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Luis Marruedo nació en 1961 en
Cetina (Zaragoza), municipio del que es concejal.
Licenciado en Filosofía
y Letras, y en Derecho, por la Universidad de Zaragoza.
Miembro de la Comisión Ejecutiva del Partido
Aragonés (PAR). Letrado del Colegio de Abogados
de Zaragoza, ha desarrollado su profesión
en el ámbito del derecho mercantil, civil
y laboral.
Es funcionario de
la Comunidad Autónoma de Aragón. Ha
trabajado en los Departamentos de Agricultura, de
Presidencia y de Medio Ambiente. Participó
activamente en el proceso de Comarcalización,
especialmente en los aspectos de transferencia de
competencias y financiación de las nuevas
administraciones comarcales.
Desde 2003 ha sido
el secretario general técnico del Departamento
de Medio Ambiente, desde donde ha impulsado modelos
de gestión ambiental pioneros e innovadores
como la creación del Instituto Aragonés
de Gestión Ambiental (INAGA), la empresa
pública SODEMASA, el Plan Especial de Depuración
de Aguas Residuales o el Plan de Gestión
Integral de Residuos de Aragón (GIRA).
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¿Cómo
afronta este nombramiento?
Ante todo es un gran reto, que
afronto con mucha ilusión, responsabilidad y,
por supuesto, con agradecimiento al Consejero. Seguro
que con el gran equipo profesional del Departamento
de Medio Ambiente estaremos a la altura de las circunstancias,
porque hay mucho trabajo por delante. La estructura
del Departamento se ha reforzado.
¿Qué destacaría?
El Departamento de Medio Ambiente
está ejerciendo sus competencias con mucha intensidad.
Era necesario desdoblar la anterior Dirección
General de Medio Natural, para contar con dos direcciones
generales específicas, una para Gestión
Forestal y
otra para Desarrollo Sostenible y Biodiversidad. Así
podremos seguir impulsando las políticas de prevención
y extinción de incendios una gran preocupación
social- y las de conservación de la biodiversidad
y puesta en valor sostenible de la Red Natural de Aragón,
intentando aportar soluciones específicas para
cada comarca. Por otra parte, se potencia el área
de Cambio Climático en la Dirección General
de Calidad Ambiental y se crea la Viceconsejería,
para impulsar la planificación y la coordinación
institucional.
Usted ha sido Secretario General Técnico
del Departamento de Medio Ambiente en el anterior mandato,
desde donde ha impulsado nuevos
modelos de gestión
¿Cómo
ha sido esta experiencia?
Han sido cuatro años intensos
por parte de todo el equipo. Hemos tenido ocasión
de poner en marcha iniciativas absolutamente novedosas
en el panorama nacional e internacional. Cada territorio
tiene sus particularidades, y hay que buscar la solución
más adecuada para cada problema. En el caso de
Aragón, nos ha tocado ser pioneros en asuntos
como
la depuración de aguas residuales, la gestión
de residuos o la tramitación de expedientes
ambientales
y
esto supone una dificultad añadida
Sí, porque no teníamos referencias en
las que basarnos. Hemos tenido que poner en marcha desde
cero el Instituto Aragonés de Gestión
Ambiental, el Plan Especial de Depuración o el
Plan de Gestión Integral de Residuos
pero,
por otra parte, llena de orgullo comprobar que Aragón
es pionera en gestión ambiental, y que abre camino
al resto de Comunidades, que nos consultan muy a menudo
por nuestra experiencia.
¿Qué
ha sido lo más difícil?
Lo más difícil es siempre encontrar la
solución adecuada a problemas complejos. Por
ejemplo, el Plan Especial de Depuración va a
permitir invertir en menos de cuatro años lo
que hubiese costado más de veinte por el sistema
tradicional. En este caso, el
sistema de concesión de obra pública y
el modelo de canon de saneamiento han sido decisivos.
Es decir, invertir más con menos recursos
Los recursos de una Administración, como los
de cualquier casa, son siempre escasos. Además,
tenemos la enorme responsabilidad de gestionar el dinero
público. Por eso hay que optimizar cada euro.
En el tema de los residuos, por ejemplo, vamos a poner
en marcha instalaciones para la gestión de residuos
peligrosos, industriales no peligrosos, neumáticos
fuera de uso y de construcción con un coste cero
para la Administración, gracias a la implicación
de la iniciativa privada.
¿Hasta
qué punto pueden convivir lo público y
lo privado?
Es fundamental la suma de lo público y lo privado,
especialmente en Aragón, donde somos tan pocos.
Los beneficios de estas sumas se ven claramente en las
infraestructuras de depuración, en las que
vamos a invertir más de mil millones de euros
que adelanta la iniciativa privada, y en las de residuos,
con unos 800 millones de inversión generados
por la iniciativa privada. Eso sí, siempre debe
primar la tutela pública para garantizar la supremacía
del interés general.
¿La
Administración está preparada para asumir
los retos del siglo XXI?
Esa ha sido otra de nuestras grandes preocupaciones.
El reto constante es adaptar la administración
a las necesidades ciudadanas. Las estructuras clásicas
no sirven para responder a una legislación cada
día más compleja. Nuestra obsesión
ha sido crear modelos de gestión ágiles
y eficaces, como hemos hecho gracias al INAGA o a la
empresa pública SODEMASA.
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