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El sociólogo Manuel Castells, catedrático
emérito en Berkeley (California) y director del Internet
Interdisciplinary Institute en la UOC (Barcelona), ha dedicado la
mayor parte de su obra al estudio de la sociedad de la información,
analizando los cambios económicos, sociales y culturales
que están transformando el mundo a gran velocidad.
Siempre se ha dicho que la prensa, a la que hoy
casi todos ven con un futuro incierto, es el cuarto poder. ¿Lo
es? El sociólogo Manuel Castells (Hellín, Albacete,
1942), que aborda esta cuestión en su último libro,
titulado Comunicación y poder (Alianza Editorial), analiza
durante dos horas esta y otras muchas cuestiones en una conversación
mantenida con Magazine.
¿Qué
es comunicación y qué es poder?
Comunicación es compartir significado a través del
intercambio de información, y poder es la capacidad de algunas
personas, organizaciones o instituciones de hacer que otros actúen
de forma que favorezca los intereses y los valores de los que tienen
el poder.
¿El
poder quiere apropiarse de la comunicación?
El poder se ejerce a través de la comunicación. El
poder es una relación, no es una cosa, no es un ente. No
hay el poder desencarnado, hay gentes, instituciones que establecen
una relación de poder, no es que el poder controle la comunicación
o los medios de comunicación. Pero se ejerce a través
del espacio de la comunicación.
¿Cómo?
El poder, fundamentalmente, tiene dos formas que se suelen combinar.
Una, la coacción, el obligar legal o ilegalmente por la posibilidad
de ejercer violencia o intimidación. La otra es influir las
mentes, influir en lo que pensamos porque determina lo que hacemos.
Esto es, el poder está en las mentes. En nuestras sociedades
es esta segunda forma de poder la que es decisiva. Todo depende
de cómo pensamos, de las señales que recibimos en
nuestro cerebro y cómo las procesamos. Y esas señales
nos llegan del entorno de comunicación. Los medios de comunicación
son el instrumento para organizar ese entorno de comunicación.
Quien sea capaz de diseñar y hacer funcionar en un sentido
u otro el proceso de comunicación socializado la comunicación
que pueda llegar a todo el mundo- tiene una de las claves del poder.
El control
de las mentes
puede llegar a ser inquietante. ¿Es algo
de lo que pudo ocurrir durante la guerra de Iraq, donde toda una
nación respondía en función de un doble mensaje:
el miedo al terror y el patriotismo?
Exacto.
Es muy inquietante
que alguien pueda controlar los resortes de la mente de un país
entero y que pueda conducir a actuar como quiere.
Absolutamente. Pero, claro, se pudo actuar así porque el
miedo está ya en nuestras mentes. No es sólo que nos
inciten el miedo. Es que si tú has sufrido un atentado terrorista,
te han volado el centro de tu ciudad más importante y han
muerto 3.000 personas, tienes miedo. Y si luego te dicen que te
van a exterminar, envenenar
, pues tienes miedo. Luego hay
una manipulación política, claramente documentada
ahora, que afecta en parte a los medios de comunicación que
reciben y publican historias que no son verdaderas. Esto activa
los mecanismos de miedo en la mente de las personas y la posibilidad
de ser manipuladas. Pero lo interesante de las sociedades es que
los procesos son abiertos; también se pueden activar otros
mecanismos: el espíritu crítico, la esperanza, la
solidaridad, etcétera. Y como los procesos son abiertos,
además del caso de la guerra de Iraq, también podemos
señalar otros casos; por ejemplo, que un régimen aparentemente
controlado e indestructible como el de los ayatolás en Irán
es puesto en cuestión y se tambalea por la movilización
espontánea de redes de comunicación a través
de internet. Es un movimiento que, obviamente, no derriba un régimen
represivo, pero lo pone en cuestión. Por tanto, yo diría
que la capacidad de intervenir en las mentes de las personas es
extraordinaria en el mundo de la comunicación digital, multimodal
y omnipresente.
Dos ejemplos
radicalmente diferentes. ¿Qué vale más, el
bien por conseguir o el mal que se pueda generar?
Independientemente de la evaluación que podamos hacer, ese
es nuestro mundo. Vivimos en ese mundo de comunicación y
de redes de poder que se organizan a través de los sistemas
de comunicación. Una cuestión es qué podemos
pensar y cómo nos podemos situar en ese fenómeno y
otra cosa es reconocer el fenómeno, porque hoy por hoy la
gente piensa que recibe toda la información y luego decide.
Esto es irreal. La neurociencia ha demostrado que trabajamos a partir
de emociones y sentimientos. Por ejemplo, hay cinco veces más
probabilidad de registrar una información que coincide con
lo que ya pensamos que una información que contradice lo
que ya pensamos.
El poder
vigila a la gente, pero ahora también se le puede vigilar
a él.
Sí, pero no el poder, los poderosos: son personas, son organizaciones,
no es algo abstracto llamado el poder.
¿Quién
tiene el poder? ¿Tiene nombre y apellidos o es algo abstracto?
No, todo es muy concreto, son los que tienen mayor capacidad de
intervención en el espacio de la comunicación y a
veces son amplias redes espontáneas por móviles o
por internet. Por ejemplo, en el caso del 11-M del 2004, en realidad
del 12 y 13 de marzo del 2004, quienes cambiaron las relaciones
de poder fueron las personas que construyeron y organizaron manifestaciones
y protestas espontáneas denunciando lo que ellos percibían
como mentira
Tenían más poder que toda la televisión
publica, porque cambiaron el sentido del voto. Es un buen ejemplo
para mostrar que no es siempre el poder vertical.
¿Es
internet una herramienta de apertura y democratización?
De incremento de la libertad, porque no hay que mitificar internet.
Internet es una plataforma de comunicación libre y muy difícil
de controlar. Pero los usos de la libertad no dependen de internet.
Se puede utilizar la libertad para subvertir la libertad. Por ejemplo,
la idea de que las empresas mediáticas controlan internet
porque poseen YouTube, MySpace, Facebook
en realidad no es
tan así, porque las plataformas son de comunicación
libre, y si las empresas cortan esa comunicación libre, la
gente se va al lado a otra plataforma de comunicación o crean
otra nueva. MySpace y YouTube tienen que permitir una gran libertad
en el espacio de comunicación porque, si no, pierden usuarios.
Se trata de una comercialización de la libertad. Vender posibilidad
de comunicación libre. El que la gente sea libre al comunicar
no garantiza lo que la gente va a hacer con esa libertad. Uno de
los temas más interesantes de internet es que nos obliga
a descubrir quiénes somos realmente porque lo que hacemos
en internet es lo que realmente la sociedad es. Es nuestro espejo
en la historia.
¿Quiénes
somos?
En internet hay de todo: gente heroica dispuesta a luchar y morir
por la libertad y la solidaridad con los demás y gente dispuesta
a organizar una banda racista o una yihad islámica. Somos
ángeles y demonios. Y en qué proporción, depende
de los momentos. Nadie está libre en un momento dado de ser
xenófobo. Nadie es racista, pero cuando te preguntan si te
da igual que tu hija se case con un árabe, entonces mucha
gente responde que no. En ese sentido, internet tiene un efecto
profiláctico porque nos impide mentirnos a nosotros mismos
como sociedad, y por eso mucha gente tiene miedo a internet, porque
se tiene miedo a sí misma.
Sostiene
que el único riesgo de internet somos las personas porque
se vive en un mundo superdesarrollado tecnológicamente pero
subdesarrollado éticamente. Una tecnología sin ética
es muy peligrosa.
Sí, pero lo que pasa es que el genio ha salido de la botella.
La tecnología no la vamos a parar ni la vamos a cambiar.
Mejor nos reparamos a nosotros mismos. Pero, efectivamente, ha habido
un deterioro ético. Ha habido una individualización
total de los proyectos personales y una debilitación de las
instituciones tradicionales de control social sin que hayan surgido
nuevas. No es que yo vaya a defender la familia tradicional, la
religión tradicional o el Estado tradicional
, pero
todo eso se ha debilitado. La globalización ha debilitado
en la práctica el poder de los estados nacionales, el proceso
de secularización en nuestro ámbito ha disminuido
los controles de una moral religiosa, la crisis del patriarcado
en la familia ha hecho que haya una gran inseguridad en las relaciones
personales y una ruptura real de la disciplina tranquila y sistemática
de los niños y de los jóvenes dentro de la familia.
Todas las instituciones que aseguraban una cierta estabilidad han
dejado paso a una individualización: yo y el mundo. Yo con
las redes que yo me construyo en el mundo.
Hay una quiebra.
Se han roto en cierto modo los lazos comunitarios de las sociedades.
En ese sentido, lo que puede ser una ética individual ya
no es ética, porque ética es la referencia a unos
principios comunes que se aceptan. Esto ha sido amplificado enormemente
por un modelo de crecimiento económico y de organización
económica que la gente llama capitalismo, pero que yo creo
que es insuficiente porque hay muchos tipos de capitalismos. La
historia de que el capitalismo en general pervierte los valores
éticos es una historia totalmente ideológica, pero
lo que sí ocurre es que el tipo de modelo de organización
económica que hemos vivido en los últimos 15 o 20
años sí que maximiza la idea de que todo me está
permitido con tal de ganar dinero, independientemente de lo que
le pase a la empresa. Y a los clientes. La criminalización
de una parte del capitalismo también es fundamental. Se han
constituido multinacionales del crimen, en parte ligadas a la descomposición
de sistemas como el soviético, en parte ligadas a la reacción
en muchos países pobres donde se considera que el único
negocio posible es el crimen, la prostitución o la trata
de niños. A partir de ahí se genera un todo vale,
y si a ese todo vale le enchufamos una tecnología tan potente
como es internet, la capacidad de conexión móvil en
el mundo entero, una red global de transporte aéreo, una
red de comercio marítimo informatizado que comunica todas
las economías..., tenemos un problema muy serio. Y esto no
se soluciona controlando internet. Primero, porque no se puede controlar,
y segundo, porque sería perder el instrumento básico
sobre el que funcionan la sociedad de la información y la
economía del conocimiento. Sería como intentar controlar
los desaguisados del capitalismo o del estatismo soviético
cortando la electricidad. El rearme moral tanto de la empresa como
de la política es más importante que nunca porque
la capacidad tecnológica de desarrollar proyectos potentes
es tan enorme que sin un control estamos yendo hacia la desintegración
del tejido social.
¿Cuál
sería su receta para evitarlo?
Para empezar, se ha hablado muy mal de los gobiernos y de la política,
y algo habrán hecho
Dos tercios
de los ciudadanos del mundo no se sienten representados por sus
electos.
Exactamente. Y afecta a electos o no electos. El gran problema es
que tenemos una gran crisis económica, global, estructural
y no se va a solucionar rápidamente diga lo que diga Zapatero,
que ahí se equivoca totalmente. Una crisis ecológica
y medioambiental de proporciones históricas que sólo
ahora empezamos a percibir en realidad, una crisis ética
de ruptura de valores de solidaridad social y, en medio de todo
esto, una crisis de legitimidad política y de capacidad política
de restablecer la confianza de los ciudadanos en sus instituciones.
Esta última crisis es la peor porque si no tienes el instrumento
de gestión, no puedes gestionar nada. Y el instrumento de
gestión exige tener la capacidad de tomar medidas drásticas
e impopulares que en un mundo de desconfianza de los ciudadanos
pueden ser rechazadas y encontrarse con constantes crisis políticas:
en los países no democráticos, con explosiones sociales;
en los países democráticos, con elecciones constantes,
rupturas de alianzas, gobiernos débiles y, como consecuencia,
un desmadre en la gestión de los asuntos públicos.
La crisis propiamente política es la más grave de
todas porque nos deja sin instrumentos de gestión. Internet
puede ser una excelente herramienta de participación ciudadana
activa, basada en la información. No que la gente gobierne
por internet, eso es demagogia, pero que constantemente se informe
a los ciudadanos, que los ciudadanos tengan acceso a información
a la que legalmente tienen derecho. Hay excelentes programas de
participación ciudadana que no se utilizan porque no hay
voluntad de abrir las avenidas de la política a la transparencia.
En este sentido, las sociedades escandinavas nos están dando
una lección al resto del mundo. Hay transparencia y hay confianza
en los políticos. Por lo tanto, son capaces de tomar medidas.
Suecia nacionaliza la banca por tres años y luego la devuelve
al sector privado tranquilamente, y no pasa nada porque la gente
confía en que están haciendo algo positivo. La capacidad
que tenemos para crear una democracia informada interactiva no la
estamos aprovechando porque la clase política todavía
no se ha convencido de que se ha acabado el sistema en el que estaban
y de que si ellos mismos no lo reforman y lo reorganizan, se lo
reformaran o se lo destruirán sin reforma.
¿Qué
posibilidades prevé?
Preveo tres niveles. Uno es la posibilidad de una individualización
extrema, del sálvese quien pueda, pero a lo salvaje, con
un aumento del crimen, la violencia o, en nuestro contexto, de la
xenofobia o el racismo en términos totalmente destructivos.
Después puede haber un nivel de explosión social colectiva
o de crítica social al sistema que se manifieste votando
a alternativas demagógicas que caoticen la forma de organización,
y, por último, existe la posibilidad de una reforma de las
instituciones políticas aumentando la participación,
generando nuevas formas de articulación por internet y sintiéndose
responsables de las demandas de los ciudadanos. Si esta forma noble
no se produce y aquí la clase política actual
tiene que reformarse a sí misma, entonces la ruptura
social o la violencia individual pueden generalizarse. Y todo depende
de cómo evolucione la crisis económica, en la que
la familia está actuando como elemento amortiguador y de
contención.
La familia
Sí, con la crisis los jóvenes están volviendo
a casa y a la universidad. Se refuerzan los lazos familiares, que
son los únicos con los que se puede contar. Y vuelven a casa,
pero como no pueden trabajar, estudian, con lo cual vamos a tener
un repunte de los niveles de educación y formación
de nuestra sociedad. Mayor educación y mayores lazos familiares
como respuesta personal e individual a la crisis: el catastrofismo
atemperado por el sentido común de la gente.
Sentido común
en épocas de crisis.
Tú no puedes mantener la sociedad funcionando a partir de
decisiones únicamente individuales. Si no hay una recomposición
del vínculo básico de confianza, prevalecerá
la emoción del miedo, que es la destructiva, sobre la de
la confianza, que es la positiva y con ella se establecen los vínculos
sociales. Hoy tenemos miedo y nos falta confianza. En estas condiciones,
internet aumenta las tendencias destructivas. Pero si hay un intento
de reforma, se le puede dar la vuelta a la situación. Obama
ha dado un vuelco a la situación en Estados Unidos, que hoy
estaría mucho peor si no hubiera dado esperanza. La gente
necesita algo a lo que agarrarse.
Y ha creado
una comunidad en la red.
La comunidad red en torno a Obama continúa muy potente y
se ha movilizado a su favor en la reforma sanitaria.
¿Y con respecto a la guerra de Afganistán, qué
han hecho?
No le han criticado. Se han callado. Puede ser que si las cosas
empeoran, se movilicen en contra. Lo interesante es que la red existe
y que puede ser un elemento crítico hacia las políticas
de Obama, un líder que ha creado un movimiento que va más
allá de sus propios intereses y de lo que él mismo
pueda ser. Eso es un líder. La democratización y la
transparencia pasa por que tú ayudes a que la gente se organice,
se aglutine, se movilice y , si no estás de acuerdo con ellos
como ha dicho siempre Obama, pues discutimos, debatimos
y criticamos. Y si es necesario, no le votan, pero no por ello desmontará
lo que ayudó a crear.
Participación,
movilización.
Internet, como instrumento de las personas, puede acoger campañas
de protesta para que la democracia sea más democrática.
La gente no está contra la democracia, está por más
democracia, más transparencia, y no se fía de los
políticos que están en las instituciones democráticas.
A través de internet están surgiendo partidos, candidatos,
opciones políticas que no están previstos dentro del
sistema político. Es un instrumento tanto para el incremento
de las fuerzas de extrema derecha como para el auge de los partidos
verdes, las opciones más radicales y democratizantes o, en
el caso de España, para opciones soberanistas, por ejemplo.
Todo lo que en las instituciones no está suficientemente
representado con respecto a lo que es la sociedad, por internet
gana espacio. En gran parte es porque no hay una voluntad política
real de las instituciones y los partidos de reformarse a sí
mismos. Por tanto, en lugar de utilizar internet para la necesaria
reforma política y de los vínculos con los ciudadanos,
confunden internet con un tablón de anuncios o con un sistema
publicitario de televisión y dejan la red a las fuerzas que
están en los márgenes o fuera del sistema político.
¿Por
qué?
Internet les incomoda porque tienen que responder mucho más
directamente al control ciudadano.
¿Cuál es el Estado red?
El Estado red es el Estado de la globalización. La mayor
parte de los elementos claves del Estado nación: las finanzas,
la moneda, la economía, la capacidad militar, la política.
La ecología del planeta depende de procesos que son globales,
que no se pueden controlar desde el Estado nación. El Estado
nación no controla muchas de las cosas que le pide la gente.
Los estados nación concretos no sólo no van a desaparecer
sino que se refuerzan, pero son simplemente nodos de una red de
estados y agentes políticos UE, OTAN, ONU, OMC, FMI
,
que son los que hacen una gobernanza mundial compartida. Los estados
nación están integrados con un peso diferente en esas
redes. Sin esas redes, ningún Estado puede funcionar, ni
siquiera Estados Unidos. Ahora, los estados nación están
condenados a vivir en red, a negociar constantemente. La primera
expresión de ese cambio es el G-20, que es ahora donde se
toman las decisiones, porque el G-8 sin el G-20 ya no hace nada.
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