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Tiene treinta años, nació
en la ciudad de Jolón, ciudad vecina a Tel-Aviv
(y a Bat-Yam), y estrenó una obra, su ópera
prima, "Adam zvei dan" (Hombre se desangra)
. Cuarenta minutos de teatro sin palabras, un coral
mudo, con actores que se mueven como si fuesen piezas
de una coreografía de relojería, entre
los cuales se incluyen, no sólo los que ponen
el cuerpo, sino, también, la iluminación
y la música. "Hombre se desangra"
habla de una pareja y su hijo, y la muerte de este,
en circunstancias que no se explican, pero que todos,
en una sociedad que le ha puesto nombre al padre
"huérfano" de hijo (shjol), entienden.
Conocí
a Yarón en la boletería del teatro
"Haguesher", de Yaffo , en donde trabaja
en la boletería (tambièn limpia casas).
Habíamos ido con Ana, en plan de conseguir
entradas de favor, o con rebaja. Allí, Yarón
aprovechó para invitarnos a una función
de su obra, en una sala "off" de la zona
antigua de Yaffo, el teatro hasimtá".

Así
comienza "Hombre se desangra"
Yarón
Kerbel escribe y dirige como si fuera un músico.
Lo esperé a la salida, lo felicitè
y lo invité a hablar.
Nos encontramos en un café de la rambla de
Bat-Yam, un día de abril a las diez de la
mañana. La que sigue es la charla que mantuvimos,
en hebreo, lengua materna de Yarón, lengua
mía de inmigrante, y así traduje:
¿En donde estudiaste?
En
Yoram Lewinshtein, hay una escuela de teatro en
Shjunat Hatikvah, al lado del shuk, ahí,
una escuela de actuación, de veras atractiva.
¿El
proyecto comenzó allí?
Te
cuento desde el principio; comenzó a partir
de una idea. Tenía en en mente la idea de
un hombre hecho de diarios, un personaje hecho totalmente
de diarios. Esta obra está dedicada a la
memoria de mi primo, , lo mataron hace seis, casi
siete años, en Gaza, en la base Marganit.
Está enterrado en Jolón, en el la
parte militar del cementerio. Y a partir de sui
muerte, (la obra) comenzó a conformarse en
mi cabeza. De observar a sus padres, de pensar en
lo que nos había sucesido, a mí y
a mis padres. Creo que esta obra es mi intento de
darle a todo esto una forma, darle forma al shjol
(duelo de los padres por la muerte del hijo). Básicamente,
entonces, comenzó con la idea del hombre
de diarios, y luego se le fueron incorporando todo
tipo de imágenes. La idea del padre, médico,
que busca un medicamento para el shjol, busca en
un medicamento que de solución a este problema.
Y una madre que entra en un embarazo así
de gigante y da a luz un cementerio gigante. Es
la escena que viste en la representación.
Ahí fue que me acerquè a Amir Orián,
un tipo que se llama Amir Orián, tiene un
teatro en su casa, hace ya veinte años, Teatrón
hajeder (Teatro de Living).
Oí hablar de él.
¿Oíste?
Es una persona muy interesante, conviene que te
encuentres con él alguna vez. En su casa
comenzó a desarrollar la obra. Escribí
Adam zvei dam, Hombre se desangra, cuadro por cuadro,
más o menos lo que viste allí. Y entonces,
llegamos por primera vez al festival de Acre, llegamos
hasta las instancias finales, pero no fue aceptada.
En ese momento tenía otro elenco, y se disolvió.
Junté otros actores, y organizamos una decena
de audiciones, pero sin aceptación, la gente
se asustaba, nadie quería meterse con un
material de este tipo. Al final, se alternaron tres
castings. Tres padres, tres madres, tres hijos.
Por fin, subimos la obra en el Festival Israel (Jerusalén,
2006), con el cast actual, con estos compañeros,
y desde entonces seguimos juntos.
Relacionaste los diarios con el shjol, el hombre
hecho de periódicos con el shjol, ¿por
qué?
Porque
me atraen los diarios desde muy joven. Ahora, al
principio el hombre estaba constituído por
diarios, y luego pasó a ser un hombre hecho
de necrólógicas, de avisos fúnebres.
Pensé en la necrólógica, en
el concepto de la necrológica, que es, básicamente,
memoria. Si ves una necrológica, básicamente
ves la memoria, el documento oficial de un ser que
que
básicamente, la memoria
recordar
al ser.. hace tiempo que no hablo de la obra
Es la memoria, la memoria, el diario permanece mucho
tiempo, las palabras, los obituarios
No se si tuviste oportunidad de ver avisos fúnebres
de periódicos extranjeros, pero en Israel,
en especial, son de gran tamaño, ¿a
qué se debe?
No
se por qué, no investigué por qué
los avisos fúnebres se ven tan grandes; en
España, por ejemplo, ¿no son así?
No
existen las páginas de obituarios,
pero cada aviso es relativamente pequeño,
parecido a un aviso clasificado del Yediot Ajaronot,
búsqueda de viviendas, algo así
también en Argentina.
No
se porqué en este país ponen avisos
tan grandes
¿Qué espacio ocupa la muerte y el
duelo (shjol) en Israel?
Oíme,
en un país con esta vida
no hay aquí
nadie que no haya experimentado eso, el shjol está
cerca de todas las familias. Antes de la fundación
de este estado, la gente estaba dispuesta a dar
su vida por él. Existía una ideología,
todo era por el bien de la sociedad, para que tengamos
todos un hogar. Ahora, cada uno se preocupa por
sí mismo, y el shjol ocupa un lugar muy serio
en el país, porque la gente antes tenía
un objetivo, tenía una misión, y eso
se difuminó.
Ahora, shjol es una palabra diferente que duelo
(evel)
¿o el duelo forma parte del
shjol?
Pensé
la palabra madre de shjlol es sejel, mente, shakul,
refleccionado, y si alguien shojel, pierde un hijo,
se suscita una situación tan ilógica
que es como que una parte de la mente hubiera desaparecido.
A lo mejor esa es la raíz de la palabra.
El duelo, me parece, es como una música que
acompaña al shjol, esa mutilación
de la carne, en que el ser humano sangra
En castellano, y creo que tampoco en inglés,
no existe una palabra equivalente a shjol
¿No
hay una palabra parecida?
Existe duelo, duelo, claro que sí
¿Du-e-lo?
Duelo
¿Y
cómo se le dice al padre que perdió
a su hijo?
No existe una palabra específica. Debe ser
porque aquí, la muerte, en especial la muerte
de jóvenes, ocupa un lugar central
¡Es
que es una situación no normal! En esta tierra
mueren más jóvenes que adultos. Los
padres entierran a sus hijos, es una situación
caótica, muy anormal.
¿Entendés árabe?
¿Arabe?
Sí, un poco; una amiga iraquí habla
conmigo en árabe; en esta obra tengo un compañero,
se llama Tufik, un g-r-a-n artista, y ese muchacho
es árabe cristiano. Y él, desde el
principio
. la causa de que la obra es sin
palabras es que quise que no importase en qué
cultura haya muerto el chico, podría haber
sido un chico árabe el que muere, o un chico
judío, porque sangre es sangre, no importa
dónde.
Aquí es donde te quiero preguntar, ¿qué
lugar ocupa en el israelí la muerte del otro?
De
nuevo
Me refiero al chico que muere del otro lado del
conflicto.
¿Cómo
siente un israelí cuando un chico muere del
otro lado? En lo que respecta a mí, cambió
en forma notoria. Digamos, hasta la Segunda guerra
del Líbano, hasta la guerra que aconteció
hace un año, yo creía en la paz, era
ingénuo; creía que todo iría
bien, y que no importaba cuál chico era el
que moría, y en verdad, no importa, no hago
el cálculo de si un chico que muere es árabe
o judío, es un niño, no alcanzaron,
a grandes razgos, a ver los alcances del conflicto.
Me dolía cuando oía acerca de la muerte
de un chico árabe, o de alguien que no era
de los nuestros.. Pero, tras la guerra, se fortaleció
en mí la sensación de que aquí
necesitamos defendernos, y corté con eso,
corté con eso, sentí que tocaba un
lugar sensible, vos ves lo que ocurre y decís,
a vengarse, a vengarse, vamos, a devolvérselas,
a devolvérselas. Porque, en principio, se
clama venganza por un chico, y entonces, no sabés
cómo responder a eso.
¿Pero vos creés que el establishment
defiende a los chicos?
¿A
los chicos judíos o
?
A los judíos.
¿En
este país?
Sí.
Escuchame,
si a los 18 años nos llevan al ejército,
es que confían en nosotros, ya no nos llaman
"chicos", básicamente, desde el
momento en que llegás al ejército,
ya no sos un chico pero
Pero en la lengua diaria sí les dicen "chicos'
"Nuestros
chicos", es algo que se dio ahora, en los últimos
años, desde que salimos del Líbano,
es cómo si todos ellos fueran nuestros chicos,
y , por lo tanto, duele más perderlos. Antes
de eso eran soldados, ahora pasó a ser "nuestros
chicos", y por eso, a la gente le resulta cada
vez más difícil luchar, porque eso
lleva a morir.
¿Pero cambió tu concepción
del palestino?
¿Mi
obra?
La muerte de un chico del otro lado.
¿Si
cambia mi concepción del palestino? Mirá,
cuando eso sucede, reacciono con frialdad, soy frío;
antes me hubiera importado y dolido más,
ahora siento que se trata de, o yo. o ellos, incluso
al precio de
no me fijo en eso, me despego
de eso, porque tengo mucha bronca, pero soy conciente
de que no fue un árabe quien mató
a mi primo, sino un demonio (mejabel) , un terrorista.
Escuchame, nuestra familia está deshecha,
con el correr de los años se festejan las
fiestas y siempre hay un chico que falta, siempre,
y no es posible reponerse de eso, no es posible.
Es un hueco, un hueco, ni más ni menos.
¿Tu obra, como dijiste antes, es un intento
de curación?
Cuando
mataron a mi primo, huí; dos días
después, viajé, tenía un trabajo
en Eilat, viajé. No entendía que había
sucedida, no entendía como enfrentarme a
eso. Me las vi con la muerte desde muy joven. Cuando
tenía alrededor de 16 años, tuve una
amiga a la que se le disparó un tiro y murió.
¿En qué circunstancias?
Jugaba
con un revólver con una con un chica de 17
años, se les disparó y murió.
Directo al corazón. En esa época,
exactamente, también se suicidó Kurt
Kobein. Yo era un admirador de Nirvana, y todo eso,
de repente, me parecía heroico. El suicidio,
la muerte. Asì que me ocupé mucho
de eso, escribí muchas canciones sobre el
tema, todo el tiempo trataba. de darle forma a esa
experiencia. Darle forma, porque son cosas a las
que les tengo mucho miedo, cosas que conozco, y
me parece que esta obra es un intento de darle forma
al shjol, hacer de él una suerte de escultura,
y desde el momento en que puedo verlo, le tengo
menos miedo, es menos abstracto. Entonces, básicamente,
hubo la intención, a través de esta
obra, de darle una forma al shjol, darle un rostro.
En la obra, padre y madre toman rumbos diferentes
para enfrentar el shjol. El padre hace lo imposible
para conservar lo que queda del chico, mientras
que la madre encara el duelo, y entra en relación
amorosa con el hombre hecho de periódicos.
El
uno quiere recordar, la otra quiere olvidar, es
un cuadro de situación de nuestro país.
Hay un padre que quiere conservar la memoria, lo
que hubo, quiere conservar el niño tal como
fue, es por eso que regresa a él.
Todo el tiempo reconstruír la memoria, regresar
a aquello que fue, porque su memoria tambalea, de
hecho, la obra es atemporal, no la define el tiempo,
podría extenderse por años. Cuando
él (el padre) construye el corazón,
aquella escultura, lo que hace es reconsttuir allí
la vida anterior, graba su memoria dentrro de aquella
estructura. ¿Y la madre? Se hace adicta al
duelo, se rinde al duelo. Se sumerge hondo; mientras
que él trata de emerger a la superficie,
la madre intenta hundirse, enterrarse a si misma.
Y el hombre hecho de diarios, en tanto, he aquí,
¿cómo es que comienza? Ella lee, sentada
a la mesa, los avisos fúnebres, y desde el
diario, emerge este hombre. Es una suerte de amnesia,
ella quiere olvidar, desprenderse del dolor. Y el
padre quiere enfrentarlo.
Hablaste de "adicción", ¿vos
creés que en Israel existe una adicción
a la muerte?
Sí,
nosotros aquí sacralizamos la muerte, hasta
ahora la hemos sacralizado; entonces, en los años
que sucedieron a la fundación del país,
la muerte fue, también, un sentimiento de
victoria, porque nosotros morimos un objetivo específico,
morimos por nuestro país. Y, ahora, ya no
es así, pasamos a ser un país que
sacraliza sus muertes. Ceremonias, las ceremonias
del Día de la memoria, siempre tratan de
infundirnos ánimo, que vale la pena morir
por nuestra tierra. Y eso ya no es cierto, la gente
quiere vivir, ya no quiere morir, y debido a eso,
me parece, nos cuesta tanto salir a la guerra, porque
la gente comprende que quiere vivir, la gente quiere
vivir.
Entonces, regresemos a la segunda guerra del Líbano,
¿valió la pena?
Mirá,
yo no soy un político, no se nada de política,
pero hay un dicho que dice "quien se compadece
de los crueles, termina siendo cruel con los débiles",
quien se compadece de los malos, al final se ensañará
con los más débiles. Y creo que eso
es lo que nos sucedió.
Entre la compasión y la exhibición
de fuerza, ¿no existe nada en el medio?
Pensemos
Yo, por ejemplo, vengo de un país que sufrió
a las fuerzas armadas, unas fuerzas armadas feroces,
que impusieron valores, formas de pensar.
Dictaduras
Dicataduras. Y algunas de las fuerzas que se les
opusieron, también tuvieron una cosmovisión
militarista. La derrota en la guerra de Malvinas
ante los ingleses, dio paso a la etapa democrática
actual, con altos y bajos, y lo militar, el militarismo,
a grosso modo, entró en descrédito.
Así, en casi toda Latinoamérica. Y
uno llega a aquí, a este país, y comprueba
que el ejercito toma parte integral de
del alma del ser humano que vive en Israel
y todo pasa por el ejército, incluso
el rock, suena tan ilógico, que el rock,
la música del rock, haya nacido en el seno
del ejército, es algo
que no genera una cultura anti militar, se diría.
Claro. Durante la guerra de Vietnam, en los Estados
Unidos floreció el rock, la psicodelia, el
flower power, Bob Dylan, Joan Baez, los Jefferson's
Airplane. La cultura rock se opone a lo militar.
Cierto
y aquí, incluso la "Canción
de la Paz", de Miri Aloni, nació en
el ejército.
Cierto,
cierto, cierto, en verdad, el ejército no
siente paz
Por lo tanto, regresemos a lo que dijiste
yo pienso que nosotros, que en nuestro país,
hay un miedo mortal, se sufre miedo todo el tiempo.
Si al principio construimos bombas nucleares, lo
hicimos sólo para defendernos; ahora, con
todas las amenazas que nos rodean, me parece, y
debido a eso, no reconocemos medias tintas entre
agresividad y misericordia. Porque casi todos nosotros
hemos pasado por el ejército, no existe ese
espacio, todo el mundo en este país tiene
la obligación de ir al ejército. Y
sabemos que si no fuésemos al ejército,
nosotros no estaríamos aquí, simplemente,
no estaríamos. Es como agarrarse fuerte,
y por eso hay
no existe un punto medio, aún
no estamos preparados para ese punto medio. Porque
siempre hay alquien en contra nuestra, y siempre
estamos en guerra, siempre necesitamos defendernos,
a nosotros, a nuestra existencia. Pienso que también
la contracultura
desde el asesinato de Itzak
Rabin
. Había un programa, "Sof
onat hatapuzim" (Fin de la estación
de naranjas), de Yohav Cutner, hombre de la música
de este país, ya hace muchísimos años.
Se ocupaba de los 70's, 80's, en Israel, de los
90's, justo la época en que comenzaba Kurt
Cobein, Nirvana, Guns & Roses, también
Metallica, todo aquello; era la época del
grunge, en la que el rock floreció en todo
el mundo. Y también entre nosotros, los recitales
de Doctor Custer, Cnesiat hasejel (Iglesia mental),
y Aviv Gueffen, considerado el gran maestro de aquella
época. Y luego de que asesinan a Rabin -era
época de atentados-,la música toda
se amansó. Desde entonces, la música
se volvió dulzona, tranquila, agradable al
oído. Me parece, es un proceso que toda la
sociedad transcurre, porque nosotros, la gente.
no quiere oír explosiones, no quiere oír
nada que suene en contra, quiere estar tranquila,
quiere calma, reposo.
¿Y cuál es la solución? Recordarás
que Ehud Barak, el primer ministro -llegué
a este país cuando la transición de
Nethaniau a Barak-, el primer Barak, el que impulsó
un proceso de paz, planteó también
la posibilidad de una reducción del servicio
militar, incluso a la transformación del
Tsahal en un ejército
"pequeño e inteligente".
profesional, sí. Ahora, que lo conocemos
bien, sabemos que se trata de un tipo poco serio,
que vive enfrascado en sí mismo, pero, aún
así, hizo algo: salió del Líbano.
No
me importa cómo lo vean, salió de
allí, de un lugar en donde fueron muertas
miles de personas porque sí, y él
fue quien lo hizo, muy bien que lo haya hecho.
Sin embargo, la idea de reducir el ejército,
de convertirlo en profesional, que hubiera ayudado
a dar comienzo una era
menos militarista
fue muy ingénuo,
muy ingénuo, siempre tenemos esperanza, ¿qué
es lo que más me hubiera gustado ver? Paz,
de veras, ¿por qué no?, yo no quiero
guerrear, ya estoy asqueado. Que sea para bien,
pero, me parece, perdimos nuestra inocencia, es
algo que desapareció de nosotros. También,
con el desastre de las torres gemelas. De pronto,
nos dimos cuenta de que hay extremistas que, qué
le vamos a hacer, no podemos convertirnos en un
ejército pequeño, no estamos en situación
de convertirnos en un ejército pequeño
e inteligente, y nosotros debemos
no se cuál
es la solución (risa); no se, no soy un tipo
político.
Todo comenzó con tu obra: la muerte de un
joven. En la obra no se explican las causas de su
muerte
En
algo en que pensé, si elegir que el chico
fuese soldado, porque, al principio, en mi cabeza,
él era soldado, un chico-soldado que muere.
Pero, de a poco, pensé que, desde el momento
en que lo ubique en el ejército, lo hago
muy específico y, de este modo, dejaría
de hablarle a mucha gente. Mi aspiración
es crear un territorio compartido por todos. Entonces,
le quitamos el uniforme, y pasó a ser
hay una canción, que al principio habría
el espectáculo, de una cantante libaneza,
Fairuz (http://es.wikipedia.org/wiki/Fairuz), que
está en contra de Israel, es anti-israelí
hace ya años, y la canción se llama
"Shadi", una historia, también,
sin lugar, sin algo concreto. Cuenta la historia
de un niño que va a jugar en la nieve, y
desaparece, allí, en la nieve, en la montaña,
porque "han habierto fuego en el valle".
Desde el momento en que oì esta canción,
vi que, wallah, lo mismo puede suceder, del otro
lado. Y eso fue lo que me decidió, creo,
a dejar al chico "limpio", de modo que
el padre no sea alguien concreto, que pueda, en
igual medida, ser árabe o judìo. Porque
todos nosotros somos el "humano que sangra",
todos sangramos.
Elegiste un lenguaje sin palabras, que confiere
al espectáculo una cuota de expresionismo;
por momentos parece una película del cine
mudo, el papel de la mùsica es muy importante.
La
música ocupa el lugar de las palabras, la
compuso Yuval Nestner; la escribió al mismo
tiempo que yo la dramaturgia, de modo que la música
es las palabras. Me influyó mucho Antonin
Artaud, porque para él, el teatro se dirige
a los sentidos; se dirige a la vista, al oído,
al olfato, y al cuerpo. No se dirige a la mente,
porque desde el momento que pasa pore el filtro
de la mente, cada palabra en escena tendrá
connotaciones. Yo, como judío, le doy connotaciones
a la palabra ºsoldadoº, digamos, si un
muchacho árabe viese la obra, haría
todo tipo de derivaciones; de inmediato relacionaría
ºsoldadoº, con ejército israelí,
judío. Desde el momento en que se presdinde
de las palabras, se depura, se expurga lo que sabemos,
y nos deja como simples humanos, esponjas, sólo
absorbemos, sólo respondemos. Y esto me hace
sentir que las palabras hubieran complicado. Se
trata de dolor mucho mayor que un dolor personal,
siento que se trata de un dolor del mundo
¿Cuánto dura la obra? No demasiado
Cuarenta
minutos.
Cuarenta minutos en un tempo perfecto.
Así
es, en cuarenta minutos, toda una vida. Eso nos
preguntamos, cuánto tiempo, cuánto
tiempo transcurre. Hay una escena, en la que el
chico muere, y la madre va tras su hijo. Mientras
ella avanza, el chico rueda, y ella tras suyo, ¿te
acordás?
Sí.
Esa
escena, para mí, representa casi un año.
Un año, en su casa, en que ella va en pos
de la memoria, va y vuelve, mientras que el padre
está clavado en su corazón destrozado,
sin saber cómo salir de ahí. Entonces,
el sentido del tiempo es algo que quisimos tensar
en la obra. Es como una canción muda. Canción
sin palabras, así es como defino mit trabajo.
Porquie no soy poeta, pero sí escribo canciones,
muchos años, y desde el momento en que ingresé
a este mundo sin palabras, entendí que la
palabra es funcional.
¿Es tu primer obra?
Sí,
sí, mi primera obra.
¿Trabajaste como actor?
Mi
papel lo hacía otro; subimos a escena por
primera vez en el festival Israel de 2006. Lo hicimos
en el marco de un proyecto de creadores que estrenan
por primera vez, función única. Nos
dieron el escenario, y ahí otro actor representaba
al "Hombre de los avisos fúnebres".
No nos llevamos muy bien y, al f'in, decidí
hacerme cargo yo. Porque, en el origen de todo,
dos veces me volaron de la escuela de actuación,
se reían en la escuela y me decían,
"andá, andate y hacete director".
No estuve de acuerdo, y regresé de nuevo
a la escuela. Hice quilombo, me reincorporaron y
me dijeron, siempre el lugar del director o del
escritor es más potente que el del actor
El "Hombre de los avisos del periódico",
siempre lo pensé como un papel para mí;
me dije, wallah, si nadie me quiere como actor,
voy a crear un papel para mí. Y en el momento
en que la obra subió a escena, me dije, guau,
puedo volver a actuar. Pero ya no me veo como actor,
no más. Siento que no estoy lo suficientemente
pulido como para ser actor.
¿Y como dramaturgo?
Como
creador, más que dramaturgo.
¿Estás escribiendo algo nuevo?
Escenas;
junto escenas, ideas, me da mucho miedo meterme
de nuevo en esto, porque fue un proceso muy duro.
Desde que estrenamos, hace dos años, no hago
nada. Me da miedo entrar en otro proceso creativo,
sobre todo en el margen, porque, en general, no
hay presupuesto, no hay sustento económico.
No soy de aquellos que piensa todos los días
en el dinero, yo voy a limpiar casas, limpio casas
para sustentarme. También trabajo en el teatro
(en la taquilla), pero, da miedo, porque en los
márgenes, aquel que en este país trabaja
en los márgenes, la tiene que pelear todo
el tiempo para conseguir dinero, porque aquì
no hay presupuesto para la cultura, casi todo el
presupuesto va a parar al ejército, la mayor
parte del presupuesto va para nuestra seguridad.
Aquí se considera a la cultura un privilegio.
¿Vos creés que el presupuesto del
estado es decisivo para el desarrollo de la cultura?
Sí,
la cultura es lo que va a voltear nuestras hojas
de parra, es lo que nos impulsa hacia adelante,
hacia lo que vendrá, a la continuación
de la vida.
Los grupos independientes, tanto en Estados Unidos,
como en Argentina o España, son la semilla
de lo que más adelante se verà, es
en las compañìas del "off"
donde se generan las corrientes
siempre es así, así es el moviento,
están los márgenes, que luego se mueven
en dirección al centro, y siempre los márgenes
se renuevan.
¿Vos te movés en los márgenes,
en forma temporal, porque no podés acceder
al centro, o el margen forma parte de tu cosmovisión?
Mirá,
siempre me interesó, y siempre deseé
que existan límites, y siempre quise saber
qué pasa en las esquinas-límite, y
que pasaría si las tenso. No me interesa
traspasar totalmente este límite, sino permanecer
siempre en la vértice-esquina, y tensarlo,
ver hasta cuánto resiste. Situarse en los
márgenes posibilita esto, porque el centro,
el centro está muy lejos de los bordes. Si
hablamos de un círculo, el centro, está
muy lejos del perímetro. Y para llegar a
los márgenes, necesito estar aquí,
en la esquina. Un buen ejemplo se dio en el Teatro
del living; trabajábamos en el living el
día entero, y siempre pensé que lo
que más me interesaba de ese living eran
sus esquinas. Las esquinas son los márgenes;
yo me veo a mi mismo, no precisamente como un tipo
que vive sólo en los márgenes, mi
aspiración es llegar a la mayor cantidad
de público. Pero, ya metido en el centro,
ya no es posible ver lo que sucede, porque ya estás
adentro. En los márgenes, en cambio, podés
mirar a los costados y pispear lo que ocurre en
el centro. Por lo tanto, sí, los márgenes
forman parte de mi cosmovisión. Me interesan
más las esquinas, los extremos del límite,
menos me interesa el centro.
Hablando de duelo, de teatro, me viene la imagen
de Janoj
Levín. En sus obras, el tema del
duelo tiene un lugar importante. Y también
la música. ¿Qué pensás
de él, y cuál es su influencia en
lo tuyo?
Guau,
Janoj Levín me influyó muchísimo.
Principalmente, porque habla un lenguaje compartido
por todos. Esas criaturas simples hablan sobre sexo,
la muerte, la vida, sobre el ser humano. Mucho me
influyó, en especial, porque logró
hablar sobre tantas cosas sin transformarlas en
temas en sí mismos. Fue un tipo antielitista,
tuvo logros como "La reina de la bañera"
lo admiré tanto. La idea de que un espéctàculo
pueda causar tanta revulsión. Conocerás,
por supuesto, "La reina de la bañera";
eran los años setenta, produjo desórdenes;
Amir Orian, mi maestro, nos contó que lo
convocaron para que, tras cada función, lo
cuide a Janoj Levín, para que no le hicieran
daño. Cuando falleció, fue muy triste..
Janoj Levín, me influyó mucho. También
desde el punto de vista de actor, encarnar los personajes
de Janoj Levín es un regalo marivilloso.
Participé en una obra de Janoj Levín,
e hice el papel de enterrador, un papel muy pequeño.
Pero, poder escuchar esos textos cada noche
me muero por escribir como él. ¿Está
traducido al castellano?
Todavía no. Yo traduje algunas escenas, publiqué
un fragmento
en la revista que yo dirigía.
Algo
que te quiero decir es que, creo, otra cosa muy
linda en Janoj Levín son sus obras que toman
distancia de las colectividades, del Estado de Israel,
que las hace menos específicas. Y hay otras,
en cambio, en la que se acerca a aquellas, a los
israelìes y a los judíos. E una mirada
de afuera, que permite ver lo que sucede adentro
desde un punto de vista menos contaminado. Desde
adentro, es dificil discernir qué pasa.
¿Qué expectativas tenés, ahora
que viajas al exterior?
Es
la primera vez que actuaremos en el extranjero.
Fijate, de lo que más hablamos en esta entrevista
es de política, y me dijeron que, cuando
viajemos al exterior con la obra, lo primero que
pensarán de nosotros es, ¿vienen de
Israel? Seguro que hablan de eso. De este modo,
pasaremos a ser isralíes-judíos que
hacen teatro isralí y judío, en lugar
de personas que hacen teatro. Primero nos verán
como judíos, luego como seres humanos. ¿Qué
expectativas? Espero que me otorgue la posibilidad
de trabajar en el extranjero, porque aquí,
en este país
me será muy duro.
Y creo que desde lejos es más fàcil
escribir sobre el país que de cerca. Y mis
expectativas
palpar, llegar a todos. No tengo
mensajes, no llevo conmigo un mensaje, la obra no
tiene mensaje, no tiene mensaje, yo no vengo a decirle
nada a nadie
no tengo nada que decir. La muerte
es la muerte, duele. Las experiencia aquì
es hacer una canción sin palabras. Exacto,
como una canción que da cuenta del estado
de cosas.
¿Cuál es el lugar del teatro israelí
con respecto al resto del mundo?
¿Como
potencia teatral?
¿Qué teatro es el israelí?
Wallah,
gran pregunta, "qué teatro es el teatro
israelí". Mirá, existen movimientos,
exactamente como en cada cultura, creo. Están
los movimientos marginales y los movimientos centrales.
Y aquì, debido a que somos un país
de los márgenes (lateral), yo veo a nuestro
teatro
somos margen, no somos centro de nada,
estamos en un borde, somos una minoría en
Medio Oriente. Por lo tanto, pienso que nuestro
lugar en el mundo, todavía debe pensarse
como marginal. Pero, por ejemplo, aJanoj Levín,
en los últimos dos años comenzaron
a traducirlo. Hay un emprendimiento del (teatro)
Cámeri, dedicado a traducirlo a cinco cinco
lenguas: amareo, ruso, francés, castellano
e inglés. Pienso que todavía debemos
considerarnos como marginales en el mundo. Pero,
de a poco
¿Es ventaja o desventaja pertenecer al margen?
¿Al
margen? Una ventaja, por supuesto.
El cine de los márgenes es el más
interesante, y con el teatro pasa algo parecido
Claro;
oíme, nuestro desarrollo viene de los márgenes,
si no hubiera márgenes, no habría
posibilidad de desarrollo
¿Te sentís cómodo aquí?
¿En
Israel?
En Israel.
Mirá,
es mi casa. Querría morir aquí, no
querría morir en otra parte. Cómodo,
no, porque en esta profesión, el teatro,
todos con quienes estudié en la escuela,
la mayoría, se encientran en igual situación
económica. Pero aquí hay action, hay
material, aquí siempre pasa algo, no hay
tiempo para aburrirse. Abunda materia prima para
la creación, pero, no sé si la palabra
correcta es "cómodo", pero es mi
casa. Querría averiguar qué me pasaría
si estuviese lejos de aquí. Pero soy israelí,
mi esencia es israelí, nací acá,
hablo hebreo. Pero
cómodo, no. No me
gano el sustento, es muy difícil. Artistas
hay muchos artistas de la danza que tienen mucho
éxito en el extranjero, como la compañía
Bat-Sheva, como Yassin Godar. Y ellos sostienen
que lo único que hace posible continuar trabajando
en el país son los viajes al exterior. Porque
allí, por ejemplo,.en especial en Europa,
de pronto me pagan por mi espectáculo
aquí jamás gané dinero por
mi espectáculo. Recibí presupuesto
para montarlo, pero jamás paga alguna. Allí
se concibe al arte de modo diferente, concepción
que en este país no existe. Se respetq ,
antes que nada, a la seguridad, al ejército,
y a lo que sea escencial para nosotros, para nuestra
supervivencia. Escencial para nuestra supervivencia
es, por el momento, la seguridad, y la cultura es
un privilegio. Por lo tanto, yo me encuentro en
un lugar privilegiado. He aquí un buen ejemplo,
el Festival Israel, cuando me preparaba para participar
allì, duarante ese período no trabajé
por cuatro meses, no fui a trabajar, no tuve ingresos.
Pero trabajé más duro que en toda
mi vida, trabajaba todo el día. Y , tras
eso, regresé al trabajo, wallah, me dije,
no trabajé por cuatro meses, porque aquí
no se concibe el arte como trabajo, porque es un
privilegio hacer teatro, es un hobby, no es algo
serio. Porque aquí, en este país,
lo que se requiere es ganar un sueldo, mantener
una familia, casarse, ir al ejército, ir
a la reserva. Se requiere estar unidos. Y desde
el momento en que hacés algo como esto, pasas
a ser el payaso del barrio, te ocupás de
estupideces, y no de cosas indiscutibles, escenciales
para la vida en su conjunto.
¿Hay izquierda en Israel?
No,
no hay izquierda, ya no hay izquierda.
¿Meretz no es izquierda?
Ya
no
Los anarquistas, a lo mejor
los anarquistas de las manifestaciones en contra
de la muralla. Aquellos qeu manifiestan en (la aldea
palestina) Bilaím ; no creo en ningun extremismo,
porque es destructivo en si mismo
Hay dos
caras de la moneda, si bien hacemos cosas malas,
nosotros somos aquí mayoría. No somos
sólo nosotros los que manifestamos en Bilaím
en contra nuestra, no somos sólo nosotros
los culpables, hay dos caras de la moneda. Yo no
creo que esa izquierda sea la solución, que
ese extremismo sea la solución. Yo siempre
me consideré izquierdista
(Suena
mi teléfono)
¿Y
como se puede romper este equilibrio, este status
quo? ¿Y cuál sería el aporte
del arte?
¿Al
cambio? Es un pregunta muy grande. No creo que se
quiebre, porque nosotros hemos alimentado generación
tras generación esta situación, de
modo que esto no tiene visos de terminar, si progresa
el bien en el mundo, también el mal lo hará.
Siempre es necesaria la esperanza, y en ese sentido
el arte puede aportar ese lugar de la esperanza,
de un futuro mejor. Me parece que ese es el objetivo
del arte.
¿Creés posible la construcciíon
de una alternativa, al menos, sentar las bases intelectuales
para un cambio?
Pienso
que nos resulta difícil, en cuanto país,
otorgarle un lugar al cambio, hablar de cambio
hay unos pocos que hablan de paz, de hacer la paz,
yo creo que son ingénuos. Porque, en concreto,
somos ocho milones de personas, cinco millones de
judíos, y alrededor nuestro, no se cuántos,
tres millones de personas, que, digamos, gran parte
de ellos no nos quiere aquí. Por lo tanto,
creo que la esperanza de un cambio
no estoy
seguro que vendrá de aquí, que vendrá
de entre nosotros. Porque, oíme, somos humanos,
siempre guerras, siempre
nunca hubo tranquilidad
a lo mejor dos humanos se habrán arreglado
entre ellos pero, creo que está en nuestra
naturaleza hacer la guerra. Y la paz, siempre es
una suerte de esperanza, pero, sabelo, la paz es
algo que no existe en la realidad.
Pero, aquella esperanza de ser "pueblo libre"
"Pueblo
libre en nuestra tierra" , ¿no?
De hecho, no se concreta, porque ser libre implica
se libre por completo, también de prejuicios.
Desprenderse de
de todas las guerras
una concepción del mundo que no lleva
a
"Ser
pueblo libre en nuestra tierra" son palabras
del himno, Hatikvah
"Ser pueblo libre
en nuestra tierra", esa es la esperanza: esa
sí que es la esperanza. Pienso que, sí,
queremos eso, el tema es cómo lo hacemos.
El arte puede, en este sentido, como el vuelo de
la paloma, la paloma de la paz. Pero, para atraparla,
y transformala en algo concreto
eh.. no se
cómo salimos de esto. No se, no se cómo
se soluciona esto. Yo lo veo así, todos los
humanos son iguales, yo, un muchacho árabe,
todos somos iguales, todos somos lo mismo, tenemos
los mismos problemas, las mismas preocupaciones,
las mismas esperanzas y sueños. Pero, la
esperanza, sólo la esperanza puede ofrecer
eso, y el arte puede ser, pero es sólo su
espejo, no quien la lleve a cabo. El ser humano
es quien necesita hacerlo. El ser humano, y no sólo
los judíos, no sólo nosotros, en todo
lugar se necesita hacerlo. Y también los
árabes necesitan un examen de conciencia.
Todos necesitamos un examen de conciencia. Hasta
que no lo hagamos, siempre pelearemos, siempre le
echaremos la culpa al otro. Necesitamos hablar de
nuestros problemas; yo estoy aquí para hablar
de nuestros duelos, no de los de otro pueblo; antes
que nada, veamos en qué me equivoco yo, luego
veremos cuáles son los errores de los otros.
Antes que nada, mirar hacia nosotros, y aprender
a repararnos, y el arte es una forma de hacerlo,
de autorreparación. Siempre se dice que el
teatro es una suerte de espejo, el espejo es nuestro
rostro, el teatro es el espejo de la vida. Y desde
el momento que es espejo de nuestra vida, entonces,
puede generar esperanza.
Una vez, un famoso periodista,
en una entrevista que le hicieron, dijo, "yo,
en primer lugar, soy israelí; en segundo
lugar, judío, y en tercer lugar, ser humano",
algo así, cito de memoria. ¿Cómo
te ves vos?
En
primer lugar soy ser humano. A causa de que vivo
en Israel, Israel me obliga a definirme primero
como israelí. Pero en primer lugar está
el ser humano, esa es mi esperanza, de que otro
humano me considere humano. Que yo te considere
humano, y no a partir del lugar de donde venís.
Vos, en sí mismo, frente a mí, alguien
que viene a hablar conmigo. Humano.