OROSIA.
Florián Rey, 1943.
Iberia Films. España.
Ficción. Intérpretes: Blanca de Silos, José
Nieto, Nicolás Díaz Perchicot, José Isbert,
María Bru, Ángel Belloc. B/N. 35 mm. 71 minutos. Sonora.

El caso de la recuperación de Orosia
planteaba pocas dudas en cuanto a su importancia, ya que se trataba
de uno de los grandes títulos del director aragonés
que se daba por perdido. Tras una entrevista radiofónica
a Agustín Sánchez Vidal que acababa de escribir una
monografía sobre Florián Rey, Ángel Belloc
se puso en contacto con la Filmoteca de Zaragoza para informar que
guardaba una copia. Había participado en el rodaje con el
papel de Eloy y la había recibido como pago por su trabajo.

El estado de era excelente a pesar de haber
pasado el nitrato casi cincuenta años en un saco no muy lejos
de la calefacción. Sólo había sido proyectada
en dos ocasiones y se pudo comprobar que estaba completa y mantenía
la continuidad, sólo tenía una pequeña contracción
en el soporte producida por el tiempo transcurrido y la falta de
humedad y algún deterioro que se localizaba en el comienzo
del primer rollo. Se procedió a su lavado y repaso y se llevó
a cabo el contratipo de preservación y copia de seguridad.
La empresa Parra facilitó el reestreno de la película
el 23 de abril de 1992 en el cine Fleta de Zaragoza.
La acción se inicia en 1900 con el inminente matrimonio de
Orosia Garcés de Abarca y Eloy Sancho de Embún. En
las rivalidades de las rondas nocturnas ante el balcón de
la novia, el futuro esposo muere apuñalado. El pueblo sospecha
del pendenciero Venancio; pero sobre todo, de un antiguo pretendiente,
Joselón de Urríes. La gente se escandaliza cuando
seis años después, tras aparecer muerto Venancio,
Orosia se casa con él. Dispuesta a descubrir al culpable
Orosia le sonsaca lo ocurrido en la cámara nupcial y descubrir
que es el asesino ordena a sus pastores que no le dejen escapar
vivo. Va al cementerio y, en un rápido transito temporal,
se observa que la lápida de Eloy también recoge el
nombre de Orosia.
El atractivo de Orosia radica en
el trabajo coral donde el protagonista son los Pirineos y en una
excelente dirección de actores con distintos montajes, como
el protagonizado por Pepe Isbert convertido en un correveidile
que enlaza los diversos estamentos. En las estrategias basadas
en un encadenado de elipsis; y sobre todo, en el discurrir
de la acción, diseñado en función de
su bobina final a través de un planteamiento matriarcal,
donde se explica que Orosia, una vez muerto Venancio, tenga que
casarse para averiguar la verdad.
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