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Queridos amigos, compañeros y camaradas:
Con
este número especial Extra Verano, cerramos la que ha sido,
sin duda, la temporada más difícil en la historia
del Pollo en Internet.
Ha sido una travesía dura y comprometida
pero la nave pollera ha salido indemne de los oleajes que a babor
y a estribor querían estamparnos contra los roquedos de la
costa. Los incumplimientos económicos nos dejaron sin palo
mayor, sin velas y sin trinquete pero supimos mantener proa al oleaje
con el poco trapo que nos quedaba. Hemos tenido que navegar al pairo
muchos meses, y no veíamos cuando llegaría Julio para
poder entrar en mares calmos, fondear en cala amiga y descansar
y recomponer todas las desechuras que sufrimos en el bote atravesando
la tempestad pasada.
Ahora
que ya casi estamos mecidos por la calma chicha veraniega, cuando
pasen unos días de sesteo y descanso, nos vamos a sumergir
a tope para poder dar a luz, de una vez, la nueva maqueta pollera
con la que esperamos abrir la nueva temporada 2010-2011, allá
cuando llegue Octubre. Hemos confiado -como siempre- en empresas
aragonesas que esperamos nos ofrezcan el desarrollo adecuado para
que El Pollo sea -si ello es posible- aún más competitivo,
más rápidos y dotado de mecanismos de posicionamiento
de última generación. A ello nos vamos a entregar
todos en cuerpo y alma.
La
nueva temporada será, casi seguro, gris, vacilante y pobre.
Pero a nosotros nadie nos va a quitar la sonrisa pollera porque
nuestros lectores nos exigen no ceder ni un ápice ante el
muermo, los malos vientos y la carencia de ideas dominante. El Pollo
Urbano, gracias a sus lectores y colaboradores, será -como
siempre- un faro de luz y sentido del humor en la larga noche marina
que nos han organizado esta banda de catetos que nos están
jodiendo hasta el mismísimo océano. ¡Por qué
no se habrán quedado en tierra, coño!
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