para captar el sentido
humorístico de este gag, así como el porqué de la risa que
produce, encontramos una sensibilidad parecida en Paul Eluard:
¿Cómo
podría señalar un itinerario cuando yo mismo voy a lo largo de una
multitud de senderos imprevistos? Me confío a mi sentido de la orientación,
a la atracción que me lleva a los otros para devolverme a mí mismo.
Acecho el espejo donde, a la vuelta de una frase, frase que ansío refrendar
o que, por lo menos, despierta en mí un eco. (Luz y Moral. La nostalgia
de la luz total, uno de los prefacios a su Antología de Escritos sobre
Arte, Círculo de Arte de París, 1952-54)(16) En
el siguiente fragmento, el mismo poeta atribuye al automatismo - como ejercicio
puramente poético - una moral liberadora, y es la que Groucho lleva a la
práctica para hacer visible la miseria del dictador que representa, personaje
tan dado a enmascarar sus verdaderas intenciones y caracteres:
Moral
de disociación, de supresión, de negación, de rebelión,
moral de los niños (...) dar a los hombres el deseo de mirar de frente
lo que les separa de sí mismos. (Giséle Prassinos, prefacio a La
Sauterelle Arthritique, de Giséle Prassinos. G.L.M., 1935)(17)
Aunque
Groucho acabe por decidir la guerra, esta moral, o "antimoral" dentro
de un sentido ilustrado, es la que conduce al desconfío de su propio yo,
reflejado desde un primer momento y al realizar los movimientos giratorios de
un lado a otro del marco del espejo. Al fin y al cabo, las decisiones últimas
vienen tras un agotamiento del yo en su búsqueda aniquiladora. "Se
ha relacionado el espejo con el pensamiento, en cuanto éste -según
Scheler y otros filósofos- es el órgano de autocontemplación
y reflejo del universo (...) el mito de Narciso" nos aclara el Diccionario
de símbolos de Cirlot(18)
. Es la misma poética de un plano exterior a los diálogos y a los
actos por lo que nos parece simpático un dictador como Firefly, gracias
al enunciador fílmico que permite enseñar las situaciones donde
toma las decisiones más drásticas de la manera más gratuita
y cotidiana. Es el mismo criterio de la presentación de las escenas encadenadas,
-aunque rozando la yuxtaposición-, el que tiene en un nivel más
alto de la narración, -y sobre todo en esta película-, altas dosis
de automatismo, descendiente quizás del teatro popular. Es esto lo que
hace atractivo al personaje de Ubu perfilado por Alfred Jarry, un rey diabólico
y sin escrúpulos pero que sin embargo nos descubre "las bajezas"
más naturales del ser humano (la pereza, la avaricia, la gula, el miedo,
la grosería...) en contra de la separación que contienen los héroes
y, por supuesto, los líderes dictatoriales frente a sus espectadores (Eluard
define a Ubu como el que "hace la guerra y habla con claridad"), separación
que Artaud no se cansó en denunciar en las obras maestras teatrales, historias
psicológicas de vidas separadas del público. No se trata de presentar
a un déspota tal y como es en la realidad, eso sería representación
y, por lo tanto, menos eficaz; sino que, tanto en Ubu como en Firefly, el proceso
de formación del personaje es tan sintético y emblemático
como el del héroe de las novelas de acción, sólo que invertido.
Se mueven en la dialéctica que la tradición cultural ha mantenido
entre el rey, lo más sublime, y el payaso (Juan Eduardo Cirlot, Diccionario
de símbolos). En los casos comparados, gracias al segundo extremo,
descubrimos al verdadero gobernante. Ambos son totalmente lo contrario a un héroe
y, para ello, Duck Soup se sirve en gran medida de signos identificadores
como sombreros, usando uno curiosamente Firefly con el fin de descubrir al impostor
en la escena del espejo y recibiendo así un uso invertido. El cargo de
presidente, el espejo, los uniformes, los sombreros... desencadenan el conflicto.
Objetos y conceptos creados precisamente por el hombre y que actúan desde
su silencio y pasividad, desde su sola presencia(19)
. Paul Eluard ya produce tal inversión gracias a estos versos incluidos
en su artículo del nº 3-4 de Minotaure en 1933:
Todos dicen: El sombrero es el hombre. Nada hay en realidad más
cierto Puesto que siempre servirá De termómetro Al amor.
En otras películas, Groucho adopta palabras
contundentes como "democracia", "nación", "libertad"...
propias de un fanático presidente. Una de las escenas que mejor ilustran
la guerra es el homenaje a El Maquinista de la general de Buster Keaton,
desenlace final en Go West. Escena de múltiples lecturas, una de
ellas es ésta: Groucho en cabeza de tren gritando "¡más
madera, es la guerra!"; al mismo tiempo Harpo y Chico destrozan las paredes
de los vagones, equipajes, mercancías, tirándolo todo al fuego de
la caldera y desmantelando a los viajeros a gran velocidad mientras el tren rompe
los espacios de la realidad así como todo lo que encuentra a su paso. Hay
cierta similitud cuando en Horse Feathers oye Groucho desde el sanatorio
donde trabaja, un aviso de fanfarria procedente del hipódromo anunciando
el comienzo de las carreras de caballos (fuera de imagen, acentuando la sorpresa
y la aparición del sonido). Grita de nuevo: "¡Es la guerra!,
me voy al campo de batalla". Consistiendo en apuestas, se trata evidentemente
de una guerra contra la realidad inaccesible, el azar, la búsqueda de dominio
e identidad. De nuevo, remitiendo al diccionario de Cirlot, la guerra siempre
tiene su enemigo en las tinieblas, dentro del sentido cósmico del bien
contra el mal. Así, en el contexto de un film humorístico, la comicidad
nacerá de unos personajes empeñados en luchar contra una vida imprevisible,
resultando ser torpes y ridículos. Frente a la nueva situación histórica,
Hugo Ball empezó a dar al teatro otra perspectiva: "La importancia
del teatro siempre es proporcional a la importancia de la moralidad social y la
libertad civil"(20) . Artaud,
cuando proclama el nuevo teatro de la crueldad, dice tratar de "asuntos y
temas que correspondan a la agitación y a la inquietud características
de nuestra época.(21)"
La comicidad, por medio de la abstracción,
fue utilizada por Apollinaire en Les Mamelles de Tirésias , escrita
en 1903 y representada en junio de 1917 en el Conservatoire René Maubel(23),
cuya introducción incluye una inédita ampliación de su concepción
de surrealismo. Emplea algunas ideas propias de Alfred Jarry, -con el que contactó
cuando escribió la obra-, como presentar a un pueblo entero en un solo
actor, y un quiosco de periódicos que hablaba, cantaba e incluso bailaba,
comparable en la escena de la habitación de Paulina en At the Circus,
al biombo donde Groucho se cambia de ropa, verdadero collage que permite ver aisladamente
su cabeza, brazos y pies, o a la multitud de planos insertos en letreros luminosos,
carteles y artículos de periódicos anunciando la próxima
escena. Thérèse, la heroína de Apollinaire, se abre la blusa
y muestra sus pechos, dos enormes globos, uno rojo y otro azul, -signos grandilocuentes
de su sexo-, para explotarlos con un mechero con el fin de sacrificar su condición
de mujer y adoptar barba y bigote, tan identificadores como el caso de los aviadores
en A Night At the Opera. De manera similar, en Les Mariés de
la Tour Eiffel (1921) Cocteau utilizaba tales recursos como representar una
comunidad entera en una sola persona o dar categoría de actor a diferentes
objetos, con sus voces y movimientos mágicos, inesperados y de carácter
surrealista(24) .
Esta sistematización en signos lingüísticos con significados
en sí mismos y totalmente codificados en la cultura, con la que lo inaccesible
toma una aparición acorde al conocimiento, es lo que produce la diversidad
en planos ocasionando el efecto contrario a su aparente objetivo, dificultando
más el acceso a la realidad. Es el problema intrínseco de la comunicación,
el de los mediadores entre el hombre y su entorno y que también forma parte
de la naturaleza del cine. Los hermanos Marx iban a recrearse abiertamente dentro
de este dilema mediante un humor de tales características, y que era visible
en la propia sociedad de Hollywood al igual que en otros grupos concretos en los
que se vio introducido Harpo por mano de Aleck Woollcott, -crítico y amigo
suyo-, entre los que se encontraban personalidades como George S. Kaufman, -uno
de sus colaboradores-, la novelista Alice Duer Miller, la actriz Ruth Gordon,
la pintora Neysa McMein, Dorothy Parker, Chaplin, James Grant, Donald Ogden Stewart,
Peggy Woods, el club Tanatopsis... Harpo cayó bien en estos ambientes.
Él lo atribuye a que nunca ocultó sus orígenes humildes.
Sobre la Mesa Redonda de Algonquin escribió: "No era más
que una larga perorata con gente que entraba y salía, comía, discutía,
cotilleaba, contaba chistes, hablaba de negocios y sufría inspiraciones
geniales"(25) . Podría
tratarse de la escena de una de sus películas en las que predomina la aparición
y desaparición de objetos y personas, actividades donde se mezcla lo "bajo"
y lo más escenográfico. El to be or not to be de Hamlet,
el estar en escena o salirse de ella, en último término, es la cuestión
de todo y lo único capaz de dar el mayor impacto en una comedia. "Desaparecer
es triunfar. Olvido gratuito, la vida sin frases", reza Paul Eluard en un
artículo de 1922 del único número de la revista Le Coeur
á Barbe. Aunque lo que más impresionó a Harpo, fue que
detrás de estas tertulias que se podrían llamar "intelectuales",
reinaba una ludopatía violenta, patente cuando especifica en su autobiografía
en qué consistía el cróquet, juego que ellos mismos
inventaron y que llegó a ser una verdadera obsesión en las apuestas.
Incluso las conversaciones literarias no eran más que juegos de palabras.
Quizás Harpo esté vislumbrando una base que coincida con lo que
reivindica Huizinga en 1938, el homo ludens(26)
. Groucho dice haber visto en banquetes de Hollywood "mal disimulados destellos
de los ojos" de alguno de sus amigos mientras comentaban alegremente la crítica
de una nueva mala película, situaciones en las que él mismo se incluye
avergonzado(27) . A
raíz de estas condiciones históricas, el Crack del veintinueve,
la censura, los autoritarismos y los conflictos bélicos, junto a la sociedad
de Hollywood y de Broadway, con las referencias de los libros de Groucho y Harpo,
donde cuentan anécdotas de sus vidas desde la habilidad de construir escenas
humorísticas con todas las características de sus películas,
entresacamos las dos claves de este humor denominado tantas veces surreal, pero
dando muy pocas explicaciones o ninguna del porqué. La desfragmentación
del lenguaje tanto hablado como icónico, en el significante y en la significación,
en el valor fonético, separando las palabras de sus referencias materiales,
la apariencia de la configuración, enmarcado todo en una lucha entre el
individuo y su entorno dominado por el azar, y en la que recurre al lenguaje racional
pero siempre inútilmente, desvela la naturaleza tautológica de la
lógica y extiende la esencia del teatro a la totalidad de la vida, la banalidad
de entrar en escena y el juego como única posibilidad de recrearse. No
sólo eso, sino que lo lúdico, ya sea más evidente en unos
que en otros, al jugar a aparentar en un baile de disfraces que se presenta como
serio (de ahí la fragmentación en planos de ficción y realidad),
será el único fin de los actos humanos. Aunque lo que haga a estas
películas tan surrealistas será la aplicación de todo su
vértigo en las butacas. Es decir, las imágenes presentadas deben
ser conectadas por el espectador puesto que las conexiones están fuera
de cualquier estipulación lógica, lo que a su vez podrá ser
una intromisión o, simplemente, un ejercicio recreativo consistente en
fabricar un subjetivo y peculiar lenguaje.
Siempre habrá que tener en cuenta que no es un legado surrealista, al menos
directo, sino que se debe más bien a los orígenes en las variedades
y en el vodevil. La mayoría de los cómicos de entonces habían
comenzado aquí, y el mismo cine cómico se alimentó de ellos.
Caso más conocido es el de Charles Chaplin; pero, a diferencia de los demás,
los Hermanos Marx no habían producido más cine que Humorisk,
y su primera película no autoproducida se estrenó dos años
después del advenimiento del sonoro. Por lo que, junto a Harlod Lloyd o
Stan Laurel y Oliver Hardy por ejemplo, esta tradición de las variedades
se estrenaba con ellos en el reciente cine hablado, y no precisamente con mesura,
puesto que la velocidad de oratoria de Groucho y las constantes improvisaciones,
traían muchos problemas tanto a la cámara como a los espectadores
que, entre carcajadas, no podían atender al siguiente chiste. Joseph Ruttemberg,
cámara de A Day at the Races (1937), recordaba: "¡Señor,
mira que eran difíciles los Hermanos Marx! Por un lado, nunca sabías
lo que iban a hacer, por lo que debías tener una cámara sobre cada
uno de ellos. Si a esto le sumamos la cámara para planos generales, tenemos
cuatro cámaras, e iluminar un plató de estas características
es muy complicado. Nunca hacían dos secuencias del mismo modo y era imposible
unir tomas diferentes. Volvían loco al director..." Este testimonio
nos ofrece pistas sobre el problema de la autoría en los filmes. Tuvieron
diversos directores, productores y guionistas, pero es evidente que todos guardan
una misma base necesaria para mantener una uniformidad psicológica de Groucho,
Harpo y Chico. A veces, sobre todo en las últimas producciones, se verá
alterada por debilidades pasionales y unos maltratos a sus personajes que les
son impropios. Un caso se da en las escenas del salón de Go West, y en
cómo se comprometen gratuitamente a ayudar a una pareja de enamorados desde
el sistema que propuso para la trama Irving Thalberg con sus clasicistas guionistas.
Los Hermanos Marx no estaban preparados para
encuadrar sus gags en un argumento, por lo que necesitaban un componente técnico
(el cual no será más que eso, técnico). The Cocoanuts
y Animal Crackers fueron esencialmente las mismas obras teatrales que habían
representado antes de ser adaptadas, escritas por Kaufman y Morrie Ryskind respectivamente.
De llevarlas a la pantalla se encargó Ryskind con pequeños reajustes.
Estos escritores trabajan como profesionales que debían sistematizar los
gags conforme a un argumento. Muchas ideas de Duck Soup o incluso de Love
happy, At the Circus... se aprovecharon de los guiones que preiviamente
Groucho y Chico prepararon para el programa de radio Flywheel, Shyster
and Flywheel y para obras teatrales; los gags que les sobraban de las adaptaciones
cinematográficas los utilizaron en películas posteriores. Harpo,
Groucho y Chico conservan sus papeles de infantil, charlatán, ingenuo,
italiano... incluso Margaret Dumont, que encuentra sustitutas para cubrir el hueco
que deja en las películas que no interviene. Esto no evita observar rasgos
de personalidades como Sam Wood, Irving Thalberg o Leo McCarey, pero no dejan
de ser huellas en el resultado final. Incluso Leo McCarey rodará escenas
similares a las de Duck Soup -película que dirigió- en la
Vía Láctea (1936), protagonizada por Harlod Lloyd, como la
recreación de un gran amor entre él y la yegua que tira del carro
de lechero con el que trabaja. De todas maneras,
la personalidad de los tres cómicos exige seguir unas determinadas pautas
ya que el público no iba a ver a los personajes que interpretaban sino
a ellos mismos. Es una respuesta aprobatoria y más específica a
la nota del manual de Dudley Andrew, Las principales teorías cinematográficas
(1976)(28) :
...
Ante todo, la experiencia del cine comercial prueba que los directores pueden
ser a menudo figuras secundarias, con clara subordinación a empresas, a
productores, a guionistas, a estrellas. Debe recordarse, por ejemplo, los oscuros
directores asignados a filmes de Douglas Fairbanks, Greta Garbo, los Hermanos
Marx, Brigitte Bardott o Jean Gabin. En
el caso de los cómicos, la misma utilización de un atuendo, de unos
gestos y de una presencia fácilmente reconocible, los acerca al signo,
caso que se repite en muchos convencionalismos de las presentaciones de objetos,
espacios e incluso escenarios. Es la base necesaria para el caos de todos estos
elementos que propone Antonin Artaud para el cine y el teatro, y a los que incluye
personajes como el centro de la puesta en escena, algo que según él
ya se daba en el cine: En
el cine, el actor no es más que un signo viviente. En él están
toda la escena, el pensamiento del autor y la secuencia de los acontecimientos.
Y esto es lo que nos impide pensar en ellos. Charlot interpreta a Charlot, Pickford
interpreta a Pickford, Fairbanks interpreta a Fairbanks. Ellos son el film(29).
Se
refiere a una virtud intrínseca del teatro pero que las obras maestras
apartaron, luego recogidas por el music-hall y el cine, espectáculos a
donde va a buscar el público la violencia necesaria que rompe la separación
entre la escena representada y los espectadores. De la misma manera, Groucho,
Chico y Harpo se interpretan a sí mismos como ya marcó esa temprana
tradición cinematográfica, y en ellos se concentra todo el potencial
creativo. El
origen teatral queda patente en la variedad de espectáculo (música,
gags, persecuciones, lo circense...) y en la puesta en escena, en las secuencias
en estudio y en la limitación escenográfica, una correspondencia
con la Commedia dell´arte, descrita por Román Gubern(30)
como un entorno de prototipos sociales fuertemente arraigados, y una puesta en
escena coartada por los orígenes teatrales, como por ejemplo el cine de
Méliès. Tras Monkey Business (1931), Groucho vio esta importancia
teatral y expresó su deseo de volver a los escenarios ese mismo año.
Las improvisaciones y el poco respeto que tenían por las marcas de tiza
del plató, son muestras de una soltura propia de unos actores de vodevil
de gran personalidad. George Fosley, - historiador de cine -, describió
una de las improvisaciones de Groucho: Teníamos
a cuatro cámaras siguiendo a Groucho, que era el recepcionista del hotel
(hay que dejar bien claro que no estaba ensayando) cuando éste llamó
al botones. Al no tener respuesta alguna, se lanzó al suelo para meter
la cabeza por el agujero de su mesa. El cámara no sabía que iba
a hacer este movimiento, y cuando salió de cuadro lo perdió por
completo. Para cuando intentó hacer una panorámica fue muy divertida,
estoy seguro de que el pobre cámara se quedó frustrado por completo. Esta
escena pertenece a The Cocoanuts y se rodó finalmente con la suavidad
de la cámara que caracteriza al conjunto de la película. Algunas
improvisaciones en el teatro fueron origen de repetidos gags como las persecuciones
de Harpo a chicas, que produjeron gran multitud de risas y por eso se adoptaron
habitualmente. Era un proceso propio del vodevil, el ensayo - error respecto a
las risas del público que liberaba y enriquecía el espectáculo
con cierta intervención del espectador en la creación. Groucho insertó
una petición a las butacas: "¿hay un médico entre ustedes?,
luego lo introdujo en el partido final de Horse Feathers dirigiéndose
a las gradas que constituían la representación de otro público,
los espectadores del film. Él mismo opina que todos los comediantes llegan
a serlo por tanteo y por error, que es imposible explicar en qué consiste
ser divertido. Incluso algunos guiones para sus películas, por su iniciativa
y ante la mudez que produce la falta de un público simultáneo en
el cine, los representaron en gira para comprobar la eficacia cómica antes
de ser rodados. Con esta práctica complementan el cine con una carencia
localizada en su propia naturaleza y que sin embargo el teatro la posee, más
aún en el de variedades debido a su falta de seriedad y rectitud.
Ellos mismos afirman haber sido el tipo de
teatro en el que comenzaron precario, popular, heterogéneo en cuanto a
espectáculos. Escenas circenses, payasadas, musicales, canciones, obras
dramáticas y comedias de simples esquemas argumentales... constituían
el ambiente de los Tres y Cuatro Ruiseñores (Gummo, Chico y Groucho)
dirigidos por la madre Minnie Schoenberg, que no dudó en intentar integrarse
junto con su hermana Hannah en un proyecto frustrado, Las Seis Mascotas.
Ambas, con cincuenta y pico años y sin ninguna experiencia como intérpretes,
planearon hacer de colegialas entonando canciones de tipo popular. Ninguno de
los hermanos tenía una formación teatral y fueron instruyéndose
conforme actuaban. Sólo Chico recibió clases de piano. Es, en definitiva,
un ambiente cercano a las variedades muy extendido entonces, elogiado y adaptado
por Marinetti precisamente por su variedad, "una gama completa de estupidez,
tontería y absurdo... y una falta de tradición, maestros y dogma".
Estas obras apenas tenían un argumento, por lo que el público tenía
que colaborar y los actores "inventar incesantemente nuevos elementos de
asombro". Era primitivo e ingenuo, un arma perfecta contra lo académico,
"lo solemne, lo sagrado, lo serio y lo sublime en el arte con A mayúscula",
tal y como demuestran los Hermanos Marx en A Night at the Opera y At
the Circus, anteponiendo el espectáculo circense y la pantomima a un
concierto sinfónico de Wagner y a una obra operística, siendo significativo
el hecho de que el público que aparece dentro de la película, gente
adinerada y de burguesas costumbres, no pueda evitar divertirse más con
el circo que con sus prejuicios intelectuales. Marinetti perseguía una
declamación dinámica y belicosa frente a otra pacifista, nostálgica,
pasional, vieja, compasiva y estática del teatro académico (como
la buscan los Marx, sobre todo en la charlatanería de Groucho, cuando con
su retórica convierte en poco tiempo una situación grave en una
apuesta, en una subasta o en un discurso político demagógico). Así,
se servían de todo lo que contuviera expresividad como brazos, piernas,
objetos... Harpo se expresa de forma paralela con el registro pantomímico
y en la utilización de objetos de todo tipo. Incluso llega a ser mucho
más expresivo que sus hermanos en determinadas escenas a pesar de su mudez,
y siempre más que los restantes personajes del largometraje. Cuando el
futurista Francesco Langiullo expuso estas ideas en el Manifiesto del teatro
de variedades, presentado por Balla, Marinetti y él en la Galería
Sprovieri en Roma, en marzo y abril de 1914, lo denominó un drama de palabras
en libertad ("parole in liberta") en consonancia con la poesía
libre que propugnaba Marinetti(31)
. Se estaba esbozando la ruptura de una trama que servirá de descontexto
a las palabras en las vanguardias posteriores, bocetos similares a los que elaborará
más tarde Duchamp en las partidas de ajedrez o en los juegos en Montecarlo.
Tanto en la vida como en el cine, los hermanos Marx son unos auténticos
jugadores que apuestan todas sus fortunas.
Si desnudamos las escenas cómicas del resto de las películas, que
sin duda son en su conjunto el centro de atención de sus producciones,
nos encontramos ante auténticas muestras experimentales que sin duda alguna
dejaban respirar la naturaleza del vodevil; la mejor prueba de que los fenómenos
populares por sí solos, y al margen de las tradiciones acompañadas
siempre del respaldo de la oficialidad superior, son las más armoniosas
y constantes experimentaciones, y por extensión, los actos de la vida cotidiana
poseen, dependiendo de sus consciencias perceptivas, las mayores cargas experimentales
y artísticas que jamás haya imaginado genio o profesional alguno.
Sus películas tienen dos caras: una dimensión industrial y comercial
al más puro estilo del cine americano, legada a la labor de un componente
técnico, y una naturaleza compartida con el teatro pequeño y mantenida
por los Hermanos desde sus orígenes. Pero procedamos a analizar con qué
eficacia se combinan ambas. Chaplin,
en el manifiesto anteriormente aludido, critica al cine hablado por caer en la
reiteración del teatro, la fiebre que despertó en Hollywood por
reclutar actores procedentes de este arte, caso paralelo a lo que ocurre con la
narrativa, no ya tanto por acción del cine sonoro sino por la utilidad
que impuso la adaptación de obras literarias y los esquemas narrativos
más rígidos que institucionalizaron cineastas como Griffith, que
podrían dejar de lado (o al menos les resta importancia) posibilidades
artísticas que la cámara, por su propia esencia, puede ofrecernos.
Aún con todo, en este escrito defiende la formación de los actores
en el vodevil, la mejor escuela para la pantomima que él contrapone a los
"talkies" tal y como sucederá entre los personajes Harpo y Groucho.
Recordemos que Méliès, haciendo cine como un espectáculo
más de las variedades, realza el trucaje siempre acompañado de la
sorpresa, la magia. La cuestión era adaptar la tradición del vodevil
en el género cómico del cine, a las nuevas circunstancias impuestas
por la aparición del sonoro(32)
. Los Hermanos Marx ya tuvieron que adaptarse a esquemas narrativos y diálogos
coherentes en sus últimos años de teatro, pero atraídos por
el deseo, el dinero y las mujeres de manera instintiva y absurda, Harpo de un
modo infantil por los animales, entran dentro de una trama teatral de "buenos
y malos", la cual resulta de lo más trivial, para demostrar que son
aún más malos que los malos por ser caóticos y desordenados
(al menos hasta Duck Soup). Hacen saltar por los aires todo orden de la
comedia y consiguen que la película termine dejando un buen sabor de boca,
aunque en realidad no gracias a sus propios actos. Más específicamente,
será no por la existencia de un final feliz, sino por una constante negación
de la importancia de los hechos. Ellos se mantienen en último grado en
otro nivel existencial. Sus aficiones al juego esbozan absurdos planes al margen
de cualquier orden lógico. Con el ajedrez, Duchamp construyó tautologías
similares a lo que son sus obras plásticas, en las que el lenguaje, imagen
y materia, van unidos en el entramado que el contacto natural posibilita, encontrado
en la conexión de las cosas reales y las palabras el modo de poetizar el
conocimiento humano. Constantemente
se ha calificado el humor de los Hermanos Marx de surrealista. Incluso Román
Gubern en su manual Historia del Cine los caracteriza de "surrealistas
innatos". Innatos sobre todo antes de llegar a la Paramount en 1929 o a Broadway
hacia 1925, porque, como ya hemos visto, el teatro de variedades tuvo suma importancia
en la configuración de los espectáculos futuristas que emprendieron
una tradición teatral que continuó, al menos, hasta obras que sintetizan
las bases del dadaísmo y surrealismo francés de la década
de los veinte (el mismo que rindió homenaje a Alfred Jarry): Relâche
(1924), con la cooperación de Picabia, Duchamp, Man Ray, Satie, incluyendo
el corto Entr´acte filmado por René Clair y cuyo guionista
fue Picabia. O Le Jet de Sang (1927) de Artaud, cuyo breve guión
la definía como un huracán que separaba a los dos amantes, -"el
choque de dos estrellas formando un caos de pies, manos, cabezas, máscaras..."(33)
-, y una serie de prototipos sociales (sacerdote, caballero, la prostituta...)
intercambiando emociones inconexas, creando la fantasía surrealista necesaria.
Se había producido la adaptación lingüística de la abstracción
futurista promulgada por Huelsenbeck (no olvidemos que la pintura futurista aún
era predominantemente retiniana, sensitiva y poco intelectual, o al menos así
la acusaron ciertos dadaístas), constituyente de una revisión del
origen de esta tradición teatral: el Ubu Roi (1896) de Jarry, caracterizado
por una vuelta al viejo y popular teatro inglés, con una simplificación
consistente en máscaras sencillas, un solo decorado y rótulos llevados
por los actores indicando las escenas, en consonancia con los planos insertos
de carteles y artículos en los filmes de los Hermanos Marx anunciando las
próximas secuencias. Lo circense en Ubu Roi serviría de precedente
para las improvisaciones y el simultaneísmo de Marinetti o del bruitismo,
en busca de un sincronismo con el alma del espectador. Constatada queda la importancia
de este teatro en la vanguardia parisina con libros como las memorias de Cocteau,
Retratos para un recuerdo (1935), el cual describe personajes y tipos del
ambiente del circo y del vodevil que supusieron una influencia para su persona
o le impactaron en su juventud(34)
. La evolución de las vanguardias,
en particular de Dadá y del Surrealismo, en sus investigaciones acerca
del espectáculo más la provocación poética y, por
otro lado, la de los Marx en el vodevil, el music-hall y posteriormente en la
industria cinematográfica, tuvieron pequeños cruces. Las tertulias
que frecuentaron Harpo y Groucho, los círculos de Dorothy Parker en los
que Harpo se vio introducido al llegar al éxito casi sin poder evitarlo,
guardan similitudes a prácticas de automatismo llevadas por el grupo de
Breton. Expongo algunos de aquellos diálogos que Harpo en ¡Harpo
Habla! recuerda como "demenciales":
Kaufman:
"¿quieres que te de una oración con la palabra puntilloso?"
Woollcott: "Dame una oración con la palabra puntilloso" Kaufman:
"Conozco a un hombre que tiene dos hijas, Lizzie y Tillie. Lizzie está
bien, pero no tienes ni idea de lo puntillosa que es" ("How punctillious"
se pronuncia casi igual que "how punk Tillie is", traducible como "que
mala es Tillie") F.P.A:
"Adivina de quién es el cumpleaños hoy" Beatriz Kaufman:
"¿El tuyo?" F.P.A: "Caliente, caliente, el de Shakespeare" Broun
(que se dedica a la pintura antigua): "No tienes ni idea de lo difícil
que es vender un cuadro" F.P.A: "Si es tan difícil ¿por
qué no intentas vender sólo el lienzo? Te daré una nota para
unos fabricantes de tiendas de campaña que conozco" Chaplin
(en una conversación sobre la presión sanguínea): "La
mía está a 108" Kaufman: "¿Ordinaria o preferente?" Dorothy
Parker: "Conocí a un individuo extraño en Canadá, el
tipo más alto que he visto nunca, con una cicatriz en la frente. Le pregunté
cómo se la había hecho y dijo que debía haberse golpeado.
Le pregunté cómo había llegado a ser tan alto. Me dijo que
suponía que se había subido a una silla" Herman
Mankievicz: "Jalen, es difícil oír lo que dice un hombre con
barba. No puede hablar más alto que un pelo" ("Whisker"
significa "pelo de barba" y "whisper" significa "susurro") Este
tipo de entretimiento no tenía la teoría y la sistematización
de los juegos automáticos que practicaban los surrealistas y otros relativos,
desde el simultaneísmo hasta los cadáveres exquisitos o las propuestas
poéticas azarosas de los manifiestos dadaístas de Tzara(35)
. Pero guardan ciertas similitudes en cuanto que tratan las tertulias de un modo
lúdico. Chistes fonéticos, el desprestigio de la ciencia, el cambio
de contexto de las cosas, aislar el medio del fin, conduce todo, de manera cercana
a la imagen surrealista, a presentar palabras inconexas que el receptor debe conectar
una vez sorprendido. Estos diálogos están en consonancia con los
gags de los Hermanos Marx y con la interpretación de libertad que da Huelsenbeck
en la introducción al Almanaque Dadá: "... que se puede manejar
un conjunto de conceptos como si fuesen fichas de dominó"(36)
. En Love Happy, Harpo, intentando esconderse, empuja una fila de butacas
de un teatro, cayendo las siguientes en efecto dominó, siendo además
un recurso para negar la condición de espectador al público con
una directa referencia dentro de la pantalla. El cine cómico mudo
despertó ya cierto interés en dadaístas y surrealistas. En
el Almanaque Dadá es condición necesaria ver las películas
de Chaplin para ser un "falso dadaísta". Acerca del grupo holandés,
Paul Citroen escribió(37)
: En
toda Holanda sólo existen tres dadaístas de verdad: los demás
se llaman Bloom Field y Sieg Van Menk. Viven modestamente. Sobre todo a base de
queso. Se dedican a su profesión con toda la tranquilidad. Ven todas las
películas de Chaplin (...) Así, el pequeño Karl Karlhem Zeppelin
se convirtió, en el más consecuente espíritu dadaísta,
en Charlie Chaplin the greatest of the world. Con esto sólo quería
decir que vivimos aquí completamente aislados. A
Paul Citroen le disgustaba que dadaístas holandeses estuviesen interesados
en los filmes de Chaplin. Cree que se debe a que "sólo saben que los
dadaístas son unos señores que se pitorrean del público".
En febrero de 1920, en el Salon des Indépendens de París, el grupo
dadaísta utilizó el nombre de Charlie Chaplin para la lectura de
unos manifiestos, además de la cantidad de collages surrealistas que contienen
su figura, quizás por el carácter de signo del personaje que facilita
su manejo lingüístico, tal y como hace valer Artaud en su comentario
de los Hermanos Marx. Al llegar
a París en 1952, en una gira para promocionar por Europa su película
Candilejas, Debord, Jean L. Brau, Gil J. Wolman y Berna, todos ellos letristas,
boicotearon su conferencia gritando maldiciones y repartiendo un panfleto firmado
por ellos mismos, -No más pies planos-, que producirá la
escisión entre el letrismo y la Internacional Letrista. Isidore Isou, cabeza
del letrismo, se desentendió de la acción. En la revista Combat,
los accionistas se excusaron alegando la pretensión de asesinar a un Dios.
Isou habló del inolvidable legado creativo de Chaplin al cine. El grupo
Cobra, del que algunos miembros junto a otros ex - letristas y demás afines
al materialismo imaginista, fundaron la Internacional Situacionista, parte de
una revisión del surrealismo de la mano de antiguos miembros del Surrealismo
Revolucionario como Asger Jorn, Istler o el poeta Dotremont. Además
de rendir homenaje con un extenso artículo a los Hermanos Marx desde la
revista oficial(38) , incluyó
el grupo una frase de Groucho en el catálogo de la exposición Las
Manos Asombradas celebrada en la Galería Maeght en 1952, con el fin
de ilustrar su relación con el arte infantil: "Oh, si eso es verdad,
enséñeme al niño de tres años que pueda hacer esto"(39)
. No estoy exponiendo todos los contactos
con grupos de las vanguardias que pudiesen ofrecer una interpretación del
cine de los Hermanos Marx, pero sí algunos cruces significativos con el
cine cómico y de los que podemos entresacar al menos una valoración.
Los más numerosos se dieron con el grupo surrealista de París. En
1927, en los números 9 y 10 de La Révolution Surréaliste(40)
, un artículo titulado Hands Off Love, firmado por una lista de
surrealistas, tiene la intención de apoyar a Chaplin en las acusaciones
de las que era objeto tras su separación matrimonial. La clave de este
interés que desarrollaré con más profundidad, la expuso Eluard
en el breve artículo sobre el cine, Escuchad, escuchad, escuchad
en el número 14 de la revista dadaísta 391, en noviembre de 1920(41)
: Vidrieras
de hermoso porvenir TODO MARCHA BIEN EN TODOS LOS CINES. Lo inoportuno es cosa
del clown. Charlot se pasea por el carlelódromo. Su boca y sus orejas,
corto-bigotudas. Su cabeza. El
payaso se distingue por sorprender, por aparecer retando a la percepción,
adquiriendo todos los caracteres del signo, su lúdico manejo... de ahí
que se limite a la descripción de sus rasgos fundamentales, los que por
sí solos ya le identifican. Lo mismo encontramos en los Hermanos Marx.
Groucho sólo necesitará unas gruesas cejas, un bigote cuadrangular
y unas gafas para identificarle. Harpo es su sombrero, su peluca, su gabardina
y una bocina. Nítidos y arquetípicos hoy en día como las
siluetas en las fotografías de Man Ray y las imágenes de Max Ernst,
Tanguy o Dalí. Breton, al que Paul Eluard se atreve a denominar Charlot
Trágico, en Antología del humor negro (1939)(42)
anota las soluciones extremas a las que tiene que recurrir el cine para testimoniar
el encadenamiento con el fin de emocionar, de las situaciones sucesivas de la
vida, aquellas que conforman la poesía. En las alusiones encontramos "las
primeras comedias de Mack Sennet, algunas películas de Chaplin (El peregrino
y Charlie se evade), y los inolvidables Fatty y Picratt", como los que
marcan la línea que desemboca en Animal Crackers, el último
film citado. Por otro lado, engloba películas que analizan el interior
de la mente: "Un Chien Andalou, L´age D´or de Buñuel
y Dalí, y Entr´acte de Picabia". En este mismo libro,
consistente en múltiples comentarios y recopilaciones de textos de diferentes
escritores, poetas y artistas, en el capítulo dedicado a Jacob Van Hoddis,
elogia el "comportamiento discordante" ejemplificándolo con Harpo
y su costumbre de ofrecer la pierna a las damas, las "hermosas canciones
de los manicomios... el humor negro, reconocible por su aspecto simbólico,
misterioso, invariable". Para estrechar distancias entre Surrealismo y la
obra de los Hermanos Marx, habrá que analizar las connotaciones que los
calificativos simbólico y misterioso han tenido para ambos.
El contacto más estrecho se produce en febrero
de 1937 durante el rodaje de A Day at the Races, cuando Salvador Dalí
comenzó a escribir un guión pensado para ellos que quedó
sin terminar: Jirafas en ensalada a lomos de caballo, y del que se conservan
dibujos y anotaciones en el Centro Georges Pompidou de París y en el Museo
de la Fundación Gala y Dalí en Figueras. Él y Harpo compartían
un interés recíproco por conocerse, puesto que Harpo era aficionado
a la pintura aunque sus obras no pasasen de ser paisajes y figuras con una técnica
que vagamente se acercaba al impresionismo. Llegaron a disfrutar de una gran amistad.
Dalí le regaló un arpa con cuerdas de alambre de púas, -un
auténtico objeto surrealista-, que el cómico tocó hasta que
sus manos se cubrieron de sangre; También le pintó tocando el arpa
con una langosta encima de la cabeza así como otras imágenes de
referencias orgánicas. Acerca del guión, le adelantó que
iba a ser "muy surrealista". Groucho, preocupado siempre por la comunicación,
vio el proyecto complicado debido a que el autor no hablaba bien el inglés
mientras que Harpo tampoco (ironía por su parte), y, posiblemente, en ello
radicase la verdadera amistad. Dalí comentó a la periodista de la
revista Playboy, Charlotte Chandler, escritora de Hola y adiós,
Groucho y sus amigos, que al conocerse vieron una mariposa, a lo que exclamó:
"butterflyeee", pronunciando con acento español por no saber
que hacer con la "y". Aunque Harpo le corrigió, pasó a
ser la palabra secreta de los dos(43)
. En Animal Crackers, Chico cita a este artista para ofender al ridículo
crítico y pintor, mostrando así una complicidad frente al academicismo.
Salvador resumió la idea del guión
en una de sus pinturas: unas góndolas navegando en un mar de bicicletas(44)
. Para entonces ya había desarrollado su teoría paranoico-crítica
acerca del conocimiento humano y se dispuso a adaptarla a estos actores, o pudo
antes vislumbrarla en sus propias películas. Dalí se introdujo en
Hollywood a la vez que lo hacía un psicoanálisis superficial y vulgarizado,
al que él mismo contribuyó mediante sus decorados oníricos
para las películas de Hitchcock. El interés por Freud de Breton
y Dalí, así como de otras personalidades del surrealismo, es ya
bien conocido. La moda psicoanalista en Hollywood queda patente en referencias
dentro de las películas de los Hermanos Marx y de los libros escritos por
Groucho y Harpo, pero tratado siempre como una ciencia fuera del alcance de la
mayoría ("Gummo era un actor igual que un zulú especialista
psicoanalista", Groucho y yo). Tzara, en su manifiesto dadá
de 1918(45) , sentencia: "El
psicoanálisis es una enfermedad peligrosa, adormece las tendencias antirreales
del ser humano y sistematiza a la burguesía". Precisamente, Groucho
deja cuestiones que no puede explicar en manos de esta ciencia. Recuerda como
le gustaban las canciones pacifistas de Berlin: "Probablemente se necesitaría
un psicoanalista para explicar el porqué". En el tema del amor aconseja
leer de manera burlesca a Shakespeare, Ovidio, Casanova y Freud, y explica que
los jóvenes se casan "porque sienten avidez por esa sublime experiencia
sexual que han ido acariciando en su subconsciente desde que iban a la escuela,
alentada por sus amigos, por las películas y por las novelas baratas".
Según esto, el subconsciente no llega a ser para Groucho más que
una parte incontrolable de nuestra mente que nos delata en muchas ocasiones mientras
intentamos ocultarnos ante determinadas situaciones incómodas, alimentadas
en sentido inverso por las buenas costumbres y la educación, por los valores
sociales. Tal y como parodia la ciencia en Horse Feathers, no puede tener
un gran interés en conocer profundamente esta rama de la psicología.
Harpo quizá sea el hermano que más interés psicológico
pueda despertar, también para el surrealismo por ser un gran objeto de
deseo. En 1940, en una cena le acusaron de ser el hombre más normal de
los que allí estaban presentes. Harpo lo interpretó finalmente:
"Entonces descubrí porque yo era diferente de la mayoría de
las personas. La mayoría tienen una conciencia y un inconsciente. Yo no.
Yo siempre había operado en el subconsciente y en el sub-subconsciente".
Incluso Chico recurre a la eficacia de la infancia como parte incontrolada de
la mente, cuando se presenta a Groucho en A Night in Casablanca (1946):
"Le vigilaré como una madre a su bebé", a lo que Groucho
contesta: "¿Es guapa la madre?". "Eso no importa" contesta
Chico. "Claro que sí, yo vigilaré a su madre y usted a su bebé".
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al índice
(1)MARX,
Groucho, Memorias de un amante sarnoso, Ed. Júcar,
Madrid, 1988 (1ª ed.)
(2)HUELSENBECK, Richard
(Ed.), Almanaque Dadá, Ed. Tecnos, col. Metrópolis,
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Groucho, Groucho y yo, Ed. Tusquets, col. Fábula, Barcelona,
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(4)MARX, Harpo, ¡Harpo
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y la caricatura, Ed. Visor, col. La balsa de la Medusa, Madrid,
1989.
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(7)BAUDELAIRE, Charles, Ibíd.
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(12)Publicado en ROMAGUERA I
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y textos futuristas. Ed. del Cotal, Barcelona, 1978.
(14)HUELSENBECK, Richard, En
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Col. Cita de Irrecuperables, nº 2, Barcelona, 2000. (1ª
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yo, Ed. Tusquets, col. Fábula, Barcelona, 1995 (1ªed.)
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(31)GOLDBERG, Roselee, Performance
Art, Ed. Destino, Barcelona, 1996. Ver además los manifiestos
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(32)MÉLIÈS, Georges,
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(33)GOLDBERG, Roselee, Performance
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(34)COCTEAU, Jean, Retratos para
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(36)HUELSENBECK, Richard (Ed.),
Almanaque Dadá, Ed. Tecnos, col. Metrópolis,
Madrid, 1992. (p. 5)
(37)CITROEN - DADÁ, "Una
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(38)En BOURGOIGNIE, Paul, "
L´Amicarx, numéro embryonnaire ", 7 -III-1949,
en el nº 3 de Cobra, 1949. Cobra, Petit Cobra du Tout
Petit Cobra (1948-1951), Éd. Jean-Michel Place, Paris,
1980.
(39)CORNEILLE, Guillaume Beverloo,
"Sobre Cobra", publicado en el catálogo Cobra
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50 años del movimiento Cobra, Museo Cámon Aznar,
Zaragoza, 1997.
(40)La Révolution Surréaliste
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(41)391 (1917-1924), Éd.
Pierre Belfond/Terrain Vague. Losfeld, Paris, 1976. Traducido
en ELUARD, Paul, El poeta y su sombra, Ed. Icaria, col. Literaria,
Barcelona, 1981.
(42)BRETON, André, Antología
del humor negro, Ed. Anagrama, Barcelona, 1997 (3ªed.)
(43)CHANDLER, Charlotte, ¡Hola
y adiós! Groucho y sus amigos, Ed. Tusquets, col. Fábula,
Barcelona, 1997 (1ª ed.)
(44)Ibíd.
(45)TZARA, Tristan, Siete manifiestos
Dada, Ed. Tusquets, Col. Fábula, nº 111, Barcelona,
1999. (1ª ed.)
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