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UN LENGUAJE MECÁNICO
LA
PUESTA EN ESCENA
Si adoptaron los gansos como garantía
humorística con orígenes en la obra shakespeareana,
en Hamlet encontrarán unos personajes que deben
mostrar sus papeles en situaciones ficticias. En Much Ado
About Nothing, el amor recíproco que sienten Beatriz
y Benedicto se oculta tras su orgullo antimatrimonial. Hamlet
debe fingir locura, e incluso llegará a realizar una
representación dentro de la propia obra teatral, un
espectáculo dentro del espectáculo. Así
mismo, en El Quijote de Cervantes, la locura produce
un desdoblamiento de la realidad, a lo que se suman los relatos
insertos narrados por determinados personajes de la novela.
La vida es sueño de Calderón aborda una
confusión similar, sin hablar de la "filosofía
del camaleón" de Baltasar Gracián. Las
decoraciones interiores de las iglesias barrocas responden
a un programa teatral de santos y ángeles como mediadores,
la divinidad y el fiel espectador en los extremos. El jardín
de Versalles, el urbanismo romano, la interacción de
la unidad interior con un exterior constituye en esencia la
imagen del siglo XVII.
La mayoría de los temas abordados
por las películas de los Hermanos Marx incluyen un
espectáculo y un público dentro de lo filmado:
una carrera de caballos, un partido de fútbol, una
ópera, un teatro, un lienzo cubierto con un manto para
ser puesto al descubierto por su pintor ante un público,
un circo... etcétera. La cámara adopta el punto
de vista de los espectadores inclusos, por ejemplo los leves
contrapicados en el partido de fútbol de Horse Feathers,
de los pocos slapsticks que podamos encontrar nombrados
en esta monografía (escena desenvuelta en un espacio
real y concreto) frente al predominio de la commedia dell´arte
(desarrollo en el marco de un escenario cortado por las convenciones
teatrales)(1),
aunque observemos en este caso los componentes de la comedia
gracias a la determinación de la espectación
del partido. Ambientan fiestas de sociedad, musicales, orquestas
Mismo, unos grandes almacenes exigen la condición de
vendedor a los intérpretes. En A Night in Casablanca
el veterano nazi tiene que esconder su pasado con un peluquín:
una cicatriz que lo delata.
Peter Bürger, en su ensayo Teoría
de la Vanguardia, encuentra el punto de confluencia en
la ruptura de la sucesión histórica de procedimientos
artísticos, produciéndose la diversidad de lo
radicalmente diverso. De ahí la seducción que
manifiestan movimientos de vanguardia por procedimientos de
épocas pasadas, por ejemplo, la pintura metafísica
respecto al Cuattrocento italiano por la nitidez y
la abstracción de las formas pictóricas cercanas
al concepto. Pero debe haber un proceso de adaptación
puesto que en ámbitos histórico-sociales distintos
no puede haber afinidades sin más. Debemos encontrar
otras funciones. W. Benjamin ha llevado el concepto de alegoría
desde el Renacimiento y Barroco hasta las vanguardias. Si
en los siglos XVI y XVII la imagen servía para desplazar
al mundo sensible del interés y reafirmar la divinidad
como la vivencia más pura, serán las vanguardias
las que incluyan en la naturaleza el mundo creado por el hombre.
En los dos casos se tomará el fragmento de una totalidad
y un símbolo orgánico de ese fragmento, pero
el clasicista intentará dar vida a esa totalidad, la
divinidad, y el artista de vanguardia(2)
usará esos fragmentos para desvelar una falsa totalidad
que carece de significado, y eso gracias a la alegoría
y su capacidad para dejar escapar la vida contenida en sí
y poder permanecer eterna. El fragmento permite al vanguardista
dotar de un significado a la totalidad, en su caso la vida,
una vez negada la anterior y su falso contenido(3)
. Los colages de Max Ernst ponen las ideas al servicio de
la vivencia, su visualización, mientras en el Barroco
se seleccionan imágenes idealizadas de la vida fugaz
hacia la divinidad y las virtudes. En las primeras décadas
del siglo XX se procede al aislamiento del lenguaje, enfatizando
las rupturas tanto formales como de significación,
para desvelar sus niveles poéticos, gracias a su existir,
por ser natural, no por representar falsamente a una naturaleza
que de por sí ya es poesía. La misma poesía
conseguida en estos filmes a base de coleccionar elementos
y planos teatrales que la producción cinematográfica,
por su propia naturaleza, tiene la capacidad de mostrar como
unidades lingüísticas bajo sus propios matices
(intentos de sistematizar el cine por Merz, Pasolini o Eco
en unidades paralelas a los morfemas, monemas, palabras, frases...
sema, figurae, paisaje, plano son algunos de los resultados).
Este arte se basa en la fragmentación para construir
un universo ficticio gracias al montaje y al mecanismo propio
de la cámara; pero el humor de los hermanos Marx, al
nacer de la sorpresa y de la no correspondencia entre representantes
y representados, lugar donde todo adquiere el mismo nivel
de existencia para sí, resulta a la perfección
un buen ensayo surrealista. El cine, por sus rígidos
esquemas que el Modo de Representación Institucional
impuso, se aparta de la sorpresa así como de otras
prácticas posibles. El cine cómico contiene
grandes dosis de fragmentación debido a las propias
estructuras en gags, algo que debe ser recordado para guardar
cautela en esta consideración surrealista de los Hermanos
Marx. El Modo de Representación Institucional comienza
a consolidarse hacia 1910 (con Griffith y Porter) y, aunque
sea parte esencial en las películas de estos cómicos,
las condiciones expuestas anteriormente quedan relegadas para
nuestro objeto de estudio a un plano técnico; como
hemos visto en el escrito de Chaplin acerca del cine hablado,
así como el auge de la experimentación en el
cine a finales de los veinte y comienzo de los treinta (La
Edad de Oro de Buñuel y Dalí es ejemplo
claro junto a los guiones surrealistas de Soupault, Artaud,
Manuel Viola...), el sonoro abrió debates acerca del
papel de este arte, una revisión de las cuestiones
planteadas por el mundo cultural tras nacer a finales de la
anterior centuria.
La
sorpresa continuará siendo infalible por el momento,
gracias a la cual se mantiene la relación precisa entre
la película y los espectadores. Seguirá siendo
el medio esencial para causar perplejidad y vislumbrar una
contradicción interior constante: la de la vida misma.
Las ficciones serán tan reales que no habrá
una realidad sino numerosas realidades, y se conseguirá
un laberinto poético que anulará la importancia
de la vida. El objetivo está claro: tres cañones
en fila horizontal apuntan al público (definido por
sombreros) en At the Circus. Enseguida nos sentiremos
identificados.
Si
la sorpresa va a ser parte esencial del humor, hay que tener
en cuenta que ésta impone el entramado de las imágenes
presentadas. Es verdad que la base se asienta en un orden
(bien en secuencia o la lógica general en la suma de
imágenes en cada fotograma) que pertenece, y en este
caso más, a la máxima extensión del público
y a su percepción más generalizada. A partir
de ahí vendrán las rupturas y la comicidad (una
tostadora como pieza de una máquina de escribir por
ejemplo). Persiguen ese humor en la trama clásica,
un reduccionismo teatral que valdrá como blanco de
sus ataques, un relativo seguimiento de las unidades aristotélicas
de tiempo, espacio y acción, para que sean los Hermanos
Marx los únicos en romperlas quedando en última
instancia vacíos de contenido (todas las películas
transcurren en cuestión de horas o en pocos días,
sólo habrá dos o tres cambios espaciales importantes
a lo sumo, no se darán los flash-backs ni otros
cambios subjetivos de tiempo hasta el último film,
Love Happy, cuando Groucho tan sólo cuenta la
historia desde el principio y con leves interrupciones provocadas
por las apariciones de este narrador durante la trama). La
acción tendrá una continuación tras toda
la avalancha de chistes al retomarse después del desenlace
de las películas. De esta manera, las rupturas espacio
- temporales mediante calendarios, caballos, camas y muebles
son mayores, y los gags insertos adquieren una mayor importancia.
Se superponen a la rígida comedia que sirve de fondo
a las imágenes en sus procesos de abstracción
hacia la condición sígnica, más manejables
así por el desorden marx. Y en ello entra toda la película
misma. La extrapolación constituiría una distancia
a recorrer por el espectador hasta que, al final, en la confusión,
tropieza con su propia realidad. La "corrección"
en sentido cínico sería otra (la superposición
a una historia narrada), remitente así como el mínimo
montaje del mismo cine, a la práctica del colage, aún
atendiendo al concepto de creación aportada: la superposición
del acto a unas imágenes o unos objetos creados de
antemano, que también es compartida por experiencias
artísticas vanguardistas encaminadas hacia la unión
entre arte y vida: el fotomontaje, el ready-made, la
cobra-corrección, la deriva letrista y situacionista,
el détournement... Cabría sumar el movimiento
determinado por la disposición de los fotogramas, así
como la propia localización de los iconos dotados de
significación dentro de cada una. De hecho, en el cine
nunca son caprichosas, aunque la actuación de estos
actores crean caligramas y dibujan unas líneas lúdicas
(muy visibles en los bailes de los musicales) en consonancia
con los procedimientos de los juegos que practican por costumbre
(cartas, ajedrez, damas, apuestas...)(4).
La tautología es esencial, si no Groucho no tendría
razón de ser. Su lucidez, el juego y la nada, es el
humor y la atracción. Las tres dimensiones, gracias
a la ficción del cine, se convierten en un ir y volver
poético que se encierra en sí mismo, y sus contenidos
culturalmente otorgados quedan relegados a formas muy perceptibles
que permiten su manejo poético, calificativo nada gratuito
si lo ilustramos con los caligramas de Apollinaire o el automatismo
surrealista. Breton reconoce en un artículo acerca
del juego "Lo uno y lo otro"(5)
practicado junto a sus amigos, el mero juego, aunque según
él, "para despistar", los haya atribuido
a la experimentación en declaraciones públicas.
Los Marx, además, sumarán multitud de dimensiones
logradas a partir de la consideración de lo artificial
(la metafísica) como parte de la naturaleza (carácter
que Peter Bürger atribuye al surrealismo): la distancia
que la ficción guarda respecto al mundo material así
como la representación de lo representado, o la existente
entre la apariencia y la aparición, caso de Marcel
Duchamp. Lo metafísico del lenguaje queda exaltado
en estas películas, y nos permite trazar respecto a
la horizontalidad, la verticalidad y la profundidad, las directrices
espaciales cargadas de unos significados manejables capaces
de desvelar la poética humorística de las actuaciones
de los Marx, ofreciéndonos un reconocimiento más
allá de "la comedia comercial con superficiales
toques surrealizantes", y abriendo al azar objetivo de
Breton la localización estética. Así
como ciertos vanguardistas admiraron la poesía en meras
representaciones teatrales menores de las variedades y del
vodevil, los Hermanos Marx no necesitan más que sus
orígenes profesionales para poder apreciar las suyas(6)
.
Horizontalidad
Para programar las dimensiones debemos atenernos
en principio a los decorados. Lo primero que llama la atención es el número
de puertas, ventanas y la función que poseen. Si la principal intención
humorística es sorprender, las apariciones a través de las puertas
serán cruciales. Se presenta un espacio cerrado -por ejemplo una habitación
de hotel en Room Service- y en las paredes se sitúan éstas
para permitir entrar y salir a los personajes de manera inesperada. Cuando son
anunciados, como en el caso en Duck Soup de la entrada grandilocuente de
Firefly, éste se retrasará y entrará por un lugar insospechado,
obligando al protocolo a repetir varias veces el final del recibimiento musical.
La parafernalia espera que entre de frente bajando unas escaleras, lo que ya dota
de significado a ambas dimensiones, profundidad y verticalidad, teniendo en cuenta
el cargo dictatorial de Groucho. En cambio, él procederá de derecha
a izquierda mientras pregunta a unos de los integrantes de la guardia presidencial
lo ocurrido. Las puertas reproducirán la entrada en escena de los actores
dispuestos a interpretar el papel asignado; pero éstas nunca son esperadas.
De hecho, muchas de las situaciones humorísticas tratan de la falsificación
de una identidad y de un "hacerse pasar por". Identidad y contexto,
por tanto, van a ir juntos de manera indisoluble, y sus divorcios despertarán
las risas de los espectadores así como la confusión del resto de
los personajes, que se presentan como espectadores dentro del film al tener que
interrumpir sus quehaceres dentro de la trama. En última instancia son
juegos de puertas y armarios, baúles, maletas que hacen entrar y salir
constantemente objetos y personas retando a la percepción del espectador
a ser consciente de todo. En A Night at the Opera un policía es
víctima de los Hermanos Marx, los cuales aprovechan el paso sin ser vistos
entre una puerta y un balcón de la habitación de un hotel. Les permite
cambiar las camas encontrándolas el policía cambiadas de lugar sin
ningún individuo agente. La puerta de la habitación de Dumont en
Duck Soup se une a la existencia de tres firefly (el verdadero encerrado
en el cuarto de baño), quedando estupefacta por no conseguir verlo salir
en ninguna ocasión pero sí entrar varias veces. En A Night in
Casablanca Sig Rumann es confundido gravemente por los Marx cuando recorren
el espacio entre un baúl y un armario ocultando la ropa de su equipaje
sin que él pueda detectarlo. Barriles, armarios, maletas... igualmente
crean un espacio dentro del total del escenario. Otros se sumarán, como
la anterior escena en la habitación del hotel de A Night at the Opera,
cuando la cámara estática recoge las dos habitaciones separadas
por una pared de perfil. Groucho contesta a las preguntas del policía según
su manera habitual, mientras Chico y Harpo actúan cambiando la disposición
de las camas. Mientras, se va creando una persecución inconsciente en espiral
porque el policía va encontrando las habitaciones constantemente vacías
a partir de una idea preconcebida, una sospecha fruto de la lógica aplicada
a las desapariciones. Chico y Harpo podrían huir por la puerta principal
pero prefieren cruelmente jugar con él sin importarles alterar el orden
lógico de los acontecimientos y disfrutar de nuevo lúdicamente.
¿No optan instintivamente por esta opción sin sentido alguno para
permitir manifestar la comicidad a partir de la constante mecánica de la
espiral? Lo que convierte a una obra teatral en comedia es la banalidad de estas
acciones frente a la enmascarada banalidad de los desarrollos de la tragedia.
La persecución combina un montaje de planos y planos-secuencias para mostrar
el movimiento que, junto a la primera imagen conjunta de las dos habitaciones,
el nivel enunciativo del film nos hace comprender globalmente el lugar donde se
desarrollará el gag, aún no llegando el policía -al estar
inserto en el decorado- a adivinar lo sucedido, lo que hace más absurda
y cómica la escena y a nosotros cómplices de la jugada. La
puerta llega a ser un leitmotiv en estos tipos de sketchs, e incluso en las escenas
donde no llegan a serlo, ahí están. Las paredes del interior de
la mansión de la señora Rittenhouse en Animal Crackers, están
dominadas por entradas y salidas (además de las escaleras) aprovechando
la decoración cercana al Modern style que dota a una puerta, por
ejemplo, de repeticiones concéntricas del marco (en la representación
teatral anterior de la obra la decoración era mucho más clásica
por lo que se trató de una remodelación posterior para llevarla
a las pantallas), recordando las espirales de los rotorrelieves de Duchamp
en el film de Man Ray Anemic-Cinéma. Duchamp vio en las puertas
una relajación de la amplitud dimensional, pero como si de espacios concéntricos
lingüísticos se tratase, puesto que materializan el poder reversible
de las palabras mediante el efecto giratorio de las bisagras. De hecho, los diálogos,
como hemos visto, al carecer de contexto o de conexión entre unas palabras
y otras, al traspasar planos escenográficos (en Animal Crackers
Groucho comenta a la cámara "alguien tenía que hacerlo"
tras criticar el decorado con el fin de vender a Dumont una póliza de seguros;
incluso en momentos de confusión pide el papel de su personaje), o al responder
a coincidencias de contenido y pronunciación, quedan a merced de cualquier
manejo poético. Además, una puerta
siempre implica la posibilidad de otro escenario o de quedar fuera de pantalla.
En Duck Soup Firefly es encerrado en el cuarto de baño y pide fuera
de imagen que le envíen al menos una revista (quizás por no perder
el contacto con el escenario vital caracterizado por uniformes y letras). Paralelo
a lo que comenta Lucille en Monkey Business: "¡Vivir bien! Mejor
me hubiera quedado en casa haciendo solitarios". Estar fuera de escena en
ambos casos implica no tener a alguien con quien realizar esos solitarios. La
cuestión es interpretar una identidad. La seguridad depende de esas puertas,
por ellas ocurre lo inesperado. Herton, en el último film citado, ordena
a Groucho y Zeppo: "ahora, todo lo que tenéis que hacer es vigilar
las ventanas mientras yo estoy dentro". Groucho se muestra reacio y abre
la puerta, hecho sin significado alguno para el desarrollo de los acontecimientos.
Éstas determinarán el argumento: llegado
a un punto, a una conclusión, por una puerta entran otras personas que
traen consigo todo lo contrario. En Monkey Business y A Night at the
Opera se repite la escena en la cual el galán entra o huye por la ventana
al llegar el malvado. En Room Service, cuando se introduce por una puerta
de ascensor la pareja enamorada, salen por otra contigua Wagner y el cuñado
de Miller (Groucho), sin percatarse unos de otros y sin encontrar estos últimos
a nadie en la habitación. De nuevo la enunciación del film nos sitúa
en un punto de vista técnicamente necesario para el disfrute humorístico.
Estos aportes al desarrollo del argumento no son más que derivaciones
de la capacidad esencial de las puertas: el constante impacto y presentar los
hechos manteniendo la sorpresa sin descanso. En muchos gags los ruidos de los
portazos marcan un ritmo ascendente que acompaña e incluso acompasa la
escena al mantener la yuxtaposición entre una información y otra,
entre las imágenes, los actos y las frases pronunciadas, hasta llegar al
clímax y a un fundido en negro que de nuevo, por yuxtaposición,
pasará a mostrar la siguiente escena tras su apertura. El impacto se repite
en diferentes registros. En Love Happy, la habitación de Miss Egelichi
continúa el rectángulo central en la parte superior e inferior,
con molduras simétricas de tipo modernista y que despistan la localización
de los manillares. Teniendo en cuenta que al entrar un actor en escena lo primero
que vemos es la puerta abriéndose, debemos atender la opinión de
Fernand Léger: El
error del cine es el argumento [de la pintura representar la realidad]... una
puerta ampliada que se mueva lentamente, es más emotiva que la proyección
en proporciones reales de una persona que la hace mover.
Las
puertas de los filmes de los Hermanos Marx, en la mayoría
de los casos, se abren en proporciones reales y siempre por
personas al tratarse de una utilización retórica
de los elementos decorativos teatrales. Pero al entrar el
actor, desde el interior sólo percibimos la puerta,
sin contar con uno de los trucos más repetidos por
los tres, entrar y salir modificando las cosas para desconcierto
de la víctima. Los objetos aparentan moverse solos.
Es la habilidad de Harpo por camuflarse tras ellos y obligarles
a hablar.
Juan Eduardo Cirlot, ilustra
con este comentario de Léger en El objeto a la luz
de Surrealismo, la atribución de cualidades irreales
al "tono visionario de la puerta". "La puerta
reproduce visualmente el famoso proceso de la cortina (censura)
que separa el inconsciente y deja pasar contenidos peligrosos
y atrayentes". En su Diccionario de símbolos
también alude en la puerta y en la ventana a la separación
de lo interior y exterior, la conciencia y el inconsciente,
así como a una idea sexual de penetración e
intromisión. Salvador Dalí dota a sus formas
pictóricas de cajones, recuerdos de la mesilla de la
habitación de su infancia. Un cajón, una puerta,
un baúl... siempre llaman a abrirse y a imaginarse
la existencia de algo en su interior, misteriosa y obsesivamente(7)
.
La dimensión horizontal
de los Marx se define por ser espacio-temporal. Los diálogos,
sobre todo en sus dos primeras películas que son adaptaciones
de obras teatrales anteriores, se realizan desde una posición
en friso de los locutores. La cámara, o se mantiene
estática o recurre a suaves travellings y planos-secuencias.
Los contraplanos, escasos, tienen su razón de ser entre
los que engañan o convencen y los engañados.
En Room Service, a ambos lados del falso cadáver
de Davis, éstos se suceden durante el canto fúnebre
entre la pareja engañada (Wagner y el director de hotel)
y los Hemanos Marx. La escena termina con un travelling
que sigue a Harpo y recoge los dos grupos con el fin de permitirnos
observar el resultado final del engaño, gracias a la
información que disponemos con anterioridad acerca
del plan acordado por los cómicos mientras los estafados
permanecen fuera de la puerta de la habitación. Otros
contraplanos se darán en profundidad, por lo que estarán
ligados a los niveles de espectación.
El espacio integra el tiempo,
pero ambas direcciones no mantienen relación alguna
en las escenas de la diligencia y del tren de Go West,
las del avión de A Night in Casablanca y en
la carrera final de A Day at the Races, debido, en
parte, a la excesiva utilización de estudios en el
rodaje. Estas escenas se producen en el interior, y a través
de una ventana o simplemente como fondo, observamos el espacio
correr a gran velocidad. La cámara mientras tanto se
mantiene muy estática. Es el movimiento del transporte
que refleja la velocidad de las acciones, la rotación
de sombreros en la diligencia o la persecución en la
locomotora. El objetivo es la inestabilidad y el desorden,
una inseguridad por situarse en un devenir extrapolable a
la vida. Raoul Haussmann recalca esta importancia en un manifiesto
del teatro pre(8)
:
El
teatro pre se propone mostrar al hombre como elemento móvil en el seno
de la tensión espacial engendrada por estadios cambiantes.
Se
podrían traducir estas escenas por una sociedad preocupada
en mantener una identidad (los sombreros) mientras el tiempo
transcurre a gran velocidad(9)
. Pero hay una lectura posible conforme al conocimiento humano:
el efecto rotativo. Las ruedas del tren y la diligencia avanzan
al girar. Los carros de ventas de limonadas y cacahuetes en
Duck Soup llevan a los solitarios que los manejan a
un conflicto, mientras que en A Day at the Races Chico,
el cual empuja un carro de helados, estafa a Groucho. Cuando
el timo se da por finalizado Groucho acepta el carro. Supone
un desdoblamiento, un llevarse a sí mismo por el movimiento
de la constante ida y vuelta de la conciencia frente a la
realidad (susceptible de aplicación de las categorías
psicoanalistas ego, superego y ello). Este movimiento
se repite en las escenas del interior de la diligencia de
Go West en el intercambio de sombreros; en el tren
hay una persecución y luego un movimiento de ida y
vuelta al recoger todo tipo de combustible para la caldera,
al ritmo poético de Groucho desde la máquina
del tren con su: "¡es la guerra, más madera!".
Sin entrar en materia psicoanalista,
este movimiento supone un constante volver a la conciencia
que, en su visión frontal, reproduce un relieve aparente
y una homogeneidad falsa, apariencia y retórica del
giro eterno. Los caballos con su trote efectúan el
mismo dibujo circular sumado a una elevación sobre
el terreno, al igual que el avión de A Night in
Casablanca al despegar. Supone una separación del
entorno naturalmente otorgado; sin embargo, la diferencia
más evidente frente a los otros vehículos es
su carácter orgánico. Cuando en Animal Crackers
Groucho arremete contra la supuesta vejez de Dumont, asegura
ser especialista en carne de caballos. Es un elemento perecedero
que se desintegra con el paso del tiempo (la comparación
no deja de ser gratuita por carecer de sentido estético
y de consistencia), al igual que su percepción limitada
por la velocidad. En la tradición surrealista española
constituye el calificativo "carnuzo" acuñado
por Pepín Bello y recordado en la imagen del équido
sobre un piano en la película Un Chien Andalou,
idea que entronca con el deseo y, de ahí, esa asociación
infantil de ideas de Harpo entre caballo y rubia, como evidencian
los carteles que cuelga donde puede y de los cuales uno representa
un caballo esquematizado con sus partes anatómicas
señaladas (tal y como se presentan en los paneles informativos
de las carnicerías, remitiendo al comer convulsivo
de los niños y de los enajenados, de la inconciencia)
junto a otro ilustrado con una mujer en posición seductora.
O la escena de Animal Crackers, en la que es interrogado
por Margaret Irving acerca de si le gusta alguien; él
saca de un bolsillo la postal de un caballo (idea) que, casi
al instante, se materializa en una chica rubia que cruza la
escena, lo que da paso a una persecución instintiva.
Contiene una simbología arbitraria propia de un surrealismo
total. Pero el Diccionario de Cirlot, el cual trata de recoger,
limitadamente siempre tal y como reconoce en su introducción,
símbolos que han coincidido en distintas culturas a
lo largo de la historia, ya atribuye a este animal el deseo
carnal así como a otros animales, entre ellos el cisne
que, junto con el pato y la oca, se relacionan ambos con el
destino y la suerte (el juego de la oca y la herradura que
da suerte). Pero el caballo, por el simbolismo de la cabalgadura
y del vehículo en general (así que habrá
que considerar los aviones, los carruajes, los coches, las
motos y otros tantos que aparecen en estas películas),
contrae unos instintos exacerbados y una dirección
hacia el deseo. En relación a este último impulso
hablaremos más extensamente. Lo que ahora nos interesa
es su condición horizontal y por tanto temporal: si
el caballo es el animal solar diurno, el cisne, en cuyo lugar
podemos presentar al pato y a la oca como inversión
del tipo payaso y héroe, sería la fuerza motriz
que tira del dios Sol a través de las olas durante
la noche tal y como señala Jaime de Morgan en Humanidad
prehistórica. El hecho de que localicemos estos
símbolos en la tradición histórica nos
advierten de entrada que no aportan surrealismo a la obra
de los Marx, por ser eso, símbolos de formación
diacrónica. El valor surreal reposa en el uso de esta
simbología. No hay analogías ni una proyección
sentimental hacia las imágenes simbolizantes, ni siquiera
referencias ontológicas puesto que no hay contexto
(incluso es imposible asegurar una poética consciente).
Lo que se presenta sólo cuenta con su apariencia y
el resto pertenece a la percepción del espectador.
Si una mujer es denominada caballo, o al pronunciar el nombre
del animal al instante aparece una mujer, ambas apariciones
quedan yuxtapuestas a merced de la asociación del público,
así que, en primera instancia, permanece la magia de
estas imágenes, capacidad que posee el cine ante la
dificultad de localizar en él un nivel enunciativo
y por el propio montaje. Pero estas producciones en apariencia
comercial, y de hecho lo son, gracias a la acción de
sus actores principales y los rasgos exigidos por los demás
componentes cinematográficos, mantienen una independencia
respecto a la narrativa que enfatiza tal capacidad, ya que
el humor, como hemos visto, radica en la ruptura de los lazos
contextuales de lo presentado. Si en los créditos de
Duck Soup aparecen cuatro patos en una cazuela y en
la película participan cuatro hermanos de los Marx,
enseguida asociaremos ambas informaciones. Sin embargo, aunque
sí esté en consonancia con el título
del film, ¿qué tienen que ver los gansos con
el trasunto nacionalista? No es que las imágenes sean
como, o equivalgan a, quieran decir esto o lo otro, sino que
ahí aparecen, con absoluto valor en sí mismas,
tal y como apreciamos los objetos dadaístas y surrealistas,
el valor del signo en la literatura de Jarry: no designa pero
muestra(10) .
Paul Valéry, al reflexionar acerca de la poética
y la abstracción en un folleto fechado en 1939(11)
, pone como ejemplo una de sus vivencias: "[narra como
una melodía se introduce en su cabeza durante un paseo
por el Sena] Al cabo de una veintena de minutos el prestigio
se desvaneció bruscamente dejándome al borde
del Sena, tan perplejo como la pata de la fábula que
ve nacer un cisne del huevo que había empollado. El
cisne voló y mi sorpresa se convirtió en reflexión".
Vemos como el cisne baja de la metafísica de la comparación
para incidir en la vivencia real narrada, adquiriendo valor
en sí mismo para un poeta que participó en la
formación del futuro grupo surrealista de París
en los primeros momentos de la revista Littérature
gracias a sus concepciones poéticas, las cuales
mantuvo esencialmente a lo largo de toda su vida. De no poseer
este poder expansivo de lo poético, las películas
de los Hermanos Marx no habrían despertado el interés
de personalidades como Artaud, Soupault, Dalí, Breton
o Frida Kahlo (pintora que Breton siempre consideró
surrealista), así como el de Cobra o el del futuro
Colegio de 'Pataphysica, fundado entre otros por Arnaud, Queneau
y Jean Ferry.
A estas consideraciones sobre
el caballo cabría añadir la violencia que suscita
su velocidad. Mitológicamente estaba consagrado a Marte
y presagiaba siempre la guerra(12)
. Al elevarse levemente del terreno que cabalga ferozmente
contiene grandes dosis de libertad en sentido onírico;
supone un viaje a otros espacios, una huida a otros contextos,
una elevación escapista. Hay que recordar que un gnóstico
como Harpo se adapta al papel de jinete en A Day at the
Races ganando antes que obedecer a las órdenes
del malvado Withmore. Compartirán estas dos dimensiones
con las camas: el deseo onírico presentado como una
huída de escena. La cama supone un viaje misterioso
e íntimo realizado al dormir. En Camas, Groucho
no deja claro en qué consiste tal misterio, nunca ha
sido su intención determinar. No sabemos si se refiere
a las relaciones guardadas en la intimidad o a los sueños
que sólo conoce uno mismo. Lo que tienen en común
ambas actividades es una retirada de escena: "Salto de
la cama. Me dispongo a enfrentarme con la vida".
En The Big Store, los
niños desaparecen de la imagen mediante las literas.
Pero ¿y cuándo aparece Groucho tumbado sobre
una cama que en principio es una chimenea encendida? El fuego,
al no quemar, pierde su realidad objetiva y aparece como una
abstracción en signo, o mejor, una palabra hecha imagen.
Es fácil detectar su tendencia a tumbarse para combatir
mejor verbalmente. En Duck Soup el teléfono
une los espacios de las habitaciones de Dumont y Firefly,
pudiendo así entrar en escena la cama de éste
último. En Camas explica este misterioso interés
desde las prohibiciones: "Tal vez por lo puritanos que
somos los Marx, soy un decidido entusiasta del vodevil (...)
En un vodevil, las camas aparecen en escena. Desde luego,
los personajes pueden sobarse un poco, pero -como son observados-
no puede hablarse realmente de una conducta indecorosa. Sólo
cuando las camas NO están en escena, sacudo la cabeza
y empiezo a imaginarme cosas". El interés nacerá
al no estar la cama visible. Ahí comenzará el
deseo, unas ideas o configuraciones que no podemos materializar.
Tanto camas como caballos se relacionan con otros espacios
que este impulso llama a conocer. Otros recursos serán
los sonidos fuera de imagen, aunque todos, incluso los musicales,
tendrán una procedencia sabida dentro de la escena.
En A Day at the Races una fanfarria que anuncia el
inicio de una carrera, obliga a Groucho a abandonar el sanatorio
para acudir rápidamente al hipódromo anexo.
Es un procedimiento por el que, por simple que parezca, nos
presenta la surrealidad, lo Maravilloso de la comicidad.
Introduce elementos más allá de la realidad
mostrada. Buñuel mantiene este talante surrealista
(y se puede decir que hasta sus últimas películas,
tal y como asegura el mismo André Breton(13)
) en Las Hurdes y Los Olvidados por centrarse
en una realidad última y olvidada, la de los desfavorecidos
por los poderes(14)
.
Algunos de los escenarios contendrán
otros en sí mismos. La vivienda del detective de The
Big Store es de forma reversible, a modo de bisagra, su
oficina. Precisamente la conversión a la llegada de
Dumont se realiza escondiendo los muebles que la definen,
en armarios, cajones y un mostrador. Todo irá señalizado
en letreros que anularán el poder definitorio de las
palabras. Éstas no determinarán en ningún
momento el lugar concreto. En A Night at the Opera,
la famosa secuencia del camarote de Groucho supone un atentado
contra el espacio físico del escenario. Van entrando
gentes del servicio realizando sus labores como si Groucho
se hubiese propuesto obedecer a la función de habitáculo
hasta sus últimas consecuencias, entremezclándose
atropellados por la somnolencia de Harpo (interpretada por
Chico como insomnio, podría tratarse del vértice
del automatismo que gobierna la escena). Mediante un racord
de continuidad, en el pasillo Dumont abre la puerta y recibe
la sorpresa, saliendo expulsados a presión todos los
servicios descontextualizados, materializados en personas
objetivadas y conformando un colage teatral. En el desenlace
del film, Harpo, al producir rápidos cambios en los
telones de la representación operística, vuelve
a atentar contra el físico del contexto. El poder de
llegar a otros espacios estará implícito tanto
dentro de los decorados como en los teléfonos, con
los que veces, tal y como hemos señalado más
arriba, se desdobla la imagen, aunque lo más frecuente
sea mostrar únicamente las palabras de una de las dos
partes perdiendo la conversación los nexos de las frases
igualándose a un monólogo bajo la falta de lógica
lingüística.
Verticalidad
Otro elemento que curiosamente domina en los decorados
son las escaleras. Harpo, a través de ellas persigue muchachas (The
Cocoanuts y Animal Crackers). Producen un movimiento ascendente y descendente
acorde con el ritmo global acelerado de los filmes. En A Night at the Opera
y en Go West, Groucho es lanzado escaleras abajo en las escenas donde es
degradado y burlado para que el espectador asuma mejor el desenlace (sistema de
Thalverg). En The Big Store detiene a dos hermanos creyendo tratarse de
dos matones y, los que habían contratado a los verdaderos, contemplan subidos
a los primeros peldaños de una escalera el grupo confundido situado en
primer plano. Luego, Harpo y Chico se colocan aún más arriba por
traer a los verdaderos matones detenidos. No es algo exclusivo ni mucho menos.
Toda la industria cinematográfica utiliza este lenguaje visual que ayuda
a captar mejor lo acontecido. Los mismos picados y contrapicados no son nunca
gratuitos y forman el código del Hollywood más clásico: uno
para los personajes masculinos y otro para los femeninos, o destacando a algún
actor concreto dentro del starsystem. En el ejemplo citado, la altura nos
informa de quién es el que domina la situación. Siempre conlleva
una escala o una jerarquía de valores, y tanto en A Night at the Opera
como en Room Service, Groucho contempla la obra teatral y la ópera
desde un palco esperando la estrepitosa sorpresa de sus hermanos. Sin
embargo, como ocurre con ciertas imágenes susceptibles de simbología,
la incidencia de los situados más arriba sobre los que están abajo
sólo corresponde a esta condición, sin afectar para nada al argumento
y sin dar una información necesaria que, por ejemplo, anticipe los acontecimientos.
En su primer film, Groucho, que interpreta el papel de propietario de un hotel,
subido a los peldaños de unas escaleras lanza un discurso dirigido a las
chicas del servicio uniformadas. Luego canta y ellas bailan alienadas militarmente
dando lugar al paréntesis musical. El Firefly de Duck Soup debía
presentarse desde lo alto de una escalera, cuyo descenso lo flanquea un recibimiento
militar junto a unas clásicas bailarinas que lanzan pétalos al centro.
Todo resulta ser una parodia sintética del autoritarismo al llegar el dictador
tarde descendiendo un tubo metálico de emergencia para bomberos, el cual
comunica verticalmente con la sala de recepción (yuxtaposición mecánica
y por tanto cinematográfica de espacios, resultando absurda). Su dormitorio
está elevado respecto a dicha sala como elevación del entorno vital
mediante el sueño, y, siguiendo la misma superposición, se viste
con el uniforme encima del camisón de dormir. Todas estas escenas despertarán
las carcajadas en las butacas y, la verdad, como la mayoría de los gags,
no inciden en la trama sobre la que se asientan, es decir, se tratará de
cuestiones tautológicas y humorísticas cuyos diseños plantearán
una poética visual apreciable. Cuando Harpo se presenta al comienzo de
A Night at the Opera para saludar a Chico, baja una escalera con forma
helicoidal repitiendo el movimiento giratorio tras ellas en postura canina. Hay
una desmitificación del hombre racional de la tradición aristotélica.
Cuando cae al mar desde un camarote del barco donde fueron hechos prisioneros,
lo hace, por supuesto, descendiendo. Si los demás usan el barco para navegar,
Harpo conecta con el agua sin necesidad de intermediarios. En Go West también
es él el que cae del tren, y cuando junto a Chico cava hoyos para buscar
oro, le tira la tierra sobre su hoyo, evitando así que avance en el descenso.
Harpo está libre de esa imposibilidad y, precisamente, al hablar de los
objetos como intermediarios que separan al hombre del mundo (verdaderos ángeles),
Cirlot lo ejemplifica con la necesidad inmediata por parte del hombre civilizado
y racional de una pala para poder cavar. Tal necesidad convierte al hombre en
un solitario desamparado en el mundo (demostrado por Heidegger con anterioridad),
y por ello Harpo se rebaja a su condición animal perdiendo la postura erecta
propia del hombre.
Hay una conexión vertical de espacios gracias,
por ejemplo, al ascensor que, en contra de las escaleras, incrementa la aparición
de nuevos escenarios. Unen pisos de similar categoría y forma (The Big
Store, donde además será el motivo de los créditos) y,
a diferencia de las escenas comentadas anteriormente, produce una confusión
de valores. En A Night in Casablanca, Harpo, nombrado voluntario por Groucho
por encontrarse sólo ellos dos, entra en los propios mecanismos del ascensor.
Rompe la trivialidad ascensional y descubre el tesoro tan anhelado por todos.
Una confusión parecida al desenlace de A Night at the Opera al colgarse
de las cuerdas de los telones para huir de la policía, recogido en picados
y contrapicados aunque bastante leves para evitar la sensación expresionista
que no tiene lugar ante la carencia de subjetividad individual, y alternando con
primeros planos de los malvados que miran hacia arriba. Harpo asciende verticalmente
por un telón liso a la par que lo rasga para desenmascarar a Lasparri mediante
los rápidos cambios de contexto. Cuestiona las leyes de Newton, de las
cuales Groucho, en sus libros, se mofa frecuentemente así como de Freud
y Shakespeare. Harpo es un verdadero protagonista en las ascensiones, un ángel
con mayúsculas que prescinde de sus compañeros mediadores si no
es para ofrecerles un uso poético: los objetos. Loco puede, pero en todo
caso locura mística o platónica. No es el único contenido;
en Room Service, la habitación donde se afincan los tres más
el galán de la película, se ubica en un piso superior a la recepción
de donde acuden constantemente el director y el propietario del Hotel para intentar
expulsarlos por morosos. Esto les coloca en una situación privilegiada
a lo largo del argumento. Al ser el escenario principal, nosotros seremos testigos
de lo que los razonables (propietario y director) desconocen, obligados a hacer
conjeturas ridículas y lógicas a la vez. Frente a ellos los ocupantes
de la habitación están constantemente recreando situaciones ficticias.
Lo que no sabemos (y esto ya lo he comentado al analizar a Groucho) es hasta qué
punto se las creen, siendo lo más acertado recurrir a la comparación
con los juegos de los niños. En el clímax de la tensión acumulada
a lo largo de la trama, en la representación teatral, vemos quiénes
son al final los que mantienen los pies sobre la tierra y quiénes son víctimas
de la mentira que la razón hace creíble con su habilidad.
"El
significado de la verticalidad o del nivel concierne a la analogía existente
entre lo alto y lo bueno, lo bajo y lo inferior", dice al respecto el diccionario
de Cirlot. Las ideas esenciales de las escaleras son las de su verticalidad. Ésta
siempre supone una dualidad, los dos polos opuestos de un calificativo y que en
las películas de los Hermanos Marx se ven cuestionados cuando los inferiores
se muestran superiores y viceversa. De otra manera no habría humor. Pero
los medios de ascensión siempre son los puentes que relacionan ambos polos,
y esa es la idea que ha permanecido durante el medievo, el Barroco, hasta la modernidad
artística, además de comunicar lo material y lo espiritual. Ni uno
ni otro es lo más acertado. La verdadera habilidad es subir y bajar sin
problemas, una facultad cuasi divina de la que Harpo es aquí el máximo
representante. El platonismo será otro contenido nada despreciable.
El ascenso a la Divinidad, a la Belleza, al Bien, la Escalera de Jacob, en el
campo lingüístico se trata del proceso por el cual llegamos a la formación
de la abstracción de las palabras para englobar todas las singularidades
referidas. Al subir el individuo adquiere unas calificaciones que más que
adjetivar lo sustituyen, con una inconexión y una ficción que lo
elevan de la realidad. Profundidad
Esta dimensión incluye al espectador de la
película, y a partir de él se establecen los planos de espectación
y de realidad dando constantemente la sensación de enmascarar. Se producen
las sucesiones de cortiles o cortinas como las palabras que encubren y engloban
las imágenes. En musicales con público, en el circo con sus butacas,
en las carreras de caballos o en el partido de fútbol americano con sus
gradas, en la ópera y el teatro... las panorámicas recogen en sus
partes inferiores a los asistentes teniendo la escena dentro del encuadre. Por
extensión la cámara es más propicia a adoptar ángulos
acordes al colectivo del público frente a las sensiblerías individuales.
En A Day at the Races Harpo conecta
una válvula de aire a presión y lanza los sombreros del público
a la pista de carreras con las posteriores equivocaciones y cambios de identidad,
tal y como explicó Groucho el desánimo del Crack del 29 en Groucho
y yo. En At the Circus Dumont es lanzada con un cañón
desde las butacas a la actuación acrobática. Son enlaces entre diferentes
niveles escenográficos que comprometen a entrar en la escena más
profunda y adoptar un papel, o a disolver la identidad en el azar del juego.
Puertas y ventanas también
adoptan sentido de profundidad con la misma conexión
de nuevos espacios, sólo que ahora se tratan de nuevas
escenas. Los palcos dan lugar a exteriores con solos de arpa
de Harpo.
En este mismo sentido, se recurre
a los planos insertos de artículos periodísticos
anunciando lo acaecido o la situación de la escena
siguiente. Exteriores de hoteles, almacenes, teatros, óperas...
con sus carteles luminosos informan de la localización
de los decorados cubriendo de palabras los hechos. Estas determinaciones
espaciales no ofrecen nada porque los lugares donde se producen
los encuentros no quedan de ningún modo concretizados.
La primera imagen en Duck Soup es la bandera de Freedonia
que, con una yuxtaposición de planos mediante cortina
da paso a una vista de la supuesta ciudad, y de ahí
a una escena protagonizada por Dumont y el embajador Trentino.
Pero, ¿dónde está Freedonia?, ¿qué
es? Las palabras, una vez más, quedan aisladas de su
función tal y como ocurre en el procedimiento de las
obras y poemas dadá: el uso de fonemas, letras y palabras
que a lo sumo mantienen una relación poética
en la pronunciación o el poder de evocar imágenes
descontextualizadas. Si Harpo engaña a un hombre tapando
el "wo" del letrero "women" de la puerta
de unos servicios, Schwiters aislará "merz"
de la palabra "Kommerz" de una revista cualquiera,
convirtiéndose así en su grito artístico
de guerra. La poca relación entre imagen y palabra
llega a tal punto que el gorila de At the Circus se
denomina Gibraltar según el letrero de la puerta de
la jaula, mientras que, en cuanto a clasificación de
primates se refiere, un gorila no tiene nada que ver con el
mono de Gibraltar, y curiosamente, al final, el animal resulta
ser un hombre disfrazado.
Esta utilización de los signos conlleva la inversión
de sus funciones, una indeterminación temporal. El
decorado de la habitación de Groucho en The Big
Store muestra un calendario con fechas distintas antes
y después de la metamorfosis de la vivienda en despacho,
dentro de la cual se ofrece una relación pasmosa entre
objetos como una máquina de escribir y una tostadora
(algunos surrealistas pudieron vislumbrar aquí la belleza
lautréamontiana), o una mesa de oficina ocultando una
cocina. En ninguno de los restantes filmes hay referencias
anuales ni estacionales, del mismo modo apenas los hay en
la autobiografía Groucho y yo (se evita evidentemente
la separación de los accesorios lógicos de una
narración)
La aparición de los personajes
en escena está siempre al servicio de la sorpresa.
La primera de Groucho en A Night at the Opera ante
las quejas de Dumont por su falta de puntualidad, ocurre tras
su voluminosidad, motivo constante de burlas. Vemos claramente
cómo ha usado su cuerpo para hacerla esperar y aparentar
poder prescindir de sus citas. Zeppo se presenta nítidamente
en la primera escena de Horse Feathers sentado en uno
de los primeros asientos de los estudiantes en la sala donde
Groucho imparte su clase, al levantar una chica rubia sentada
sobre él. Antes, la pantalla la ofrece en planos medios
sin que nuestra percepción sospeche nada de lo contenido
detrás, quedando tan sólo una seducción
hacia Groucho. Una persona se degrada a la función
de disfraz, el mismo juego de los uniformes, los trajes y
los escenarios que se abren unos a otros como las palabras
a las imágenes visuales.
Una función de la cámara
relacionada con este último ejemplo, es descubrir el
espacio escenográfico no dado desde un principio. Enfoca
un lugar determinado mostrando una escena -una conversación
o una acción-, y a partir de ahí se desplaza
en un travelling para añadir otro espacio y
desmontar la concepción que el espectador se había
forjado primeramente. Suelen darse al principio de las películas
porque la simplicidad escenográfica no podrá
ofrecer más, pero una ventana en una habitación
por caso, podrá permitir avanzar a la cámara
y descubrir un pequeño exterior. Esta cuestión
también es muy importante en el acertijo cinematográfico
horizontal. En A Night in Casablanca la cámara
enfoca el ángulo del espejo donde se encuentra Rumann,
y luego se desplaza para recoger la totalidad de la habitación.
La aparición observándose a sí misma
será muy frecuente y un ejemplo nos lo da Groucho en
Horse Feathers. El personaje se dispara desde la condición
de su intromisión, parece asegurarse antes de entrar
en escena tal y como ocurre en los camerinos de un teatro
o de un espectáculo. El espejo es importante para la
idea en los momentos decisivos, los más poéticos
(el personaje se interpreta frente a él mismo), visto
ya en la famosa escena de Duck Soup en la que Groucho
es engañado por Harpo y Chico disfrazados de su persona(15)
. En Room Service Groucho habla con el camarero Sasha
y, cuando comienzan a bailar, la cámara mediante travelling
los sigue para descubrir que lo que parecía ser una
simple habitación es realmente la recepción
de un hotel, con la majestuosa superioridad de la metamorfosis
frente al conocimiento humano.
Nada más empezar Love Happy,
Groucho aparece sentado de espaldas antes de girar su sillón.
Luego, la cámara se va alejando manteniéndolo
enfocado para mostrar la excentricidad de su despacho. En
Duck Soup el punto de vista del objetivo contribuye a la parodia
del autoritarismo. Un picado muestra el recibimiento de Firefly
esperando su aparición en escena cuando él no
lo hará. Tras un primer plano del cartel de la puerta
de la asamblea de diputados de Freedonia, organismo democrático,
un encadenamiento da paso a Groucho jugando a la pelota en
el interior (él es la única institución).
Tras un corte, un lento travelling en retroceso va recorriendo
la mesa para ambientar el juego en una reunión de diputados,
dejando a éstos en la parte inferior de la imagen al
mantener enfocado a Groucho, sentado a mayor altura. Desde
ahí, los miembros de la institución se levantan
para sugerir cuestiones, infringiendo las leyes jerárquicas
en un débil intento de intimidación. Inmediatamente,
la única autoridad se levanta del asiento para verbalmente
obligarles a sentarse (sentido vertical), volviéndose
a dar esos contraplanos que realzan el combate oral del que
lógicamente Groucho sale vencedor, sumado a los sucesivos
picados y contrapicados. El absurdo de los diálogos,
sobre todo por sus contestaciones, relega los gestos y la
acción de la cámara a la comprensión
de lo que ahí está aconteciendo. Estos recursos
extrateatrales apoyan la sorpresa y el engaño visual
haciendo uso de la abstracción (los gestos simplifican
las conversaciones) para revalorizar la apariencia en contra
de un realismo decimonónico que dirige la interpretación
del espectador. Breton, en su primer manifiesto surrealista,
critica este realismo novelesco por ofrecer al público
sus propios gustos basados en la comodidad de la fácil
interpretación, debiéndose a la "ley del
mínimo esfuerzo". Mediante esta manera engañosa
de mostrar el espacio (y ni mucho menos trato de hacer a los
Hemanos Marx exclusivos en ésto, pero sí en
la conjunción de tales prácticas y la posición
frente a la trama), una vez que nos forjamos una concepción
del espacio, tras un posterior desplazamiento de la cámara
esta idea cae por los suelos.
LA
ABSTRACCIÓN Y LA VIDA EN PANTALLA
La
facilidad con la que he separado las tres dimensiones básicas
de la realidad simbólica de la puesta en escena se
debe al mantenimiento de unas constantes. Más evidentes
son los iconos repetidos hasta la saciedad: caballo, chica,
plumas, sombrero, barba... y otros tantos que se extienden
mediante las combinaciones y las situaciones en general. Este
uso convierte a las imágenes no en referencias singulares
(ese caballo, ese sombrero...), pero tampoco podemos hablar
de ideas universales. Si Harpo enseña el caballo del
que está enamorado enseguida lo materializa en una
rubia, y por lo tanto no puede ser ni un caballo particular
ni todos los caballos del mundo, y sin estos dos contenidos
sólo nos quedan las imágenes, las que reducen
el mundo en la ficción cinematográfica y teatral
a su condición. Con mayor amplitud, éstas pueden
articularse como las palabras aún con la ventaja de
poder evolucionar más deprisa acogiendo un empirismo
más subjetivo y sincrónico, todo traducido en
una menor estipulación. Pero no hay que olvidar que
estas imágenes no sólo llegan a nuestra percepción
por medio de la visualización, sino que también
son aludidas por las palabras, verdadera facultad del cine
sonoro, e incluso por medio de la banda sonora como ruidos
y música (algunas de las composiciones están
realizadas a base de objetos que aparecen en pantalla). ¿Cuáles
son las relaciones entre palabras e imágenes? Como
en multitud de los chistes fílmicos, si Harpo muestra
la postal de un caballo y seguidamente persigue a la chica,
será la ruptura de las conexiones lógicas lo
que despertará primero el asombro y luego las risas,
y el resultado final del film es la acumulación de
todo aquello que conocemos por representar y ser representado,
o por aludir y ser aludido: palabras escritas o habladas,
imágenes y ruidos se colocan al mismo nivel existencial,
los conceptos se materializan de manera simultánea
en el disparate, sólo así se conoce la prolongación
creativa en contra de la descripción, la narración,
la alegoría, el símbolo, la analogía
y cualquier modo de esquematización de la realidad
presentada. El Teatro Jarry, empresa fundada por Artaud
y Roger Vitrac en 1926, basado en ideas teatrales cercanas
al surrealismo y cuyas teorías son las del mismo Artaud
en cuanto a renovación de la concepción tradicional
del espectáculo, suprimen cualquier tipo de representación
y se oponen al simbolismo con el fin de establecer un teatro
a la altura de la vida de los espectadores. Ya no se trata
de la imitación de unos momentos vitales seleccionados
previamente conforme a una serie de jerarquías tradicionales,
sino de exponer como realismo del siglo XX el interior del
ser humano, bien entendido como subconsciente o simplemente
como conexiones interiores de las imágenes percibidas
de la realidad. Las escenas más mágicas de los
Hermanos Marx no se deben nunca a referencias oníricas
posibles en las películas de Hitchcock por ejemplo,
ni tan siquiera a "impulsos reprimidos"; simplemente
es el mundo que constantemente se está organizando
en nuestro interior, en un constante devenir, donde lo posible
juega un papel esencial en la determinación teatral.
No es que las películas de los Hermanos Marx sean esencialmente
el todo de lo hasta ahora comentado aquí, pero sí
de aquello que las hace lo que son, las permanentes intervenciones
de los cómicos, de las estrellas, de lo que llama realmente
nuestro interés, porque ya hemos distinguido una trama
clásica con fundamentos que conocemos por tradición,
de las actuaciones de los Marx(16)
. De hecho, los procedimientos institucionalizados del cine
existen para asegurar un entendimiento que permita a partir
de éstos hacer comprensibles también sus rupturas,
las verdaderas aportaciones de una película innovadora.
Volviendo a la posición del teatro frente a la vida
y a la presentación del interior del hombre en público,
primeramente diremos que ese misterio se ve anulado por situarlo
en escena al mismo nivel que el exterior, y la segunda cuestión
es que la realidad es la que mantiene esa constante ordenación
en el interior del sujeto. El devenir del mundo convierte
a esa parte oscura en devenir o, como explica Gilles Deleuze
la base de la patafísica (la ciencia de Ubu), "lo
Posible asesina al ser"(17)
. La tradición Shakespereana presenta al hombre en
la interpretación vital y no es reaccionario insistir
en el mismo asunto puesto que es esencia del teatro que se
ha mantenido separada de la vida de los espectadores mediante
mímesis (relegado a la cuestión psicológica).
Sumado a la sorpresa de las películas de los Hermanos
Marx y con el mismo nivel de presentación de todos
los planos de realidad, desde la física hasta la metafísica,
el azar adquiere el máximo protagonismo en la relación
sujeto-objeto donde las entidades mueren de continuo. Por
eso los objetos aparecen, desaparecen, se mueven solos y casi
siempre porque Harpo, Groucho o Chico están escondidos
tras ellos, o por el uso que da Harpo a determinados artefactos
superando a los demás personajes; simplemente, las
presencias de las cosas llevan a su rebelión (Cirlot(18)
). Estas estrellas son los oficiales del ejército azaroso
frente a las convicciones humanas más inertes.
Todo se mantendrá en
el mismo contexto, en el de la vida, y para que pueda ser
así, los símbolos, las palabras y las abstracciones
tendrán que vaciarse de sus contenidos quedando suspendidas
sobre el azar; de la misma manera Magritte rompió los
nexos y las lógicas representativas en cuadros como
Esto no es una pipa, para advertir del valor autónomo
de las representaciones mediante la construcción de
lúdicos caligramas (dibujo más texto, según
Michel Foucault(19)).
Desde Harpo a Groucho desfilan toda una serie de categorías
existenciales que quedan presentadas en la misma pantalla,
y sólo así se entenderá la nitidez que
puede en apariencia ser clasicista: no se superponen apenas
diálogos, ni la música con el desarrollo del
argumento. Los musicales implican siempre un paréntesis
a no ser que pertenezcan a una pantomima consistente en intervenir
en una orquesta para huir de los perseguidores (policías,
matones... los clásicos del cine cómico). Nunca
es en off, los instrumentos se dan a conocer al espectador;
en algunas ocasiones son objetos como prácticas musicales
futuristas manifestadas por Russolo(20).
Será ésta una de las condiciones esenciales
para el teatro promulgado por Artaud, el mismo que admiró
el cine de los Marx y su capacidad para cuestionar los conceptos
tradicionalmente consolidados. La ruptura proviene al incluir
aquello que pertenece a la metafísica, -incluso lo
que resta más allá-, al mismo grado de apariencia;
lo mismo podemos apreciar en las fotografías de Man
Ray, en las pinturas de Dalí, de Tanguy y, sobre todo,
en la poesía automática surrealista de Eluard,
Breton, Péret... la cual intentaba superar el realismo
del siglo anterior incluyendo aquello que se revela desde
el interior bajo la misma dosis de materialidad.
El azar como fortuna tiene sus
alusiones rozando el simbolismo. Al empezar At the Circus
unos caballos entran al ruedo del circo casi desde la posición
de la cámara, alternando blancos y negros y uniformando
en movimientos circulares tautológicos (es uno de los
aspectos que atribuye Foucault y Moure a la obra de Magritte
y Duchamp respectivamente). La propia disposición en
damero de los tableros del ajedrez y damas suponen una batalla
contra lo irracional sometiéndolo a una estructura
dada, aquélla basada en la combinación, en la
demostración y el azar(21).
Una disposición tal frente al devenir futuro queda
reflejada en su totalidad, y, de hecho, Artaud estaba dispuesto
a recoger esa totalidad en la creación teatral, basada
en la dicotomía entre el bien (voluntad creadora) y
el mal (impulso hacia la creación)(22),
habiendo perdido el teatro clásico esa unión
en favor del triunfo de una de las partes. Si la creación
es una voluntad benéfica y es el acto derivado, en
el interior queda el mal. El teatro realista sólo muestra
el exterior bajo la mímesis de lo material, lo que
resulta un fraude. El cine, para hacerse entender dada la
naturaleza de la cámara, debe mostrar a veces ese interior
mediante iconos dotados de significación representativa
o análoga. El cine de los Hermanos Marx vuelve al teatro
(carencia de esos recursos subjetivos cinematográficos)
para introducir en los mismos planos iconos pertenecientes
al mundo de las ideas y otros del mundo físico (por
ejemplo, cuando Harpo muestra a Firefly su vivienda, un tatuaje
móvil en su barriga).
Retomando la secuencia del circo, una vez en el exterior de
la carpa, la cámara sigue a Chico andando en la dirección
de unos caballos negros, los cuales se cruzan con otros blancos.
Esa identificación con el color negro no es esperada
por la amenidad que producen, pero, o es una referencia a
su condición de saboteadores de la trama base, o más
rebuscadamente coloca a Chico en ese interior creativo, todo
aquello que permanece tras las apariencias teatrales.
Precisamente, aquello más exterior es lo
que adquiere una mayor calidad como imagen, y dentro del aparato escenográfico
son el vestuario y el mobiliario los que van a dar una categoría a los
personajes interpretados. Tanto el caballo como el sombrero remiten a una identidad
elevada, de la que no hace falta más fuentes que la obra de Shakespeare
Much Ado about Nothing:
Beatriz: "... si le sobra ingenio, que no lo desperdicie, para que se
pueda distinguir de su caballo, pues es el único que le queda para demostrar
que es un ser racional... Más que posible, y es fiel a la amistad como
a la moda de sombreros; la cambia siempre para estar al día"
Duchamp también
trabajo con una dualidad: la apariencia y la aparición.
En el Gran Vidrio concibe "los moldes málicos",
nueve uniformes todos distintos, extraídos de un catálogo
de confección y puestos en movimiento al girar el molinillo
de chocolate, el cual despide un gas que los infla. Los uniformes
permiten la visualización del gas bajo sus formas,
la aparición. La creación poética se
produce en la distancia entre la aparición (los moldes)
y la apariencia (el gas), dando sentido a la superposición
de imágenes visibles o conocidas en los filmes de los
Marx, siendo los trajes los más evidentes así
como las tautologías mímicas de los gags. El
tren de Go West, al descarrilarse, se ve sumido en
un recorrido circular(23),
por lo que Groucho invita a Harpo a coger las anillas de los
morros de las vacas desde la máquina. Éste,
ingenuamente, cae al intentarlo. Sin embargo, es el único
en poder liberarse del movimiento eterno. Será él
quien con un silbido llame al tren para volver a colocarse
sobre las vías y proseguir la persecución clásica
del western, habiendo constituido el gag, de nuevo, una ruptura
amenazante a la trama. Al girar entra en una casa cuyo tejado
está siendo reparado por su propietario. Destroza el
interior, la base. Se apropian de su aspecto externo durante
esta meditación surreal a gran velocidad. Este movimiento
no sólo exterioriza reacciones interiores de los personajes,
sino que además remiten al espectador, con la consiguiente
integración de sus pasiones y sus reacciones más
profundas en contra de la separación academicista de
las vidas de unos pocos, con sus individualismos egoístas
que el público estaba obligado a ver.
LA DESCONTEXTUALIZACIÓN.
La nitidez de lo presentado
permite la descontextualización y las escenas rodadas
mantienen ese sintetismo gracias a la práctica antinarrativa.
Claro que un seguimiento argumental se presentará aparente
por una trama clásica que facilite la comercialización
de las películas, pero la introducción de los
gags son constantes rupturas de los aconteceres y sus lógicas,
ayudados por los fundidos en negro que dan un aspecto constructivo
general, desde las películas más clásicas
(A Night at the Opera, en el que la narración
es más elevada) a las más radicales (Animal
Crackers y Duck soup, cuyas estructuras son prácticamente
una suma de chistes). El mismo Marx Ernst, paradigma de la
práctica surrealista del colage, defiende la aplicación
de esta técnica plástica en L´Age d´Or
y no solamente por la propia estructura de la película,
sino también por la yuxtaposición de imágenes
en un ámbito igualmente inconexo capaz de despertar
en el público diversas reacciones(24).
Por lo tanto, se logra una descontextualización dentro
de cada fotograma aún guardando una coherencia del
conjunto de los registros cinematográficos, sólo
así extrapolable a la vida. Mismo, la música
y su velocidad general, se compone de fragmentos y adaptaciones
de repertorios previos (en las parodias nacionalistas usarán
las marchas militares de John Philip Sousa) acoplándoles
una letra paródica por ser absurda, separación
entre la música y la letra una vez apropiadas estas
piezas, sumada a la introducción de ruidos de objetos,
llegando éstos incluso a ser exclusivos en la composición
de la recepción del hotel en The Cocoanuts,
interpretada por Harpo y Chico, prácticas que aprendieron
en sus años de variedades, género querido por
multitud de vanguardistas por conservar la unión de
la representación con la vida de los actores y del
público. Aún sin existir un montaje muy amplio,
siendo más recurrido el plano-secuencia que la yuxtaposición
de planos puesto que el punto de vista es parcial (necesidad
de adaptar a estos actores del teatro al cine durante el paso
al sonoro, de ahí el excesivo uso de interiores), y
sólo recogiendo detalles importantes para la comprensión
de la escena excluyendo cualquier plano subjetivo, este montaje
mínimo responde a una suma de secuencias y no a una
unidad argumental. La fragmentación se debe a cuestiones
extracinematográficas que aportan una determinada estética
en el decorado y en la contraposición de elementos
dispares. Dentro de cada plano tenemos el montaje escenográfico
y no por ello debemos considerar estas películas clásicas.
Y entendamos por clásica la presentación racional,
descriptiva y argumentada de los agentes y los hechos.
¿Acaso conocemos detalladamente el origen de alguno
de los hermanos? No se hace mención alguna a lugares
de nacimiento. Groucho en Go West comentará:
"Yo nací en una isla desierta", reconociendo
que, como los demás, se encuentra al margen de su entorno,
el mar, y únicamente en Room service se presenta
un familiar, el cuñado de Groucho cuya hermana ni aparece
y sólo recibe una vaga mención. Se debe recordar,
además, que esta película parte de una obra
teatral concebida por John Murray y Allan Boretz y que los
Hermanos Marx no la adaptan al cine satisfactoriamente aún
habiendo previsto algunos cambios (quizás sea ésta
la razón de su fracaso comercial). En definitiva, la
presencia de los hermanos es siempre enigmática; ni
siquiera el italiano de Chico es de fiar y, cuando aparecen
él y Harpo como hermanos, en realidad de poco informa
la relación filial. Si Groucho es un profesional (médico,
profesor, productor, detective...) oculta su historial académico.
Lo mismo ocurre con lo demás, desde personajes secundarios
hasta objetos y lugares, de los que poco se sabe ante la carencia
de descripción y de argumentación. A diferencia
de los anteriores personajes del cine cómico mudo que
también fueron presentados bajo estas carencias, gracias
al diálogo todo tendrá como única razón
de ser el aparecerse, el actuar como una necesidad vital que
remite a la situación anterior a la entrada en escena:
la vida.
Una vez aisladas las imágenes
habrá una voluntad consciente iconoclasta. Todo aquello
sospechoso de función sufrirá los cómicos
ataques, destrozando prendas, sombreros, imitando gestos,
uniformes, cambiando de sentido o de función los útiles...
Los trajes, como las palabras y los vehículos, son
necesarios para el hombre en el contacto con su entorno, y
como intermediarios lo aíslan convirtiéndolo
en un solitario. Si Chico y Harpo quieren fastidiar al vendedor
de limonada de Duck Soup, sólo tendrán
que robarle el sombrero y finalmente quemarlo (Cirlot describe
la película de 1927 del dadaísta Hans Richter,
Ghosts before Breakfast de 1928: "la aparición
consistía en alucinantes vuelos de sombreros, los cuales,
con plena independencia de su principal servicio -rematar
la figura del hombre y contribuir a su máscara personal
y social- se lanzaban a deambular aladamente por el espacio"
). Es una abstracción de la identidad mediante el uso
iconoclasta ofrecido y sus claras referencias poéticas,
y a la vez una confusión entre sujeto y objeto que
hace dudar de hasta nuestros propios miembros corporales,
recordado por Harpo, especialista en contener todo tipo de
objetos, metamorfosearse en marioneta o juguete y en ofrecer
piernas de maniquíes como suyas, motivos que Artaud
también usa para hacer visible el interior sin necesidad
de la sensiblería exterior. De esta manera podemos
entender el Regalo de Man Ray (1921), una plancha con
clavos en línea recta vertical sobre la plataforma,
dispuestos a entrar en la carne a través de la tela;
y los Moldes Málicos de Duchamp, o los cigarrillos
con el papel abierto mostrando la forma moldeada resultante
del tabaco y con los que ilustró los Poémes
Decoupages (1936) de George Hugnet.
Insertos con artículos y letreros
luminosos sitúan la siguiente escena espacial y temporalmente.
Pero en realidad no aportan nada, ninguna información.
Se presenta un espacio real que en realidad no lo es, y unos
personajes irreales (los Hermanos Marx), tal y como se caracterizaba
el teatro sintético futurista que definieron Marinetti
y Cangiullo en 1921: "Si en la actualidad existe un teatro
joven italiano con una mezcla de serio - cómico - grotesco,
personas irreales en entornos reales, simultaneidad e interpretación
de tiempo y espacio, se debe a nuestro teatro sintético"(26).
El simultaneísmo o inmediatismo de los Hermanos Marx,
en caso de ser aceptado, consistiría, como el teatro
de Artaud, en la muestra conjunta de lo real y lo irreal.
Los tres cómicos se representan siempre a ellos mismos,
no varían de un film a otro para adaptarse a otros
personajes. Aunque es una necesidad del starsystem
americano como ocurre con muchos de los cómicos de
entonces, se trata en cierta medida de la inexistencia del
intérprete, algo que llevan a la práctica frente
a aquellos personajes que aparentan en sociedad, tanto en
los filmes como en las anécdotas de sus vidas. La muerte
del intérprete quedó reclamada por la Escenografía
Futurista y la Atmósfera Escénica Futurista
(ambas de 1914) de Erinco Prampolini desde Florencia, algo
que en 1908 ya exigió desde la revista The Mask
Edward Gordon Craig, teórico teatral británico.
Cuando los Hermanos Marx destruyen sombreros, camisas y barbas,
aniquilan a los personajes como intérpretes de ellos
mismos, sufriendo una liberación poética y musical(27)
.
Las situaciones fuera de contexto
carecen de valor alguno. ¿Qué éxito tiene
la orquesta de Jardinet de At the Circus a través
del Atlántico?, ninguno. ¿O la habitación
del Profesor Átomo que, diseñada a su pequeña
medida, es asaltada por un grupo de hermanos que ofrecen cerillas
gigantes? Harpo usa a Átomo como encendedor cosificándole
y desacre.ditando la seguridad que el hombre ha forjado a
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