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Nº 90 (3ª Epoca) Mayo 2008. Zaragoza. 
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EL CASO PROGEA


    NOTA DE LA REDACCIÓN:

    Justo después de que la Justicia Ordinaria ha considerado que El Pollo Urbano, en ejercicio de su libertad de expresión y opinión, estaba legitimado para publicar la información relativa al Caso Progea, y teniendo en cuenta que desde hace tres meses no se actualizaba esta página por carencia de novedades sobre el asunto, es ahora cuando sin presiones, sin achantarnos ni acobardarnos ante las fuerzas del Imperio del Euro, decidimos retirar de nuestra web todas las sátiras y chascarrillos respecto a Don Miguel Ángel Loriente, Don Pedro Olloqui, Don Francisco Herrera, Don José Enrique Cortés y Don Francisco Pasarín, tras constatar que su sentido del humor es aún menor que su sentido de la lealtad.

    La Justicia nos ha dado la razón, y por eso, vamos a dejar en esta página un resumen de todo lo que hemos publicado en El Pollo Urbano desde julio de 2004 acerca del Caso Progea, junto a otros documentos que consideramos de interés: la demanda que Grupo Progea SA interpuso contra nosotros, la brillante contestación a la misma de nuestro abogado D. Wenceslao Gracia Zubiri, la sentencia que respaldó nuestro derecho a la libertad de expresión y de opinión, y por último, la repercusión que ha tenido el Caso Progea en otros medios de comunicación.

    Muchas gracias a todas y todos los que nos apoyaron en este pleito.

La demanda que nos puso Progea
Nuestra contestación a la demanda
La sentencia final

Resumen de las informaciones publicadas en
"El Pollo Urbano" sobre el Caso Progea


Por Jacinto Murillo y Bernabé Hoffmann


    Esta historia comienza en 1992. El felipismo conoce en España su periodo de máximo esplendor. La Expo de Sevilla, los Juegos Olímpicos de Barcelona, la capitalidad cultural europea de Madrid… La euforia económica está disparada por todo el país. Además, el comunismo acaba de ser vencido en el este, y el capitalismo salvaje se perfila como único modelo económico. Son los tiempos del pelotazo engominado y del braguetazo financiero.

    Mientras tanto, un conjunto de pequeñas empresas ligadas al cooperativismo de vivienda social, e impulsadas desde hace años por sindicatos y partidos políticos de la izquierda, deciden reorganizarse. Su volumen de facturación es tan grande que deben dotarse de una estructura empresarial moderna y eficaz.

    Se constituye así el Grupo Progea, con una composición accionarial dividida a partes iguales entre tres sociedades cartera: Alfranca, Secipri y Ribera del Jalón. A finales de 1992, el accionariado de cada una de estas tres sociedades cartera queda distribuido del siguiente modo: Carlos Luján (15,01%), Francisco Pasarín (15,01%), Ignacio Blanes (9,20%), Angel Lo (6,45%), Manuel Lopez (15,01%), José Benito (15,01%), Michel Buchser (15,01%) e Inmaculada Merodio (9,20%).

    La filosofía social del Grupo establece que no se reparten dividendos, sino que los beneficios obtenidos por la construcción de viviendas sociales, se invierten en la edificación de otras nuevas. Luján es el Presidente de Progea y junto a él se encuentra permanentemente el notario que suele encargarse de los papeles del grupo, José Enrique Cortés Valdés, que gracias a la relación de amistad que le une a Luján, es una especie de consejero personal y empresarial del Presidente de Progea.

    Durante los diez años siguientes, las cosas en el Grupo se desarrollan con tranquilidad. El volumen de negocio va creciendo y las cuentas se aprueban por unanimidad en las Juntas Universales. No obstante, entre los accionistas se van perfilando dos bloques. Uno de ellos está compuesto por Luján, Pasarín, Blanes y Lo, que juntos suman un 45,67% de las acciones, y por otro lado, López, Benito, Buchser y Merodio, con un 54,23%. Este último grupo afirma que ellos son meros testaferros del Partido Comunista de España (PCE), y que la mencionada organización es la propietaria legítima de todo el grupo empresarial.

    Luján y su proyecto social, deberán enfrentarse a partir de aquí a un peligro inesperado: su volumen de negocio es tan grande que Progea se está convirtiendo en objeto de deseo de ambiciosos y desleales. La facturación anual es de varios miles de millones de pesetas y hay mucha gente que no soporta verlos pasar ante sus narices sin beneficiarse de ellos.

    La situación se complica a partir del año 2000, cuando a Progea van llegando nuevos directivos no demasiado comprometidos con el carácter social del proyecto. Miguel Ángel Loriente, antiguo dirigente del PCE y exconcejal del PSOE, llega a Progea, después de protagonizar una escabrosa película empresarial en México.

    En 2001 llega a Progea Francisco Herrera, exportavoz del grupo municipal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Madrid, acompañado de su Fundación de Iniciativas Locales (FIL), que en ese mismo año abre una oficina en Zaragoza, a escasos treinta metros de la sede del Partido Comunista de Aragón (PCA-PCE).

    Pedro Olloqui, antiguo liberado a media jornada del PCA-PCE y directivo de Izquierda Unida de Aragón, se arrima a Progea en 2002, después de su breve aventura como Director de la Oficina de Cooperación al Desarrollo del Gobierno de Aragón, surgida al amparo de los pactos que IU-Aragón mantuvo con el ejecutivo aragonés de coalición PSOE-PAR entre octubre de 2001 y junio de 2002.

    En primavera de 2002, las tensiones entre los dos bloques de accionistas están al borde del enfrentamiento. A finales de mayo, Luján recibe en su despacho un burofax que le instaba a convocar a los Consejos de Administración de las tres sociedades carteras para tratar una reordenación de cargos en los mismos. El requerimiento venía firmado por los consejeros Manuel López, José Benito, Michel Buchser, Inmaculada Merodio y Francisco Pasarín. Esto significaba que Pasarín volvía a posicionarse con los autodenominados "testaferros del PCE", debilitando la posición de Luján en los Consejos de Administración de las sociedades cartera del Grupo.

    El Presidente de Progea reaccionó y consiguió de nuevo el apoyo de Pasarín a cambio de un contrato blindado de 15 millones de pesetas anuales hasta la fecha de su jubilación y del derecho a nombrar a la mitad de los consejeros de las tres sociedades carteras de Progea.

    Una vez aceptado este doloroso peaje, Luján continuó haciendo gestiones para hacerse con la mayoría accionarial de Progea. Empezaba a vislumbrar que no todos sus colaboradores eran leales hacia la finalidad social del grupo que él defendía, aunque no sospechaba que la traición estaba mucho más cerca de lo que creía.

    El 28 de agosto de 2002, y por consejo del notario Cortés Valdés, Luján adquiría a título personal las acciones de uno de los testaferros del PCE, José Benito, a cambio de 847.000 euros (más de 140 millones de pesetas), que el Presidente de Progea obtuvo de varios préstamos personales (VER DOCUMENTO). Luján se iba endeudando y eso lo hacía vulnerable, a pesar de que aparentemente controlaba la mayoría accionarial de Progea, junto con sus aliados Pasarín y Lo.

    Mientras Pasarín nombraba a la mitad de los consejeros de las sociedades cartera en su persona y en las de Francisco Herrera y de Miguel Ángel Loriente, la dirección del PCE, inquieta por haber perdido la mayoría accionarial en Progea después de que José Benito vendiera sus acciones a Carlos Luján, enviaba el 16 de septiembre un requerimiento notarial a Luján, Benito, Pasarín, Blanes y Lo, para que pusieran "a disposición del Partido Comunista de España o de las personas que éste designe, la totalidad de las acciones y/o participaciones en las sociedades de los denominados grupos Progea y/o Alfranca [...] que ostentan tan sólo en calidad de fiduciarios" (VER DOCUMENTO).

    Ante el silencio de los destinatarios, la dirección del PCE vuelve a la carga el 9 de octubre de 2002, contratando a un bufete de abogados madrileños para exigir a Luján que devolviese su 30% de acciones del grupo al -según ellos- legítimo propietario del mismo: el Partido Comunista de España (VER DOCUMENTO).

    Todos estos movimientos generaban en el grupo la inestabilidad que requerían los planes conspirativos de Cortés, Herrera, Pasarín, Loriente y Olloqui. El notario aconsejó a Luján que veía necesaria una ampliación de capital en Progea, con el objetivo de asfixiar económicamente a los accionistas del bloque de los testaferros del PCE, que -previsiblemente- no iban a ser capaces de cubrirla.

    El Presidente de Progea aceptó el consejo de su amigo y en diciembre de 2002 se endeudó en 60 millones de pesetas más para cubrir su parte de la ampliación de capital. Los accionistas del bloque minoritario hicieron lo propio, por lo que los porcentajes quedaron como estaban antes. Esta peligrosa situación era asumible para Carlos Luján mientras siguiera cobrando su abultada nómina como Presidente de Progea, pero… ¿qué pasaría si esta situación cambiase de repente?

    Las cosas se iban enrareciendo en Progea hasta límites insospechados. En 2003, el miembro del Consejo de Administración Francisco Herrera contrató a una empresa de detectives para que investigasen al accionista del bloque minoritario Michel Buchser (VER DOCUMENTO), al tiempo que éste mismo y su correligionaria Inmaculada Merodio se hacían con el paquete accionarial de Manuel López, pasando a poseer cada uno de ellos el 20% del grupo inmobiliario. Por su parte, Carlos Luján adquiría las acciones de su aliado Ignacio Blanes, con lo que el Presidente de Progea ya era propietario del 39,26% del Grupo.

    La dirección del PCE atacaba de nuevo y por medio de un burofax fechado en noviembre de 2003, indicaban a Carlos Luján su intención de vender el 40% que poseían de Progea a la empresa, "EV Equipamiento para la Vivienda SL" (VER DOCUMENTO) a cambio de seis millones de euros (1.000 millones de pesetas). Esta posible empresa compradora forma parte del grupo inmobiliario "Rosa Luxemburgo", cuyos directivos son personas muy afines a la dirección federal del PCE, según se explica en la respuesta al burofax que dirigió Carlos Luján en diciembre de 2003 a los remitentes Buchser y Merodio, y a otros quince dirigentes estatales del Partido Comunista de España (VER DOCUMENTO).

    Unos días más tarde, el propio Secretario General del PCE, Francisco Frutos, dirigía una carta notarial a Carlos Luján, en la que afirmaba que Progea fue desde su origen una propiedad del PCE, y que las personas que figuraban como accionistas del grupo no eran sino meros fiduciarios del Partido (VER DOCUMENTO).

    Pero el mayor peligro para Carlos Luján y su proyecto de economía social no venía del Partido Comunista, sino de sus propios aliados. El notario Cortés había aconsejado al Presidente de Progea crear una fundación a la que todos los accionistas del bloque mayoritario donasen sus acciones. La Fundación Progea se convertiría desde ese momento en la propietaria del 60% del Grupo, y Luján sería a partir de entonces su Presidente vitalicio y representante único.

    Luján accede y con ello se coloca la soga alrededor del cuello, ya que el notario Cortés (en el que el Presidente del grupo confía ciegamente) le propone un patronato para la Fundación Progea compuesto por el propio Luján como Presidente vitalicio, Francisco Pasarín y Ángel Lo como patronos vitalicios (por ser donantes de acciones) y por José Enrique Cortés, Francisco Herrera y Pedro Olloqui como patronos no vitalicios.

    Las tensiones se van acumulando hasta explotar definitivamente el 1 de julio de 2004, después de varios desencuentros en reuniones previas entre los miembros del patronato. A primera hora de la tarde, Pasarín, Loriente y Herrera irrumpen en el despacho presidencial de Luján y le comunican que le han cesado como presidente de todas las sociedades cabecera del grupo. Luján se da cuenta de que ha sido traicionado por su amigo el notario, y abandona las oficinas de Progea ante una inminente reunión "ad hoc" del patronato de la Fundación Progea, convocada irregularmente por no se sabe quién.

    Los conspiradores se ponen en contacto con Luján para ofrecerle todas las prebendas imaginables a cambio de que legitime la nueva situación y permanezca hasta su jubilación como Presidente de la Fundación y del Grupo, a efectos exclusivamente honoríficos, mientras los Cortés, Olloqui, Loriente, Herrera y Pasarín determinan el rumbo empresarial de Progea, y también el reparto de los beneficios obtenidos.

    Luján valora inicialmente esta propuesta, considerando su situación de endeudamiento a la que había llegado por consejo de su antiguo amigo Cortés Valdés. No obstante, decide rechazar el ofrecimiento y llevar ante la Justicia a quienes le habían arrebatado el control del grupo inmobiliario, siendo el principal accionista del mismo. Los conspiradores reaccionan ante su negativa con una reunión del patronato de la Fundación Progea, en la que reorganizan a su antojo todos los cargos directivos del grupo, despojando a Carlos Luján de todas sus funciones al frente del mismo (VER DOCUMENTO).

    A partir de aquí se desata una auténtica batalla jurídica y empresarial, plagada de ceses mutuos, querellas penales y acusaciones cruzadas de falta de legitimidad. Los nuevos dueños de Progea, se dirigen a la Fundación de Investigaciones Marxistas (FIM) -organismo dependiente del PCE- para comprarle el 40% del Grupo Progea, que poseía desde hacía un mes, gracias a la donación que en su beneficio otorgaron los accionistas Inmaculada Merodio y Michel Buchser (VER DOCUMENTO). Finalmente, el 20 de julio de 2004, la FIM vende sus acciones a la Fundación Progea, por valor de 4.657.843 euros, es decir, 775 millones de pesetas (VER DOCUMENTO).

    El Caso Progea sigue, a fecha de hoy, todavía pendiente de resolución judicial en los juzgados de la capital aragonesa.


    ACTUALIZACIÓN Nº 1 (11 de junio de 2007):
    La Magistrado-Juez del Juzgado de Instrucción número 4 de Zaragoza, Soledad Alejandre Doménech, decreta un Auto de Sobreseimiento provisional de la causa penal abierta contra Francisco Pasarín, Miguel Ángel Loriente, Pedro Olloqui, Francisco Herrera, José Enrique Cortés y Julián Muro por no resultar debidamente acreditada la comisión de los delitos que dieron origen a la causa. Esta decisión fue apelada ante la Audiencia Provincial de Zaragoza por los abogados de Carlos Luján y sigue pendiente de resolución.
    Más información



Repercusiones del Caso Progea en otros medios de comunicación:

El Periódico de Aragón

Interviú


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