|
LOS
ACTORES
Groucho, Harpo, Zeppo y Gummo son seudónimos otorgados
en una partida de póker por un colega, Art Fishey. Era algo habitual en
el mundo del espectáculo también conocido en las vanguardias. Por
ejemplo, Hugo Ball fue un apodo que adoptó para lanzarse con el Cabaret
Voltaire poco antes de nacer Dadá. Pero de vuelta a los tan conocidos Marx,
la causa de sus seudónimos se debe a que en este momento "había
una tira cómica muy popular que se llamaba "Knocko el Monje"
y, como consecuencia, hubo una epidemia de seudónimos terminados en "o"
(...) En todos los programas había, por lo menos, un Bingo, Zingo, Socko,
Jumpo o Bumpo"(1) . Leonard
pasó a llamarse Chico a partir de "chick" (chavala o gachi),
Harpo de "harp" (arpa) para Adolph, y Julius fue Groucho, de "to
Grouch" (refunfuñar, quejarse) o de "grouch - bag" (monedero).
Estos apodos ya muestran una división de caracteres necesaria para el programa
humorístico y, a nuestro interés, para la configuración de
unos personajes - signos que formarán el centro de la articulación
lingüística de las películas, debido a que son entes siempre
coherentes consigo mismos y, por ello, desde un punto de vista platónico,
se encuentran en otro nivel existencial, incluso del resto de los personajes.
Ser Chico suponía ser mujeriego. El cortejo
es una actividad muy básica que en una comedia ridiculiza al individuo
ocultándolo con torpes palabras, siempre bajo la referencia literaria del
caballero galán. Harpo implica una especialización
en el arpa, y quizás sea mudo para evitar la reiteración. Este instrumento
está cargado de connotaciones maternales, femeninas y, si nos atrevemos,
gnósticas. Groucho nos conduce a la charlatanería,
a la palabrería desenfrenada. A veces da la sensación de no controlar
sus palabras produciéndose una separación entre éstas y el
personaje. Tras un lapsus de tiempo en que sus víctimas quedan sorprendidas,
no puede evitar continuar rematando la provocación. Milton
recibió el nombre de Gummo por su habilidad para andar detrás del
escenario totalmente en silencio como si llevase zapatos de goma. Herbert, el
más pequeño y especialista en las acrobacias, recibió el
nombre de Zippo, que, por entonces, era la estrella número uno entre los
chimpancés amaestrados. Al considerarlo ridículo, más tarde,
lo cambio por Zeppo de Zeppelin (uno de sus apellidos). Harpo, tras esta explicación
en sus memorias, concluye: "nunca se sabía lo que le podían
repartir a uno en una partida de póquer en aquellos tiempos". Realza
lo lúdico y azaroso de sus dominaciones implicando ya una unión
entre arte y vida, la gran apuesta de las vanguardias y que, sin duda alguna,
ya estaba latente en el mundo del vodevil. La denominación
de Zippo no es aislada ya que en muchas ocasiones se denominan con nombres de
animales. Groucho, en A Day at the Races, llama mono a Harpo, y, en la
escena en que éste destroza el piano para desnudar un arpa, sus posturas
recuerdan a tal animal. En el partido de fútbol de Horse Feathers,
come plátanos para luego tirar las cáscaras al suelo y conseguir
que los contrincantes resbalen. Pero no puede evitar seguir con la misma estrategia
y provocar la caída de Zeppo, perteneciente a su propio equipo. En Duck
Soup, el propio apellido del dictador Firefly, bien alude a un "vuelo
de fuego" o a una "mosca de fuego", asociándolo enseguida
con la pesadez de las moscas: "Están cayendo nuestros hombres como
moscas", dice en la batalla final. El doble sentido, conseguido gracias a
la identificación con los animales, con un sentido inverso de uno a otro,
nos desvela una verdadera naturaleza del presidente: una referencia a la fortaleza
militar y, a la vez, su charlatanería demagógica. Un ejercicio usado
por Raymond Roussel tanto en los significados como en las pronunciaciones parecidas,
explicado en Cómo escribí alguno de mis libros acerca por
ejemplo de Impresiones de África, novela que en 1912 llevó
al teatro y cuyas imágenes duales, múltiples o dialécticas,
permiten varias comprensiones de las frases y de la novela global. Será
precedente de las figuraciones surrealistas e inspiradora, antes, de los juegos
intelectuales y plásticos de Duchamp, imprescindible para conocer sus intenciones.
Los Hermanos Marx aprovechan la codificación simbólica de ciertos
animales para determinar aún más sus personajes, un código
que conocemos gracias a muchos cuentos de tradición oral y de la misma
literatura. Suponen un plano más abstracto de presentación, un código
superpuesto que conocieron en las historias paralelas de la película Avaricia
y que permitieron un mayor juego humorístico. En At the Circus Groucho
comenta a Paulina: "Hice un trato con las moscas de la casa, ellas no representaban
la ley y yo no ando por el techo". Haciendo uso de los animales vuelve a
desvelar la verdadera actividad de los detectives: molestar. Así que Cheever
Loophole (Groucho) tiene que pactar con ellas una división de sus quehaceres.
También usa otros animales como lobo malo en Duck Soup cuando es
encerrado en el cuarto de baño y, sin estar en el encuadre de la cámara,
amenaza con "soplar y soplar hasta derribar la puerta". Los loros, los
ratones... Su manera de cortejar se parece bastante a la de un perro o un gato
que se deja amaestrar debajo de las pretendientes. Harpo, con su manía
de dar la pierna, consigue la misma relación de ideas mediante la pantomima.
De ahí su afán persecutorio de perros como en Horse Feathers,
película en la que hace de perrero, o en Duck Soup, cuando enseña
en el vientre su hogar por medio de un fotomontaje en movimiento, una perrera.
Perro de caza de perros como demuestra al morder a un policía en The
Cocoanuts. La función de estas referencias a bestias va encaminada
a la delimitación y definición de sus personas, aunque siempre con
sus gestos y actos como materia prima. Culturalmente, y en sociedades históricas
dispares, los paralelismos con animales han perseguido este objetivo. En el diccionario
de símbolos de Cirlot encontramos esta funcionalidad: "... Mientras
el hombre es un ser equívoco (enmascarado), el animal es unívoco,
posee cualidades positivas o negativas constantes, que permiten adjudicarlo a
un modo esencial de manifestación cósmica"(2)
. La disparidad del hombre en su vida teatral es la principal controversia a la
hora de definirse con los signos que intentan mostrar(3)
y tan sólo esconden (sombreros, barbas, chaquetas... en definitiva máscaras),
y los animales ayudan a un entendimiento en este sentido. Pero no por ser simples
y limitados. En las distintas culturas se han visto acompañados de connotaciones
misteriosas por sus condiciones instintivas e infrahumanas, y al ser relacionados
con los hombres, hacen referencia constante al subconsciente, primitivismo y gnosis
como nuevo zambullido en las aguas de la vida. De ahí consiguen su magnificación,
aún con contenidos negativos, aunque abundan en ellos los significados
contrarios o reversibles. Incluso muchos animales, de manera insospechada, traen
connotaciones de deseo como más adelante veremos. Una necesidad repetida
en la humanidad a lo largo de la historia y cuya finalidad es "buscar la
analogía con furor; tanto en la delimitación de las islas como en
las fronteras, en las manchas de las paredes como en los objetos familiares, en
los paisajes o los animales" (Eluard, Las postales más hermosas,
Minotaure nº 3 y 4, 1933)
Groucho imita
a un gato al hacer la corte a la chica de un gángster a la salida de la
fiesta de Monkey Business, y con ello intencionadamente parodia las historias
paralelas entre personas y animales del film Avaricia de Von Stronheim.
Pero el animal con el que más se identifican los cuatro es el ganso. Éste
aparece en esta misma película participando de la música en el paseo
en barca de Groucho con Connie Bailey (Thelma Todd) mientras los acompasa alienadamente.
Responde con un "cua cua" a la canción que malamente entona el
cómico aporreando una guitarra, colabora con la melodía y el ritmo.
En los créditos de Duck Soup, la bandera de Freedonia se disuelve
en una cazuela con cuatro gansos nadando, los cuatro hermanos que aparecen en
el film. En The Big Store, Groucho viste un abrigo de plumas que Harpo,
al limpiarlo con un cepillo también de plumas, hace que aquellas se desprendan
y, de hecho, en la misma tradición encontramos el plumaje como una de esas
vestimentas que permiten pavonearse, tal y como ocurre con las barbas, las camisas,
los sombreros, la chaqueta, el uniforme, etcétera... igual de habitual
en cine que en literatura, tanto en Octubre de Eisenstein como en la poesía
de Eluard o en los collages de Ernst, aunque el uso iconoclasta que da Harpo matiza
más al icono. Hasta la postura habitual de Groucho imita el andar de un
ganso al entrar en escena con los hombros y brazos caídos, sacando el trasero
hacia fuera y caminando casi de rodillas. En A Night at the Opera dice
de Harpo: "Es el animal más asqueroso que he visto en mi vida".
Él contesta con sus bocinas y una de ellas produce el graznido de un ganso.
Shakespeare ha sido hasta la actualidad referencia
imprescindible para todo tipo tanto de teatro como de cine narrativo, reconocido
en innumerables ocasiones como la cima del teatro inglés, aunque a veces,
-y es el caso de Antonin Artaud-, sea la base para una crítica exhaustiva
que lleve a la deseada revolución dramatúrgica. También tuvo
que serlo para el mundo del vodevil americano. En Hamlet encontramos la
identificación con los gansos de los títulos Duck Soup, Horse
Feathers (plumas de caballo) y el libro Why a Duck?. El fragmento de
esta obra que aquí transcribo, queda en boca del cortesano Rosencrantz
al tratar de explicar a Hamlet el hecho de que unos novedosos dramaturgos acaparan
el éxito frente a los anteriores triunfadores de los que Hamlet era gustoso,
y que ahora andan errantes debido a las trabas impuestas por la reciente innovación: No
señor; tratan de agradar, como de costumbre; pero ha aparecido una nidada
de chiquillos, polluelos de cascarón, que se desgañitan a más
no poder, y son por ello rabiosamente aplaudidos. Ahora están de moda,
y de tal suerte vociferan contra los teatros vulgares - como ellos lo llaman -,
que mucha gente de espada al cinto ha cobrado miedo a la crítica de ciertas
plumas de ganso y apenas se atreven a poner allí los pies.
En
esta metonimia (la crítica por la técnica de escritura de los siglos
XIII y XIV, plumas de ganso, y de ahí sus productos, los nuevos jóvenes
dramaturgos como huevos) pudieron encontrar una denominación perfecta:
unos terroristas de la novedad en la comedia. Del mismo modo que los polluelos
arruinaban a los actores tradicionales, los Marx humillan a Dumont, al embajador
Trentino, a un productor de ópera, al director de un hotel... y a todo
argumento esquemático que podría desarrollarse sin la presencia
de estos gansos de comedia, con los enamorados románticos que luchan contra
las trabas económicas, la incomprensión o los intereses avariciosos
de los malvados adinerados y con una especie de madre rica que en el desenlace
se responsabiliza de los tortolitos. En este esquema entran los Hermanos Marx
atentando poéticamente contra la propia comedia, la hunden en un divertido
caos dominado por el absurdo para volver a un final feliz. Estos cómicos
actúan como niños que se escapan de sus madres desde las butacas,
y entran en el escenario para llevar a cabo sus inocentes travesuras aún
no corrompidas por la experiencia.
Si sus intervenciones
musicales en muchas ocasiones son intromisiones en espectáculos ya programados
y otras tantas para pasar desapercibidos de los "perros" que guardan
la obra preexistente: policías, matones pagados, marineros de un barco
de pasajeros, mandados por sus jefes y otras veces por sus intereses propios,
por igual sabotean con sus gags una ópera, una orquesta, una carrera de
caballos, la presentación de una obra de arte... y por extensión
la trama entera. Parten de un supuesto guión preestablecido en el que en
realidad ellos no son los protagonistas, sino una pareja de jóvenes enamorados
(a excepción de Duck Soup, película en la que es protagonista
el pueblo de Freedonia) que se verán desplazados a su vez por los chistes
constantes de las estrellas presentados como parte del azar, la sorpresa, el caos
y la vida, descubierta así como el verdadero motivo del drama, sólo
que antes enmascarada (motivo por el que el predominio de la iconicidad es el
de la superposición de imágenes y la yuxtaposición). En Animal
Crackers el asunto concierne a la hija de la señorita Rittenhouse -
Arabella - y al pintor incomprendido llamado John Parker. En Monkey Business
a la hija raptada y a Zeppo que interpreta el papel de galán. En Duck
Soup, Freedonia sufre un acoso de espionaje por parte de su vecina Sylvania
antes de la llegada de Groucho a la presidencia nada más comenzar la película.
A Night at the Opera sigue el planteamiento de Animal Crackers.
En A Day at the Races, Judy Standish tiene problemas para mantener el hospital
y sufre el acoso de un empresario sin escrúpulos, Whitmore. Incluso en
Love Happy, basada en una idea de Harpo, el drama está en torno
a dos asuntos: la producción de una obra teatral que dirige el pretendido
Paul Valentine, y el extravío de unas joyas. Harpo será el nexo
constante de ambas. Entonces, entre la historia narrada y el discurso, ¿dónde
quedan los Hermanos Marx? Podemos hablar de una historia sin hermanos que relegamos
al fondo. Esta historia no tiene ningún interés ya que reproduce
el esquema argumental de una comedia burguesa con una presentación, un
desarrollo y un desenlace ejemplar. En el plano discursivo entran los Hermanos
Marx, centro del espectáculo último, con apreciaciones constantes
de su situación separada de la historia narrada. Cabría preguntarse
hasta qué punto se hace consciente semejante plano discursivo, muy unido
a la historia puesto que se trata de una puesta en escena donde las unidades aristotélicas
apenas se ven alteradas. Las numerosas referencias de los actos y diálogos
de las estrellas cómicas a los espectadores de la película, nos
podrían situar a los Marx entre el discurso y el público de una
manera artificial, y es cierto que resulta mucho más acertado así.
En el teatro de variedades no siempre se necesitaba de toda una representación
narrativa para contar una serie de chistes, y es esa condición de los hermanos
por la que se disparan de la película hacia nosotros. Si por ejemplo vemos
a Harpo aparecer por primera vez en la película, sabemos lo que ocurrirá
a continuación sin tener en cuenta al personaje que interpreta.
Tomando
como básica esta primera dualidad, aparte de la cesión de los ricos,
la compasión, el tener que dar más oportunidades a la juventud emprendedora
como parte de una moral burguesa que se manifestaba en el teatro, hay una moraleja
más profunda. La manera de enfrentarse con los malvados, con los problemas
económicos y estos dramas en general, es quitando el valor añadido
a la vida para poder retornar a ella. Y esto con los métodos auténticamente
cómicos que convierten a los Hermanos Marx en los indiscutibles autores.
Desordenarán todos los elementos teatrales: el escenario físico,
los disfraces que imponen sus papeles, los tópicos dramáticos y,
en este sentido, lo lanzarán todo al caos para curar al espectador. En
el concepto que tiene Groucho del humor y de su profesión hay un matiz
curandero: "La intuición del cómico llega a lo más profundo
de una situación humana, con una precisión y una velocidad inalcanzable
por cualquier otro medio." Artaud también otorga al teatro, en sus
manifiestos y escritos, posibilidades especiales como la alquimia (poder de metamorfosis
y que veremos en estas películas), o la de diagnosticar en el momento en
que la obra es acorde a la vida del público. Idea que sirvió a Groucho
para defender el teatro de variedades (como los futuristas, puesto que también
vislumbraron en él la velocidad) y que refleja por igual en todos sus filmes.
No es casual que en A Day at the Races interprete a un veterinario que
simula ser un médico, consiguiendo que Dumont se sienta más importante
al inventarse su enfermedad: "doble presión sanguínea".
Que tomen este papel en el desmayo de un pasajero en la aduana de Monkey Business,
o que durante la batalla final de Duck Soup, Firefly diagnostique los gases
que lanza el enemigo. Este
humor, en cuanto que atenta contra la misma puesta en escena, supone un ataque
al arte de la genialidad, el de A mayúscula y que igualmente es blanco
de los manifiestos de Tzara y Marinetti así como de las expectativas de
Artaud. Como el dadaísta, su ataque será conceptual con fines iconoclastas.
En Memorias de un amante sarnoso Groucho usa esta estrategia para parodiar
la política y la filosofía (La filosofía Marxista según
Groucho, capítulo donde teoriza los aspectos más banales de
la vida), la antropología (parodia a Darwin en su historia del amor en
la humanidad, causa de todos los artificios sucesivos), la economía (Sobre
la economía), el Arte (personajes ridículos de las anécdotas
narradas leen frenéticamente a Shakespeare)(4)
, mientras, en las películas, él y sus hermanos entran en la universidad,
en la ópera, en las orquestas... Los gansos ponen huevos, un leitmotiv
verbal en la escena del camarote de Groucho en el barco de A Night at the Opera,
al mencionar cada vez que finaliza una absurda lista de alimentos: "y también
dos huevos duros" (la traducción que hace a la bocina de Harpo). De
un huevo vemos la cáscara que oculta el interior como el lenguaje enmascara
unas verdades materiales y el uniforme tapa a un individuo. En Groucho y yo,
acerca de un director que no desea nombrar (a todos los que no nombra para evitar
ofender los denomina Delaney, utilizando la misma abstracción de apariencias
que aquí comento), dice: Mucho
tiempo atrás, ese productor había tenido un buen cerebro, pero la
época en que nos lo otorgaron ya lo había malgastado y no era más
que una enorme cáscara vacía.
Poco
más arriba comenta además cómo sus discursos, simplificados
a berridos, intentan ofrecer una totalidad convincente: Tenía
una ignorancia clásica acerca de la importancia del argumento, pero suponía
que si berreaba en lugar de hablar durante una conferencia sobre el argumento,
los berridos que se escapaban de su boca acabarían por adquirir sentido
para algunos de los presentes(5)
Los
Hermanos Marx no eran unos buenos guionistas. Una obra de vodevil consistía
en el robo de unas salchichas que Groucho llevaba en una cesta; mientras Gummo
le enseñaba la dirección que debía seguir, Harpo se las quitaba.
El mismo Groucho reconocía que no se trataba de un gran argumento(6),
así que en vistas de esta carencia, además de servir de estrategia
humorística, era una necesidad adaptarse como parásitos a una trama
preexistente para situar sus gags. En Camas nos comenta la posibilidad
de que las chinches (címex lectularis como según él
se denominan científicamente) pudieran hablar y la cantidad de divorcios
que se podrían solucionar justamente(7)
. Es otro animal que usa para englobar sus funciones, parásitos de una
situación establecida, en principio dañinos pero capaces de desvelar
aquello que el lenguaje ha dejado de lado y sus posibilidades curativas. Duchamp
penetró en 1919 en la misma Gioconda para pintarle unos bigotes y titularla:
LHOOQ, que pronunciado en francés se obtendría "ella
tiene el culo caliente"; así la hacía descender desde la Obra
de Arte hasta el ready - made. Los Hermanos Marx entran en el sanatorio
de Juddy en A Day at the Races, retienen a Dumont y, en uno de sus atentados,
la afeitan tras un diagnóstico médico. Es el mismo método
de creación. Hausmann parte de un busto mecanizado para incrustarle imágenes
de cualidades conceptuales (Cabeza mecánica o El espíritu
de nuestro tiempo, 1919). Situados estos
actores en su globalidad, en un plano más superficial, es evidente que
tienen un reparto de actitudes o de esencias. Éste será puramente
conceptual a fin de que no sólo parezcan entes consolidados e inquebrantables,
sino que, además, sean auténticos signos propios del teatro más
sintético de la vanguardia: si Groucho habla sin control, Harpo se expresa
con silbidos, mímica, bocinas y objetos. Los dos muestran una ignorancia
hacia la lógica mediante una complicada retórica, pero Chico lo
hará mediante un habla simplista, muchas veces aprovechando su condición
de "falso italiano". HARPO
Su
habilidad pantomímica es enorme. Posee un ingenio que no es apreciado siquiera
por Groucho y, sólo en ocasiones, por Chico. Con él, será
en los guiones, de manera recurrente, amigo, hermano o primo. En A Night at
the Opera y A Night in Casablanca su trabajo es servir al malvado y
será maltratado por él. Si hay un galán cantante y otro patriota
respectivamente, ambos incomprendidos hasta el desenlace, también se descubrirá
su genialidad en otro terreno del espectáculo cinematográfico. Será
el héroe principal junto al joven emprendedor y honrado, aunque la hazaña
de este último es tópico y predecible y, en cambio, las de Harpo
propias de una constante aparición y de una singular indefinición.
En A Day at the Races actúa como jinete, en Animal Crackers
es él quien esconde misteriosa e inconscientemente el lienzo extraviado;
es el principal responsable del sabotaje a la representación operística
de A Night at the Opera; en A Night in Casablanca conduce el avión
durante la persecución final. En Monkey Business saca a sus
amigos del encarcelamiento en el camarote del trasatlántico; golpea el
clavo simbólico de la inauguración de la vía férrea
en el desenlace feliz de Go West; da la victoria a su equipo de fútbol
en Horse Feathers y, por supuesto, en Love Happy, no sólo
se encarga de alimentar a la compañía teatral, sino que además
defiende la posesión de las joyas en la persecución resolutoria
entre azoteas y diversos carteles publicitarios. En última instancia, Harpo
pertenece al más profundo nivel del espectáculo. Da fin a Animal
Crackers cuando su voluntad inconsciente así lo dictamina, durmiendo
a todos los personajes y a él mismo gracias a un spray narcotizante con
apariencia de insecticida, para poder caer junto a la chica que persigue obsesivamente
a lo largo de todo el film.
Su amor por los animales
y su afición al arpa, tanto en el cine como en la vida real, le acercan
más a su entorno. Anunciada desde Duck Soup con el tatuaje en su
vientre representando un can dentro de su caseta, dotado de movimiento y sonido,
muestra su vivienda a la "chica buena" de Love Happy: una cabaña
en un parque decorada con una enorme variedad de objetos elegidos por él
mismo bajo un aspecto cercano, por ejemplo, al estudio de André Breton.
Lo contrapuesto a las habitaciones de hotel y las lujosas casas donde habitan
los malvados personajes o los ricos, presentes siempre en sus películas,
y que parecen estar muy alejadas de una proyección individual (la cámara
recoge un plano detallado de las singulares llaves de la choza de Harpo antes
de abrirla). Su mudez le ha otorgado esa facultad. Sus palabras fluyen correlativas
a las de Groucho, y en muchas escenas interpreta gestualmente las conversaciones
(presentando dos niveles de abstracción), recurriendo a objetos que guarda
en su gabardina y que plasman el concepto en una imagen material, llegando a ser
incluso más expresivo, incluso otras veces desvelando las contradicciones
de los parlantes desde una intención inocente. Durante la lección
que imparte Groucho en la universidad de Horse Feathers, semejante profesor
le dirige un juicio impositivo en presencia de todos los alumnos: "Cuando
usted sea mayor comprenderá que es imposible que una vela se encienda por
los dos lados". Harpo saca una de su atuendo así encendida a una altura
menor que la del profesor, la de los pupitres. Tiene la facultad de hacer palpable
simultáneamente el proceso de abstracción de las palabras traduciéndolas
inversamente en imágenes, pero éstas quedan tan descontextualizadas
que acentúan la sorpresa y ofrecen la apariencia de los signos. El proceso
sirve para demostrar que la palabra no puede corresponder con su contenido tan
unitariamente como el lenguaje quisiera. En el mismo film, Groucho advierte que
convendría traer un testigo para firmar las falsas matrículas de
Chico y Harpo. Él trae una foca, puesto que "testigo" no implica
un ser humano sino tan sólo una presencia viva. Muchas de las charlas mantenidas
por Harpo y Groucho radican aquí. Su pantomima imitativa, sus bocinas y
sus silbidos (susceptibles de confundirse con el canto de un pájaro), son
capaces de aislar la entonación de una conversación, tal y como
ocurre en Duck Soup cuando contesta una llamada telefónica con sus
bocinas de distintos tonos, teniendo en cuenta que el teléfono convierte
las palabras en emisiones eléctricas que luego vuelve a traducir. Por tanto,
Harpo imita al teléfono, adopta el gesto del objeto moderno y lo enfrenta
consigo mismo. Se trata de la contraposición de dos niveles del sonido,
uno más homogéneo y abstracto que aquél otro vacío
de contenido y que lo encontramos como un asunto del cine y de la fotografía.
En los decorados de Room Service y A Night in Casablanca, las sombras
proyectadas en las paredes sintetizan los objetos, los gestos y los movimientos
de los personajes. Recuérdese este recurso en los asesinatos en filmes
de terror o de suspense como en El Vampiro de Düsseldorf, para evitar
mostrar imágenes que muestren el trasunto de forma premeditada y alimentar
así al mismo suspense, muy habitual en el teatro a la hora de abordar escenas
que requieren una dificultad escenográfica, un tradicional trucaje del
pequeño espectáculo (tan sólo mencionar el retrato chinesco)
que en el género de la novela corresponde probablemente a la existencia
de un tercer personaje observador del suceso (los testigos del Asesinato en
la Rue Morgue, de Poe). Duchamp se interesó por las sombras que proyectaban
sus ready-mades por ser la misma presencia en otro registro conceptual
dimensional, así como el relieve visual producido por las espirales al
girar en la película Anemic Cinéma filmada por Man Ray. La
apariencia y la aparición van desde este registro bidimensional hasta el
título de la obra, entrando imágenes, representaciones, figuraciones
y escritura en la misma capacidad existencial dentro del nominalismo. En las distancias
creadas entre una y otra, dentro del entendimiento, se dará el humor. Ése
es el de los Hermanos Marx, el mismo de Jarry y Roussel, el que surge de la relación
entre realidad y palabras. Aquel que hunde el dedo en la yaga del infraléve.
Chico parece poder interpretar a Harpo. En
Love Happy presume leer la mente de los demás. En una de estas interpretaciones,
para explicar a su compañero vidente que la chica había sido raptada,
lo lleva por terrenos externos al tema. Alude a objetos o imágenes con
la mímica para aludir a sus cualidades. A partir de ahí, una vez
adivinadas las palabras por Chico, las convierte en una sola para, tapándole
la boca rítmicamente mientras intenta pronunciarla, aislar un fonema (significativa
la cosificación de Chico como un magnetófono) y, mediante la unión
de fonemas, llega de nuevo a una palabra que define lo sucedido. Un auténtico
collage verbal dentro de la actuación consistente en la utilización
del fin como medio, y al que Chico da connotaciones mágicas puesto que
dice tratarse de la interpretación de la mente de Harpo. En la conversación
mantenida entre Chico y Groucho en Animal Crackers, para hallar un lienzo
que ha sido robado, deciden interrogar a todos los presentes en la casa, y, si
ninguno resulta ser el ladrón, ir a la casa de al lado que, si no existiese,
ellos mismos la construirían. Seguidamente discuten la disposición
de la nueva vivienda. En este caso usan el medio como fin una vez aislado; pero
lo más importante es la capacidad permanente de la posibilidad a partir
de la negación.
Estos collages verbales,
en un principio, tienen un fin iconoclasta: romper las imágenes de una
lógica conocida por el espectador; pero el resultado no será una
imagen fruto de la fantasía o de la actividad artística, sino que
la radicalidad se encuentra en una vuelta a la lógica dejando un vacío
en su base. En esta comicidad no hay una mera negación de las cosas sino
un sentido lúdico, aunque la naturaleza del juego guarda bajo sí
una nada cuyo carácter tautológico es lo que permite disfrutar.
Harpo llega siempre más lejos precisamente por no tener. Es su simplicidad
aparente lo más cotidiano de la vida que niega o juega con todo lo mediador
entre el hombre y tal vida. Cuando Margaret Irving pregunta por su edad, contesta
cinco con los dedos de la mano, seguramente por no tener más. Harpo es
infantil y son casi constantes las alusiones a su persona como niño o animal.
Chandler, en su libro Hola y adiós, escribe: "La inocencia
de Harpo era como la de esos niños que nadie espera ver crecer"(8)
. Algo más arriba: "El personaje de Groucho fue el de un hombre maduro
desde los primeros filmes". La verdad es que, conforme en las giras teatrales
Harpo iba perdiendo el habla, Groucho aumentaba la charlatanería de sus
personajes. Es una condición que le permite entender bien a los animales
(caballos, focas, terneros, ranas...), con los niños y los juguetes (el
musical de arpa en The Big Store o la función de marionetas en Monkey
Business). Buñuel, para marcar la primera infancia de Tristana, hace
entenderla gestualmente y a la perfección con el hijo sordomudo de la sirvienta
de Lope, una inocente y a la vez misteriosa comprensión de la vida no necesitada
de mediadores y que se escapa a la racionalidad adulta (curiosamente, tanto Tristana
como Harpo destacan por tener un gran apetito)
Al
comenzar a hacer cosas ingeniosas como tirar cáscaras de plátanos
a sus contrincantes en el partido de fútbol de Horse Feathers, no
puede mecánicamente abandonar la acción hasta perjudicar a los de
su mismo bando. Si da un beso a una desconocida lo amplía al resto de los
presentes (A Night at the Opera). Su obsesión por cazar perros es
instintiva mientras que, sin dificultad, adopta sus conductas al ofrecer la pierna
o al recibir instrucciones de Chico, que en varias secuencias lo trata como tal.
Groucho lo observa de manera desconfiada y, a diferencia de los demás,
es capaz de no dejarse engañar por su apariencia humana gracias a que su
palabrería sustituye a un humanismo; en cambio, Chico lo conoce como dueño
a su perro. Roba las identidades de modo grandilocuente, que en sí se trata
de uno de los métodos esenciales de la caricatura y la parodia si la reservamos
al terreno conceptual (un policía le enseña su placa de identificación
y él responde con el reverso de su gabardina cubierto de ellas). El otro
método es la comparación, y éste se encuentra en la constante
identificación de las víctimas de la comicidad con animales diversos
(por ejemplo perro y policía, o Dumont y elefante). Harpo, aparentemente
un niño mayor, se revela como una personalidad por hacer y es por ello
que se apropia inconscientemente de las que le rodean o, mejor dicho, lúdicamente,
ya que en Harpo no hay diferencia o hay una completa correspondencia entre la
consciencia y el subconsciente (como cuando un pequeño al jugar imita las
profesiones de los mayores). Dentro del afán de estos cómicos por
unir el espectáculo y la vida, encontró como lo más maravilloso
de sus hijos volver a ser un niño entre ellos. Ante la más mínima
posibilidad que se presenta, juega a las cartas, al ajedrez o a las damas aprovechando
su habilidad para ocultar las cosas y hacer trampas, reivindicando así
la gratuidad infantil frente a la seriedad adulta. El
arpa, instrumento que envía su madre Minnie a su gira, le une aún
más con ella. Antes de tocar, un primer plano muestra su rostro mirando
hacia arriba. Estos musicales, únicas escenas serias de las películas,
son sin duda un homenaje respetuoso a Minnie, muerta poco después de dejar
a sus hijos en el éxito. La propia forma física de este instrumento
remite simbólicamente al maternalismo: el vértice de un ángulo
cuyos lados unidos por una línea curva y sinuosa, emite una música
que recuerda a los joyeros y cajas musicales que se encuentran en el hogar (en
The Big Store, comienza a tocar el arpa tras oír una de estas cajitas).
Otras connotaciones de valiosa importancia las encontramos de nuevo en el diccionario
de Cirlot (referencia que he utilizado para el simbolismo por tratarse de un poeta
de la segunda vanguardia española): un puente entre lo terrenal y lo celestial,
una alusión al amor. La música que emite es la tensión de
esta situación, y el ascenso del arpa está en relación con
su intérprete. El rostro de Harpo adornado con una peluca pelirroja y totalmente
imberbe recuerda a un ángel celestial, y, de hecho, los niños negros
que comienzan el musical en A Day at the Races lo confunden con el arcángel
Gabriel, por lo que tendremos que sumar el simbolismo de ascenso y descenso espiritual
del ángel así como la espiritualidad y las fuerzas invisibles. En
Animal Crackers, al presentarse en casa de la anfitriona, se desnuda ante
los invitados y dispara contra los sombreros y objetos que portan los camareros.
Su desnudez espanta como espanta la vida, verdadera detonante de los dramas en
última instancia, ausencia de identidad. La multitud huye despavorida y
sólo unas estatuas (petrificación y hombre imperecedero) se atreven
a seguir el juego con pistolas. Harpo es la vida fugaz, inalcanzable (repetida
escena del sidecar de Duck Soup en la que Groucho no consigue salir a la
vez que él; la persecución por las azoteas de Love Happy
en la que se funde con las luces de los carteles publicitarios; o la escena del
tren en Go West: cae al suelo y el ferrocarril amenaza con atropellarle
arrastrando una casa por delante, pero Harpo, casualmente, entra por una puerta
y sale por otra contigua; en A Day at the Races él es el jinete).
Su desnudez se repite en su comportamiento directo y sin cubiertas, máscaras,
uniformes o sombreros. Su inocencia guarda el misticismo angelical hacia la naturaleza
desnuda. La desnudez tiene dos caras, lo impúdico, la vergüenza y,
por otro lado, y sólo cuando la otra vertiente no se da, la pureza. Irrita
los ojos de la burguesía de la mansión por ser contrario a sus modales
de fachada o por tener delante la pureza de la vida. Eluard, en el artículo
publicado en el número tres y cuatro de Minotaure, comenta sobre
las mujeres: "Cualquier cosa sirve de pretexto para mostrarnos la desnudez
femenina. El instituto general de Psicología, edita unos folletos en donde
la Ciencia, muy vestida, desvela a la Naturaleza, en donde la Naturaleza, liberada
de sus velos, se alza radiante, auténtica encarnación de la belleza".
La doble moral burguesa, en su sistema de economía imperativa, se muestra
como lo coherente, es decir, como la misma ciencia. Su contraposición es
la llegada a la vida sin sus intermediarios análisis.
En
la salvación en tren de la película Go West, -un homenaje
a El maquinista de la general de Buster Keaton-, Harpo contribuye con una
taza de agua para apagar la caldera, y, para encenderla, el traqueteo hace que
se caigan las tablas que porta desde los vagones hasta la máquina para
llegar con un mísero palo. Ambos hechos lo relacionan con la pretendida
de Buster Keaton por su torpeza y finura femenina, porque son los mismos gags.
Es el amor que el héroe no puede alcanzar debido a su condición
de maquinista. Llegar a Harpo es imposible, sólo asumiendo caos, desorden
y participando de sus triquiñuelas, tal y como procede el desesperado productor
de ópera Rumann al final de A Night at the Opera. Actúa por
negación destruyendo uniformes, trajes, sombreros... desprestigiándolos
al imitarlos ridículamente. Dispara a las multitudes, persigue pavos (Room
Service) y rubias (por lo que quedan ambos a la misma altura), quema libros
(Horse Feathers), etcétera. Este conocimiento por negación
entronca con el proceso con que Dadá pretendía llegar a la tabla
rasa, tomado del pensamiento de Descartes en el Discurso del método
antes de situar el ego cognito. El "ni siquiera me interesa saber
si ha habido hombres antes que yo"(9)
de Tzara firmado por Descartes, es un ejemplo de este recorrido destructivo. Si
Hugo Ball se mantuvo dentro del cristianismo, fue porque vio en los misticismos
medievales, el contacto con Dios por medio de una vivencia al margen de las intermediarias
santificaciones. Es una preferencia abocada a la gnosis. La condición de
Harpo en este sentido encuentra una buena expresión en una nota que entrega
un mendigo a los clientes de un café en Les aventures de Telémaque
(1922) de Louis Aragon(10) : UNA
ENCANTADORA SORPRESA SOY SORDOMUDO ESTA VENTA ES MI SÓLO MEDIO
DE EXISTENCIA. PRECIO: "La voluntad".
Su
gnoscismo tiene la manifestación más clara en su sentido mágico,
en la imposibilidad de juzgar sus actos y la sorpresa que suscita. Los tres hermanos
tienen la capacidad de sorprender, pero en él se enfatiza por no ser nunca
verbal sino mímica y plástica. Para ello hay que restringir el entorno
del hombre a la imagen y la retención fácil en las palabras. "El
pensamiento se crea en la boca" dice Tzara(11)
, Eluard: "El hombre no piensa más que con palabras, no olvida su
ritmo, que es el del sentido. Y es más difícil imaginar una sociedad
de mudos que una sociedad de ciegos" (Círculo de Arte, 1952)(12)
, y Aragon: "no hay pensamiento fuera de las palabras"(13)
. Harpo encuentra su razón de ser en una puesta en escena donde todo se
ofrece en definición completa, incluso la trama superficial en la que él
entra junto a sus hermanos. Las imágenes son de un valor icónico
tal que permiten leer una palabra cuando se percibe una imagen y ver una imagen
cuando se pronuncia una palabra. La cuestión es romper los lazos que conforman
el contexto y comprobamos aquí, hasta qué punto, Harpo llega a ser
vértice de todo el aparato fílmico. El simple hecho de que así
sea supone un reconocimiento a la mímica por encima de la palabra, y en
referencia a las sentencias de Chaplin en ¡Los talkies!, es al mismo
tiempo otro reconocimiento al cine mudo pasado y a la formación en el vodevil
de las verdaderas estrellas de cine, aunque asumiendo por otro lado la inminencia
del triunfo del sonoro, puesto que "el hombre no piensa más que con
palabras." Este será el punto de ataque, y el hermano mudo su máximo
protagonista; en cambio, Groucho y Chico son más hábiles en el vaciado
de contenido del discurso, reveladores del poder coactivo y religioso de la palabra
(entendida como metafísica). En un mundo de signos como el tablero de ajedrez,
sobre el que se usan los poderes de la razón para el enfrentamiento con
el azar, Harpo será el indicado para sustituir la aparente totalidad lógica
por la yuxtaposición. Su habilidad de adoptar personalidades le otorga
el don de refugiarse en los objetos y darles vida, haciendo creer al espectador
o a otro actor un movimiento mágico. Se introduce en cofres, baúles,
sacos, uniformes y trajes colgados en percheros... además, su carencia
de lógica logra descontextualizarlos y unirlos con otros o en otros ámbitos
con los que no tienen nada que ver (en The Big Store usa una máquina
de escribir y una tostadora conjuntamente). Ilustra ese azar objetivo que Breton
teoriza al comienzo de Nadja (1928). La importancia arbitraria de los nombres
queda patente en cómo se enamoró del de Susan correspondiente a
las dos únicas mujeres que entraron en su vida; de la segunda, su mujer,
le atrajo desde un principio su apellido Fleming (en inglés "to flame"
significa desaparecer). No cabe duda que le seduce la sorpresa y la magia. Él
es quien conduce aviones, coches, motos, monta caballos... esa capacidad de transportar
a otros espacios, bien oníricos, bien semánticos. En The Big
Store provoca la desaparición de seis niños en unas literas
móviles, la tierra los engulle como cuando él estuvo a punto de
ser tragado por el mar en A Night at the Opera, a no ser por Groucho que
lanza una cuerda desde un ojo de buey del barco: ante la incapacidad de comprenderlo
le incorpora a la vida social.
Los nombres de sus
personajes están en contacto con lo tierno y angelical (contrastado con
la agresividad de sus bromas): Pinky es el espía de Duck Soup y
de Horse Feathers, chocando con lo viril del patriotismo y del deporte;
paradójicamente actúa de profesor en Animal Crackers y, al
aparecer en escena, enseña su desnudez; Punchy en At the Circus,
diminutivo de puñetazo, comparable a Faker Englund en Room Service
(pronunciación similar a "fucker"). La cuestión es la
misma que las identificaciones con los animales, las cuales, en contra de un realismo
novelesco burgués, no son comparaciones sino, más bien, esta caracterización
se convierte en la esencia, en la búsqueda del signo en el personaje tal
y como estaba constituida la mitología griega o las alegorías del
Renacimiento y Barroco.
Harpo se define por su
capacidad de aprendizaje. Le cuesta entender las explicaciones de Chico; cuando
éste demanda una cuerda o una linterna, empieza a sacar de sus bolsillos
multitud de objetos cuyas denominaciones guardan parecidos fonéticos ("haz
entrar el infinito" es la última frase de Una ola de sueños
de Luis Aragon de 1924). Pero al comprender algo no cesa de repetirlo sacando
el acto fuera de contexto. El azar objetivo de Breton se asienta en la conexión
de imágenes por una o más coincidencias. Este poder lo posee Harpo
en la búsqueda de personalidades. Su gabardina traga todo lo que ve y en
determinados momentos expulsa objetos inesperados, hasta que en Love Happy
es registrado ante la malvada Mme. Egelichi depositando una montaña de
imágenes inconexas. Traga bolsas, termómetros, corta los uniformes
que se cruzan en su camino y convierte un teléfono en una tragaperras.
Relaciona las ideas arbitrariamente o mediante coincidencias, muchas de ellas
verbales, producto de la infancia que desconoce la razón. Mujer y caballo
es un ejemplo, despertando su deseo hacia estos animales.
Las
imágenes que procesa guardan cierta semejanza con aspectos del decorado.
En Animal Crackers, sobre un mostrador dos esculturas abstractas se disponen
paralelas entre sí. En la casa de Mme. Egelichi, pinturas impresionistas
se alienan vertical y horizontalmente compartiendo soportes idénticos,
forma con la que el lenguaje conexiona y generaliza las imágenes recogidas
por la praxis vital. Si las comparamos con el tablero del ajedrez, juego consistente
en trazar estrategias frente a la suerte, el juego de la guerra, se dispone en
damero como referencia a "las ideas de combinación, demostración,
azar y posibilidad y al esfuerzo por dominar lo irracional sojuzgándolo
en una estructura dada" (Cirlot, Diccionario de símbolos).
Cada alusión al juego, ya de cartas ya de damas o ajedrez, vendrá
a recordar al hombre esa terrible limitación que traza su destino. El damero
"en positivo negativo (blanco, negro) o colores distintos tiene relación
simbólica con la dualidad de elementos que presenta una extensión
(tiempo) y por ello con el destino" (Cirlot, Diccionario de símbolos).
Parece moverse en las fronteras legadas por Mallarmé -Un golpe de dados
jamás abolirá el azar- y retomadas en el cine por Man Ray en
Los misterios del Castillo de dados (1929)
En
la aduana de Monkey Business resulta más eficaz que sus hermanos
al imitar al cantante Maurice Chevalier. Lo hace con un megáfono oculto
tras su espalda mientras ellos lo intentan con sus propias voces. No sólo
por una mayor capacidad de mímesis que incluso es capaz de reproducir la
música que acompaña, sino también por llegar a cantar más
versos antes de ser descubierto por los policías gracias a la conmoción
producida por el mismo efecto. Esta escena lanza una alarma: de cómo los
objetos, mediadores nuestros, aplastan las habilidades humanas. ¿No querrán
mofarse del cine sonoro frente a las grandes estrellas cómicas del cine
mudo, a los que se les ha exigido una mayor habilidad? Comentarios al respecto
se encuentran en Groucho y yo. GROUCHO
Dadá
tuvo que recurrir a la misma paradoja que Groucho: para denunciar miserias ha
tenido que expresarse mediante el lenguaje que las contenía. Aunque en
sus papeles, más que denunciar, desnuda y muestra la vida cual espectáculo,
evidencia la hipocresía natural del lenguaje. En A Night at the Opera
advierte a Rumann -el malo- que, para robar a Dumont, pierde el tiempo; ya está
él. Su maquillaje le delata. La abstracción y la apariencia del
bigote y las cejas pintadas, junto con sus gafas, inmediatamente le definen. Frente
a la pureza de Harpo ridiculiza los disfraces de la sociedad. Las gafas nos remiten
a los monóculos que solían llevar dadaístas (Hausmann, Tzara,
Ribemont Dessaignes
) como el ojo que mira de manera retórica(14)
. Eluard ya advierte que los artistas hacen ojos nuevos y los críticos
de arte gafas(15) . El artista y
cierto misticismo que guarda tal concepto de cara al surrealismo, se asocia más
a Harpo, mientras que la metamorfosis que producen los cristales como mediadores
nos remite a la palabrería de Groucho. El gran alcance de este mismo poeta
es poner en conflicto el verbo ver con ser y desaparecer; por lo tanto, el auténtico
sentido visual es aquel que proporciona Harpo. La máscara de Groucho permite
manifestarse pero también oculta, resultando misterioso de otro modo: ¿qué
hay tras las palabras de este individuo?, se preguntarán sus víctimas.
Si
en Harpo se desnuda el deseo (la bulimia, el sexo, la madre, la posesión),
en Groucho no se localiza. No se puede saber si corteja por placer o si desea
sacar algún provecho con ello.
Harpo, gracias
a su mudez, consigue que su intérprete vuelva a sí mismo y efectúe
el movimiento onánico de intromisión, propio del molinillo de chocolate
duchampiano. Su presa puede obtener un sentimiento acerca de sí mismo gracias
a sus payasadas, como en las escenas en que ofrece un bastón inaugurando
un juego consistente en ascender alternativamente las manos (acorde a su condición
angelical), sin que la víctima sea consciente de su participación,
respondiendo mecánicamente(16)
. Pero Groucho logrará más bien una cosificación pornográfica
uniendo sujeto y objeto, caso ejemplar cuando no sabe si lo que ve son tres hombres
con una barba o una barba con tres hombres, condición de la fotografía
en blanco y negro, expresada por Cirlot en El objeto a la luz del Surrealismo(17)
, y en la que no se distingue, dice, "un muslo de un zapato". Harpo
romperá los uniformes mientras que Groucho los fundirá con las consciencias
portadoras. Tratará a Dumont por su extensión volumétrica
y bromeará acerca de su supuesta edad. La diferencia del terrorismo de
uno y otro estriba en que Harpo actúa sobre la materia reducida a imagen,
mientras Groucho ataca con palabras de gran plasticidad, aunque, eso sí,
con una sorprendente resolución final en ambos casos. Su velocidad gestual
y retórica, apabulla a los interlocutores, dejándolos sin habla
y sin lugar para intervenir, quedando sádicamente objetivados tal y como
divide a los sujetos la velocidad técnica de los futuristas y vorticistas(18)
en unidades abstractas (falda de bailarina al girar en triángulo invertido)(19)
. Así
como Harpo no puede dominar los actos que se le ocurren o que aprende, Groucho
da la sensación de no poder contener su palabrería. Cuando parece
retirarse vuelve para rematar. Por ejemplo, en Duck Soup, ante las peticiones
de Dumont de reconciliación con el embajador Trentino, comienza un proceso
de autoafirmación, todo un monólogo sin tener a su interlocutora
en consideración: primero cree ser lo más conveniente pero rápidamente
no puede evitar presuponer una supuesta negativa de Trentino a estrechar la mano.
Parece encajar con la sentencia de Tzara "el pensamiento se crea en la boca",
debido quizá a que éstas se desencadenan desde un único posible
yo contradictorio, sin identidad -en el momento que lo consideremos venidero-
junto a su inadaptación al lenguaje racional. El efecto último serán
las palabras aisladas de su supuesto origen dentro del concepto hegeliano de obra
de arte. Lo curioso es que, en esta secuencia, Firefly es el que está en
lo cierto y no Dumont, ya que el espectador conoce las verdaderas intenciones
de Trentino (engañar al país de Freedonia). Lo más acertado
es afirmar y recrearse en esa inestabilidad del sujeto frente a la inseguridad
del destino; aceptar constantemente el riesgo en sus filmes será la mejor
opción.
Volviendo a las comparaciones con
su hermano, si Harpo supera las situaciones espacio - temporales rompiendo los
planos de realidad gracias a su expresividad alimentada de imágenes plásticas
descontextualizadas, Groucho consigue lo mismo mediante la palabra. Es capaz de
convertir una subasta en un juego de apuestas, o cualquier situación en
una partida de cartas, en un mitin político o en un discurso moral. Su
habla también tiene un componente mágico de metamorfosis. Pero mientras
Harpo se presta más a la destrucción que a la construcción,
aunque haga buenos usos de las palabras pronunciadas por los demás, ejemplos
de tergiversaciones, manteniendo mejor los pies sobre su entorno al recurrir a
lo material, Groucho, con su retórica, aliena. En The Cocoanuts
sube los peldaños de una escalera para hablar a las encargadas del hotel
uniformadas, y luego comienza a cantar alineándolas en un baile acompasado
a su demagogia (en este caso, discursos de corte político y moral de exaltación
del libre mercado y de valores democráticos), creando una tautología
que dista mucho de significar. Groucho es un maestro en crear situaciones ficticias:
hacerse pasar por médico cuando en realidad es un veterinario para hacer
creer a Dumont que está enferma; una imaginaria cuenta bancaria en Room
Service, una libertad que en realidad es contraria, etcétera. Groucho
aumenta los planos de realidad que Harpo atraviesa. Todo ello, eso sí,
con mucho descaro. Intenta dominar la realidad de lo que es incapaz: en el sidecar
de Duck Soup, en repetidas escenas, no consigue salir al mismo tiempo que
Harpo ni tomando el control de la moto, aunque éste, respecto a las situaciones
sociales, es tan extraño como Groucho en oposición a la realidad
más directa, torpe y alejado por culpa de sus intermediarias palabras o
inevitables planes. En la circunstancia nace la poesía, el poeta "crea
para responder a una situación dada de la que no es el dueño"
dice Eluard(20) , así como
la poesía se caracteriza por la ruptura y superación de los lazos
lógicos. Además, de los tres, Groucho padece más las circunstancias.
En la habitación del pequeño profesor Atomo en At the Circus, no
consigue llevar su plan a cabo que tiene como fin ganar la confesión del
anfitrión, por la ignorancia de Chico, el espacio de la habitación
correspondida con la medida diminuta del profesor, la pantomima de Harpo, creando
todo ello un ritmo poético de movimientos capaz de hundir paulatinamente
en la desesperación. Groucho representa con sus groserías las miserias
del ser humano en su praxis vital. Entre la realidad deseada y sus configuraciones
siempre habrá un infraleve, el legado inconcluso del Gran vidrio
de Duchamp, siempre superpuesto entre la novia y el gas que desprende el mecanismo
inferior, "los estómagos con efecto retroactivo sobre la vida"
de Tzara(21) . CHICO
Su
papel italiano introduce el tema de la inmigración, y gracias a él
delata a los hombres de corbata y sombrero. En una de las conversaciones en Monkey
Business, Groucho reclama ante la estupidez de Chico: "¡Hay que
restringir la inmigración!". Pero él no es italiano. Hay
un desprestigio a la identidad nacional. Sólo basta afirmar "soy italiano"
para ser el más patriota de los italianos. Cuando en los actos sociales
preguntaban a Groucho si Harpo era mudo, respondía sí por creer
necesario mantener en el espectador la ilusión de la existencia real de
los personajes. Pero nunca afirmaba de Chico ser italiano, ahí radica su
papel. Es un falso italiano atraído tan sólo por la gracia de la
entonación del idioma. Harpo, al presentarse como familiar suyo, no muestra
la nacionalidad, y la razón es su mudez.
Es
torpe e ignorante pero un gran jugador, obsesión que lo conecta con la
vida inaccesible. No pierde ni una sola oportunidad de apostar. Es más,
su modo de conocimiento es la apuesta. En muchas ocasiones Groucho y él
sustituyen un "estoy seguro" por un "apuesto a que..." o "me
juego...". Chico tiene más facilidad por entender a Harpo en sus explicaciones
que Harpo por las suyas, ya que, como hemos visto, éste se expresa con
más eficacia. La supuesta condición italiana produce un paralelismo
en la interpretación fonética de los vocablos, aunque Harpo los
materialice. Las conversaciones con Groucho están llenas de chistes verbales.
En la escena de la puerta del salón de juego de Horse Feathers,
confunden "haddock" (pescadilla) con "headache" (dolor de
cabeza). Al desconocer Groucho la contraseña, - pez espada -, Chico da
pistas para convertir el derecho de admisión en un juego de adivinanzas,
y a Harpo le basta con sacar de su gabardina un enorme pez e introducir un sable
en su boca. Otro caso es el plan, antes comentado, de Chico y Groucho para interrogar
a los invitados de una fiesta de Animal Crackers. Chico aísla el
medio (casa) del objetivo (interrogar) desde una ignorancia cargada de ilusión
y concentración. Chico es el polo opuesto a la apariencia culta para esconder
lo mismo. En A Night at the Opera ni él ni Groucho - productor de
ópera - saben leer, y, con la misma simpleza que le caracteriza, interpreta
el juicio que le procesa por traidor de Freedonia como un concurso de chistes,
lo que conmueve al presidente Firefly obligado así a mostrar su apoyo.
Este ilusionismo es su eficacia.
Su carácter
jugador y el gusto por ganar y gastar dinero rápidamente, condiciona un
poco sus papeles tal y como ocurre en el caso de sus hermanos. Por ello, sus fines
serán materiales y vulgares: el dinero, las buenas comidas y las chicas.
Y con ellos pone un poco de sentido a las habilidades de Harpo y claridad a las
intenciones de Groucho. Se entiende bien con ambos y se puede decir que su ubicación
está entre los dos; no le cuesta engañar a Groucho utilizando y
ordenando a Harpo. Sus orígenes negados le dan las mayores dosis existenciales
puesto que es el jugador por excelencia y, por tanto, un elector constante que
hace uso de la libertad desnuda. Esta es la razón por la que se muestra
desconfiado (frente a la facilidad con que es engañada Dumont o la dificultad
de expresar las verdaderas intenciones de los malvados que guardan sus modales
o disfraces), torpe, de emociones fáciles y siempre con final feliz para
sus absurdos planes. Hay habilidades que comparte, sobre todo en última
instancia, con Harpo y Groucho, por ejemplo transformar las situaciones sin sentido
alguno, pero siempre bajo sus singulares firmas. La capacidad de la posibilidad
absoluta que otorga la apariencia objetiva es el gran reclamo unitario de la comicidad.
De Harpo a Groucho, quedando entre ambos Chico, hay un
proceso seriado del héroe, tripartito, nada casual y reclamado arquetípico
en la filosofía de Carl Jung, en un principio como el mito más antiguo
y mejor conocido de la historia de las culturas. En la misma configuración
complementaria de los tres entes del espectáculo radica la naturaleza de
la comicidad, dado que la heroificación actúa por inversión
del drama, proponiéndose más pragmático el primer nivel de
conciencia, y más torpe al final de las consecuencias aquél que
ha desarrollado su retórica convertida en verborrea. El
héroe que se asemeja a la figura de los dioses, representa la totalidad
de la psique y la fuerza complementaria del yo real. En el mito, a un paso del
arquetipo, el ciclo del héroe desde su nacimiento hasta su muerte, está
descrito minuciosamente. En culturas absolutamente dispares son coincidentes.
En nuestro caso, el héroe enfrentado contra el drama clásico incrustado
en el cine, se desdobla en tres personajes pertenecientes a un misma evolución
de identidad. J. H. L. Henderson, miembro destacado de la escuela de Jung, ha
establecido por analogías cuatro ciclos: el granuja, la liebre, el cuerno
rojo y el gemelo. La sucesión consiste en un despegarse de los instintos
físicos y la condición animal hasta alcanzar el heroísmo
propiamente humano. El cuarto ciclo es la reiteración en forma de gemelos(22)
: ¿el reencuentro de los tres hermanos al principio de las películas
desde sus condiciones diversas y hábitos dispares?
Lo
importante es la articulación de los personajes con el fin de alcanzar
la comicidad, vista aquí como el reverso del drama y del mito, la inversión
de los valores al contemplar, escena tras escena, la supremacía de Harpo,
de sus comportamientos instintivos y su mudez. Así, la comicidad comienza
en la presentación de manera simultánea de los ciclos de formación
del héroe sin origen ni fin, sino bajo la confluencia de los tres -el encuentro
de los hermanos- en un cuarto que supone la explosión del ataque a la trama
clásica preestablecida. El humor deviene en la inversión de la sucesión
de los tres ciclos restantes, desde el poder ficticio de la palabra humana hasta
la intuición animal e instintiva. MARGARET
DUMONT
El
personaje de las películas guarda gran relación con su vida. Desde
pequeña su madre le inculcó la profesión de cantante de ópera,
lo que ya de entrada la convertía en un blanco perfecto. Como actriz se
cotizaba mucho para entonces, descubriendo sus métodos de ascenso dentro
de la escala social del espectáculo. Esto quedó plasmado en los
filmes. Cuando empezaba a ridiculizar su propio papel, Groucho reprochaba: "prefiero
que mantengas tu dignidad" (lo que además demuestra que la autoría
y dirección de los Hermanos Marx era la más importante). Dumont
iba a ser parte del aparato clasista que enmarcarían los gags, al igual
que los demás actores, la trama, el mismo escenario y la simplicidad académica.
Una de las bromas más padecidas en el camerino
era ser desnudada. Groucho, en el escenario y en el plató, aborda el mismo
proceso sorprendiéndola, humillándola mediante sus evidentes groserías.
En At the Circus es lanzada desde la boca de un cañón, como
gran bala, al espectáculo de acrobacias resultado de la persecución
de los Marx, el falso gorila y los malvados de la película. Así
se encuentra repentinamente obligada a actuar en el caos sustancial de la vida.
En un principio se escandaliza, pero al final queda encantada, tal y como podemos
sentirnos desde las butacas a las que se proyecta la propia película. En
Groucho y yo, Groucho comenta como Dumont nunca entendió los chistes,
siendo este resultado lo realmente pretendido: confundir al público. En
1965 Groucho declaró: Margaret
no cambió ni un ápice. Siempre fue la viuda austera y digna de sus
películas. Era igual sobre un escenario que fuera de él. Ese era
su encanto. En realidad no entendía nada de los gags... Recuerdo especialmente
un gag que aparece al final de Duck Soup... Ella me preguntaba: ¿qué
haces Rufus? Yo contestaba: estoy luchando para defender tu honor, algo que tú
nunca has hecho. Poco después me preguntó que había querido
decir con ello".
Su
propia dignidad contenía un sentido educado del humor bien compenetrado
con el desgarrador de los Hermanos Marx. Ella exaltaba la comicidad de éstos,
entendiendo su situación en otro ámbito fuera del raciocinio humano,
estimulando la vivencia. Cecilia Ager comentó: "... Margaret Dumont,
la dama que aguantaba todos los golpes de los Hermanos Marx... una dama de valor
épico. Su fortaleza no es humana, es divina", si identificamos vida
con divinidad por mera mística.
Guarda cierta
relación con "la madre" tal y como en muchas ocasiones asegura
Groucho; quizás por su gran tamaño, su aspecto físico acogedor...
Lo que sí es cierto es que no sólo interpreta este papel o similar
(tía en At the Circus), sino que además se responsabiliza
de los enamorados dando un final feliz al film. En Duck Soup es la viuda
y la madre de Freedonia. Ella misma reconoce de Harpo despertar un gran instinto
maternal en las mujeres y, en este sentido, Margaret escondía para ellos,
detrás de la alta sociedad, un origen, un recogimiento tangible entroncado
en el deseo. De hecho, ella es el elemento que más seguridad y continuidad
apacible otorga a los argumentos.
En las películas
en las que no participa encontramos sustitutas, pero con connotaciones bien distintas,
lo que produce cierta desilusión. Por ejemplo, en Love Happy, una
malvada Dumont y una atractiva mujer se funden en la vampiresa Madame Egelichi
(Ilona Massey), pero hay contradicciones en sus componentes. Los espectadores
también iban a ver a Dumont. Los filmes necesitan un esquema rígido
de elementos dramáticos a los que los gags se pueden agarrar, y esto produce
desajustes en las películas, lo que parece ser el motivo por el que Groucho
anunció su deseo de retirarse del cine desde 1941: se había formado
una lógica en torno a sus películas que restaba el efecto sorpresa.
Algo parecido al porqué Duchamp calculó el intervalo temporal de
las exposiciones de sus ready - mades: no perder el efecto de la apariencia.
Carencia que achacó a los nuevos realistas de los años cincuenta:
había que evitar convertir los ready - mades en obras estéticas(23)
.
Dumont empezó a trabajar con ellos en
el teatro desde 1925, una vez descubierta por Kaufman. Formaba parte del armazón
escenográfico que estaban dispuestos a romper. El último ciclo del
héroe anteriormente citado, podría estar contemplado de manera simultánea
con los restantes, si el encuentro de los hermanos se produjese bajo la custodia
matriarcal. Dentro de las rupturas cabe la posibilidad de que tras Dumont esperasen
encontrar una madre, tanto para sí como para los propios filmes.
Volver
al índice
(1)
MARX, Harpo, ¡Harpo habla!, Ed. Montesinos, Barcelona,
1988 (1ªed.)
(2) CIRLOT, Juan-Eduardo, El
mundo del objeto a la luz del surrealismo, Ed. Anthropos,
Barcelona, 1990.
(3)
La misma apreciación acerca del signo encontramos en
el pensamiento de Alfred Jarry, analizado por Deleuze en DELEUZE,
Gilles, "Un precursor desconocido de Heidegger: Alfred
Jarry", en DELEUZE, Gilles, Crítica y clínica,
Ed. Anagrama, Col. Argumentos, nº 174, Barcelona, 1996.
(pp. 128-138).
(4)
MARX, Groucho, Memorias de un amante sarnoso, Ed. Júcar,
Madrid, 1988 (1ª ed.)
(5)MARX, Groucho, Groucho y yo,
Ed. Tusquets, col. Fábula, Barcelona, 1995 (1ªed.)
(6) Ibíd..
(7)MARX, Groucho, Camas, Ed.
Tusquets, col. Fábula, Barcelona, 1997 (1ªed.)
(8)CHANDLER,
Charlotte, ¡Hola y adiós! Groucho y sus amigos,
Ed. Tusquets, col. Fábula, Barcelona, 1997 (1ª
ed.)
(9)
« Je ne veux pas même s´il y a eu des hommes
avant moi. (Descartes) » de Tristan Tzara en el número
tres de la revista Dada (diciembre de 1918, reeditada por
el Centre du XX siècle, Nice, France, 1976 y en Cabaret
Voltaire, Der Zeltweg, Dada, Le Coeur à barbe (1916-1922),
Éd. Jean-Michel Place, Paris, 1981. Cita problemática
a nivel teórico expuesta en BÉHAR, Henry y CARASSOU,
Michel, Dadá. Historia de una subversión, Ed.
Península, Col. Historia/Ciencia/Sociedad, nº
245, Barcelona, 1996 (p. 87)
(10) Citado en BÉHAR,
Henry y CARASSOU, Michel, Dadá. Historia de una subversión,
Ed. Península, Col. Historia/Ciencia/Sociedad, nº
245, Barcelona, 1996 (p. 129) ARAGON, Louis, Les aventures
de Télémaque, Éd. Gallimard, Coll. L´Imaginaire,
nº 370, France, 1997.
(11) TZARA, Tristan: "Dadá
manifiesto sobre el amor débil y el amor anmargo"
en TZARA, Tristan, Siete manifiestos Dada, Ed. Tusquets, Col.
Fábula, nº 111, Barcelona, 1999. (1ª ed.)
(12) ELUARD, Paul, El poeta y
su sombra, Ed. Icaria, col. Literaria, Barcelona, 1981.
(13)ARAGON, L., Une vague de
rêves, éd. Seghers, Paris, 1990.
(14) ADES, Dawn, en Fotomontaje,
Ed. Bosch. Dos culturas, Barcelona, 1977, resalta la fotografía
autorretratística de Hausmann con una rueda en el ojo
esperando cumplir las funciones de un monóculo, naturaleza
circular de la retórica (p. 13) Encontramos un fotomontaje
ejemplo ilustrando la página 159 de HAUSMANN, Rouaul,
Courrier Dada, Éd. Allia, Paris, 1992.
(15)ELUARD, Paul, El poeta y
su sombra, Ed. Icaria, col. Literaria, Barcelona, 1981 (p.
67)
(16) Este automatismo es consustancial
al efecto cómico, según la interpretación
de Bergson superponiéndose a la realidad, en BERGSON,
Henri, La risa, ed. Orbis, S.A., col. Los premios Nóbel,
Barcelona, 1986, mientras que para Alfred Jarry es el medio
constante de superación de las limitaciones del ser,
haciendo del humor un todo absoluto que gobierna las presencias.
Si en la comedia tradicional el mecanismo se alcanza desde
la naturalidad y el realismo de manera paulatina, la imagen
de vanguardia -como los gags de los Hermanos Marx- no requiere
una presentación real previa del automatismo, sino
que las manifestaciones deben responder al simultaneísmo
propio del futurismo y del bruitismo.
(17)CIRLOT, Juan-Eduardo, El
mundo del objeto a la luz del surrealismo, Ed. Anthropos,
Barcelona, 1990.
(18)
Wyndham
Lewis reza en Nuestro Vortex, Blast nº1, junio de 1914,
"Nuestro Vortex desea el ritmo inmóvil de nuestra
celeridad". En VVAA, Wyndham Lewis et le Vorticisme,
Éd. Centre Georges Pompidou et Pandora, col. Pour un
temps, Paris, 1982.
(19)"Y la risa será
mayor si nos presentan en escena, no dos personajes (
)
sino varios, el mayor número posible, todos idénticos
entre sí, y que van, vienen, danzan, se mueven al unísono,
tomando a un mismo tiempo las mismas actitudes, gesticulando
de la misma manera. Entonces ya pensamos de un modo claro
y concreto en los fantoches. Nos parecen que hilillos invisibles
unen entre sí brazos, las piernas y hasta los músculos
de la cara de esas figuras; y la inflexibilidad de esa correlación
hace que hasta la blandura de las formas se solidifique también
a nuestros ojos y todo se endurezca hasta afectar la rigidez
de un mecanismo". BERGSON, Henri, La risa, Ed. Orbis,
S.A:, col. Los premios nóbel, Barcelona, 1986. Groucho,
aquí, funciona como el mismo mecanismo del humor.
(20) "Hoy la poesía
"
Conferencia pronunciada en el instituto francés de
Praga, 9 de abril de 1949, y publicada en la revista checa
Las Hojas. En ELUARD, Paul, El poeta y su sombra, Ed. Icaria,
col. Literaria, Barcelona, 1981.
(21) En realidad "estómago
con repercusión sobre la vida" en el manifiesto
leído el 23 de julio de 1918 en la sala Zur Meise de
Zurich y publicado en el número tres de la revista
Dadá (Diciembre de 1918). "Con efecto retroactivo"
aparece publicado en el Almanaque Dadá de R. Huelsenbelck,
Berlin, 1920, siendo traducido del francés al alemán
por Hans Jacob para la ocasión.
(22) HENDERSON, Joseph L., "Héroes
y creadores", en JUNG, Carl G., El hombre y sus símbolos,
Ed. Caralt, col. Biblioteca Universal nª3, Barcelona,
1997 (6ª edición, 1ª edición de 1976)
(23) RICHTER, Hans, Dada. Art
and anti-art, Ed. Thames & Hudson, Coll. World of Art,
London, 1997. Existen polémicas, que no requieren ser
expuestas aquí, sobre si la sentencia pertenece al
propio Duchamp o si Richter tras entrevistarle la intercaló
y la entregó a Marcel Duchamppara que él la
ratificase, a lo que accedió. En TOMKINS, Ian, Duchamp,
Ed. Anagrama, Col. Biblioteca de la memoria, nº 18, Barcelona,
1999.
| PUBLICIDAD |
 |
 |
 |
 |
| Informativos,
reportajes... Una televisión para toda
la diáspora aragonesa. ¡Pincha
el logo! |
 |
|
 |
 |
Una
librería excepcional en Barcelona
¡Pincha el logo!
|
|
 |
 |
|
 |
 |
 |
 |
| La
primera televisión a la carta
en la red especializada en Medio Ambiernte |
 |
|
 |
 |
|
 |
 |
 |
 |
| Una
radio divertida ¡Pincha el logo! |
 |
|
 |
 |
|
 |
|  |
|