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Eugeni
García ha dirigido un informe al Departamento de Medio
Ambiente en el que expone que la línea de incineración
de la planta incumple varias normativas y pone en riesgo la
salud de los trabajadores

El
director de la planta de IDALSA en Pradilla de Ebro, Eugeni
García, ha denunciado la situación ilegal y
altamente contaminante de la línea de incineración
de su empresa.
En
un documento
de siete páginas dirigido al Departamento de Medio
Ambiente del Gobierno de Aragón el pasado
10 de abril, García explica que el Consejero Delegado
y accionista mayoritario de IDALSA, Miguel Ángel Lizaur,
le ocultó durante más de diez meses que la línea
de incineración de la planta "incumple de forma
grave las normativas vigentes de Industria, Medio Ambiente
y Prevención de Riesgos Laborales".
Ibérica
de Aleaciones Ligeras (IDALSA) es una empresa dedicada a la
recuperación de materiales de aluminio mediante fusión,
incluida en el Anexo I de la Ley 16/2002, de Prevención
y Control Integrados de la Contaminación.
Según
García, la línea de incineración de residuos
no está aceptada ni dada de alta en el Registro de
Industria, ya que tras su instalación en 2006, Miguel
Ángel Lizaur "prohibió iniciar los trámites
de obtención de los permisos para no poner de manifiesto
una instalación ilegal". Algo parecido ocurre
respecto a la Autorización Ambiental Integrada (AAI),
otorgada a IDALSA por el Instituto Aragonés de Gestión
Ambiental (INAGA). Según la denuncia de Eugeni García,
Lizaur ocultó deliberadamente la existencia de la línea
de incineración, haciéndola pasar por una mera
deslacadora, con el propósito de obtener la AAI sin
problemas.
Aunque
lo más grave es que la línea de incineración
de IDALSA supone un gran riesgo para los trabajadores de la
planta. Según la denuncia formulada por García,
"los fabricantes de este tipo de maquinaria desaconsejan
su uso para la aplicación atribuida por IDALSA",
ya que no es capaz de alcanzar los 850 ºC necesarios
para eliminar las dioxinas y furanos resultantes del proceso
de combustión. La consecuencia es que estos compuestos
altamente contaminantes y cancerígenos permanecen en
el ambiente en el que desarrollan su trabajo los operarios
de la planta.
García
afirma en su denuncia que cuando tuvo conocimiento de la situación,
se dirigió a Lizaur para buscar una solución
al problema, clausurando temporal o definitivamente la línea
de incineración que estaba poniendo en riesgo la salud
de los trabajadores. La respuesta textual del socio mayoritario
fue -según el Director General- la siguiente: "Me
he gastado mucho dinero para que cuatro políticos de
mierda y cuatro funcionarios lameculos me digan lo que tengo
que hacer".
Todos
los esfuerzos realizados por la redacción de EL POLLO
URBANO para contrastar con Miguel Ángel Lizaur estas
informaciones, han resultado infructuosos. El propietario
de IDALSA se ha refugiado en el silencio, remitiendo a los
medios a una futura rueda de prensa que, al cierre de esta
edición, todavía no se ha celebrado.
Otros problemas
en IDALSA
En
2006, la Confederación Hidrográfica del Ebro
(CHE) detectó que IDALSA estaba contaminando un barranco
anexo a sus instalaciones, por lo que inició un expediente
sancionador contra la empresa, al tiempo que la requería
para que solucionase el problema.
En
julio de 2007, EL
POLLO URBANO se hacía eco de una denuncia
formulada por Los Verdes - SOS Naturaleza Aragón contra
el vertedero de residuos de IDALSA en Pradilla. Según
la organización ecologista, la empresa almacenaba al
aire libre las escorias salinas procedentes de la utilización
de sales fundentes en el proceso de fundición del aluminio,
lo cual suponía un grave riesgo para el ecosistema
de la zona.
A
pesar de todas estas deficiencias, el 23 de noviembre de 2007
el INAGA concedió a IDALSA la
Autorización Ambiental Integrada,
válida para cinco años, otorgándole permiso
para mantener su vertedero y sin haber revisado las instalaciones
de incineración de la planta.
Últimas
actuaciones
Como
consecuencia de la denuncia hecha pública por Eugeni
García, el INAGA decidió inspeccionar (esta
vez, sí) las instalaciones de IDALSA. Durante la visita
de las inspectoras realizada el 17 de abril, el responsable
de medio ambiente de IDALSA, Vicente Benito López,
trató de convencerlas de que la deslacadora se encontraba
funcionando al 15% de su capacidad por encontrarse en periodo
de pruebas. Esto contrasta con lo expuesto por el Director
General de la planta, Eugeni García, en la denuncia
que presentó ante el Departamento de Medio Ambiente
del Gobierno de Aragón.
El
informe
de las dos inspectoras enviadas, al que
ha tenido acceso esta redacción, señala que
"la instalación de pretratamiento y deslacado
no ha sido contemplada dentro del condicionado" de
la Autorización Ambiental Integrada (AAI), concedida
por el INAGA el 23 de noviembre de 2007, por lo que se "ordena
la parada controlada y posterior precinto de la instalación".
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