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El
legado prometeico
Grecia vivió el pasado
agosto uno de los meses más tristes de su historia.
En diez días, 67 muertos, decenas de heridos
y más de 200.000 hectáreas de bosque arrasadas
por el fuego. El Peloponeso - península griega
- fue la región más castigada, con alrededor
de 290 focos diferentes de fuego. Todas estas cifras
suenan, ahora, como vacías y distán mucho
de explicar lo que allí sucedió. La casualidad
hizo que durante aquellos días me encontrara,
junto a dos amigos, de vacaciones en la península
helena y aunque no pretendo hacer aquí mucho
más que las citadas cifras intentaré,
por lo menos, acercarles los hechos.
El
día 24 de agosto, salíamos de Atenas con
la intención de cruzar el Peloponeso para viajar
hasta Kaiafas; un paraje natural, situado el municipio
de Zajaro, incluido en Catálogo europeo Natura
2000 y que hasta hace bien poco era un enclave de la
costa occidental conocido por su lago de aguas termales
y su idílico entorno boscoso junto al mar. Tras
hora y media de trayecto, recibimos la llamada de los
padres de uno de los compañeros de viaje, advirtiéndonos
de que Kaiafas estaba en llamas y las noticias hablaban,
ya, de dos muertos. En medio de la incertidumbre y viendo
nuestros planes truncados, decidimos seguir adelante
y buscar una zona costera más hacia el sur. Durante
el camino, la radio informaba de nuevos fuegos por la
región en que nos movíamos y lo que en
principio eran palabras, más o menos inquietantos,
no tardaron en convertirse en hechos. Llegando a Megalopoli,
ciudad que se encuentra en mitad del Peloponeso, observamos
a unos 40 kilómetros una enorme columna de humo
que avanzaba hacia el sur - durante aquellos días
Grecia soportaba una ola de calor de cuarenta grados
y rachas fuertes de viento que arrastraban el humo de
norte a sur y avivaban los fuegos -. Sin saber muy bien
a dónde ir decidimos seguir hacia Kiparisia,
un pueblo de la costa, a unos 30 kilómetros de
Kaifas.
Conforme
nos acercábamos al mar, la columna de humo fue
avanzando hasta cubrir el sol, sumiendo carreteras,
montes y campos en una tenue oscuridad similar a la
que se produce en un eclipse solar. A las siete de la
tarde llegamos, por fin, a Kiparisia, y desde la playa,
entre la inquietud y la impotencia, contemplamos un
atardecer extraño. El humo negro que venía
del norte ocultaba el sol y, sin embargo, en esa línea
donde cielo y mar se tocan se abría un pequeño
espacio teñido de intenso naranja que anunciaba
la inminente llegada del ocaso. El disco rojo se apareció
en la negrura y ardiendo el horizonte por instantes,
se sumergió en el mar. Todo se quedó a
oscuras. Durante dos días estuvimos en el camping
de Kiparisia viendo volar hidroaviones y quemarse día
y noche la cresta de las montañas del norte.
El segundo día nos digeron que la carretera por
donde habíamos atravesado la península
estaba cortada por nuevos fuegos, como lo estaba la
carretera del norte que iba a Kaiafas, así como
un tramo de la que iba hacia el sur. Los alrededores
de Kalamata, una de las ciudades más importantes
del sur del Peloponeso también estaban en llamas.
Al tercer día, con informaciones algo más
favorables, tomamos la carretera hacia el sur hasta
dar con una serie de playas semidesiertas en las que
decidimos instalarnos. Los fuegos parecían quedar
lejos y durantes tres días pudimos disfrutar,
algo más tranquilos, de nuestras vacaciones.
La
vuelta a Atenas, y con los fuegos ya casi extintos,
la hicimos por la misma carretera que habíamos
venido, pasando antes por Kalmata. Dejando atrás
Megalopoli, recorrimos unos 30 kilómetros de
asfalto frente un paisaje homogéneo de ceniza
y monte carbonizado. El fuego se había llevado
por delante miles de hectáreas de bosque, llegando
a pueblos y casas. Cada cierto tiempo se divisaban fincas
milagrosamente enteras en mitad de la nada, cuya sola
presencia bastaba para hacerse una idea de la lucha
angustiosa que ellas se había librado.
Durante
aquellos días de desconcierto, las 24 horas de
cobertura mediática sobre los fuegos ofrecían
informaciones contradictorias. Declaraciones de políticos
y fuerzas del estado, testimonios de damnificados, periodismo
de investigación... Con las elecciones griegas
a la vuelta de la esquina y semejante revuelo no era
extraño escuchar teorías conspiratorias
que inculpaban a la oposición, descuidos humanos,
voces que apelaban al terrorismo biológico en
incluso se llegó a mentar a Al-quaeda. El problema
de los fuegos en Grecia no es nuevo, pero nunca antes
se había dado con semejante virulencia. Los que
viven allí saben que el territorio estatal quemado,
no tarda en convertirse en negocio inmobiliario. Ya
de vuelta a España, me encuentro con una serie
de informaciones que cierran el cerco y apuntan a causas
concretas: La autopista Jónica.
La autopista Jónica
Según
fuentes de indymedia.org
Atenas, en 1996 se concibe la idea de construir una
autopista que una las principales ciudades del Peloponeso
(Corinto, Patra, Pirgos y Kalamata) bordeando buena
parte de la costa occidental de la península.
El proyecto fue aplazado inicialmente, debido a los
Juegos Olímpicos de 2004, en los que Atenas absorbió
la totalidad del presupuesto del Estado. El recién
elegido gobierno de Nea Demokratia prometió en
2004, cuando ganó las elecciones, retomar los
más rapido posible el antiguo proyecto. En Julio
de 2007 la construcción de la autopista Jónica
es concedida a diversas empresas constructoras griegas
y multinacionales.
En
un primer momento, según las mismas fuentes citadas,
la autopista Jónica estaba proyectada que pasara
por zonas de alto valor medioambiental, entre las que
se encontraban el lago de Kaiafas. El consejo prefectorial
de Elea, región a la que pertenece Kaiafas, rechaza
ceder esta zona a pesar de las presiones del Ministerio
de Trabajo y Asuntos Públicos. El presidente
de la Liga de Protección de medio ambiente de
Zajaro -municipio al que pertenece el lago Kaiafas-
reclama una alternativa de trazado que no pase por la
zona protegida. El 24 de Julio de 2007 el Ministerio
parece escuchar las demandas vecinales y se decide desviar
la autopista, lejos del lago, para que su frágil
ecosistema no sea dañado. Un mes más tarde,
ya sabemos lo que pasó con Kaiafas. Sin embargo,
la autopista no es el único interes que ha gravitado,
durante los últimos años, sobre esta zona.
En el año 2003, el viceministro de Economía,
Georgakopoulos, del anterior gobierno socialista fue
acusado de presionar al Servicio de gestiones de Elea,
región en la que había sido elegido, para
que desclasificara el Lago Kaiafas y dejara de ser zona
protegida, para así poder garantizar a las grandes
corporaciones turísticas el desarrollo de hoteles
y complejos de golf. Había presentado un informe
que proyectaba una inversión de 150 millones
de euros sobre el lago Kaiafas para la modernización
de su balneario y la construcción de nuevas instalaciones,
tachando de "ecoterroristas" a los ecologistas
que se oponían.
Despué
de leer estas informaciones (el texto completo se puede
leer en inglés en indymedia.org) y comparando
la foto que tomó el satélite, durante
los fatídicos días de agosto, con el hipotético
trazado de la futura autopista Jónica, uno ya
no puede creer en las casualidades. (Ver
foto mapa)
Otro
documento, también denunciado por indymedia.org
Atenas, aparecía, a primeros de septiembre, en
la página web de promoción inmobiliaria
www.housesingreece.gr,
poniendo aún más de manifiesto los poderosos
intereses que hay en la zona. Aquí, el alcalde
de Zajaro, municipio al que pertenecía el Lago
Kaiafas y una de las zonas más castigadas por
los fuegos, se dirige en un alarde de cinismo a futuros
constructores, a través de una carta en inglés
llena de apetecibles ofertas -el mismo alcalde que durante
la semana de fuegos pudimos quejarse a los medios de
la tardanza de los hidroaviones en llegar a su municipio-.
La traduzco a continuación:
Mi
nombre es Pantazis Chronopoulos y soy alcalde electo
del municipio de Zajaro, de la prefectura Elea en el
Peloponeso occidental.
El
municipio de Zajaro, intentando desarrollar el turismo
de su región, ha decidido conceder GRATIS un
área expropiada por el Estado griego de más
de 246.420 m cuadrados en el área de Chrisichori,
dentro de las fronteras del municipio Zajaro.
Este
área ha sido dividida en 200 suelos de 500 metros
cuadrados cada uno, aproximadamente. El municipio de
Zajaro tiene la intención de crear un pueblo
modelo que consista en casas idénticas de madera,
con el derecho de agregar un número ilimitado
de metros cuadrados por unidad.
Según
la ley de urbanismo vigente para establecimientos y
obras de hasta 500 metros cuadrados, el máximo
que permite el porcentaje de cobertura es, aproximadamente,
350 metros cuadrados.
Además,
nuestras preocupaciones medioambientales nos fuerzan
a considerar seriamente el esfuerzo que hace nuestro
planeta para producir energía eléctrica;
de ahí que hayamos decidido que cada casa deberá
tener instalada una red autónoma para la producción
de energía solar.
Le
invito, por lo tanto, a unirse a nuestra comunidad local
aceptando nuestra concesión y le garantizo que
el municipio de Zajaro estará a su lado proporcionándole
la infraestructura adecuada para disfrutar tanto de
una estancia cómoda y maravillosa en sus vacaciones
como, por qué no, un establecimiento permanente.
Pantazis Chronopoulos
Alcalde de Zacharo
Grecia
en general y el Peloponeso, en particular, es uno de
los destinos más apetecibles para las constructoras
locales y multinacionales. Empresas españolas
como Cintra y ACS -presidida por Florentino Pérez-
poseen contratos de construcción y posterior
explotación de autopistas griegas (Pincha).
Las montañas Taygetos y Parnonas de la península
helena, también quemadas en agosto, hacía
tiempo que interesaban a empresas alemanas para ser
reconvertidas en chalets y pistas de esquí. En
mayo de 2007, afirma Indymedia.org, el Ministro de Trabajos
Públicos G. Souflias informaba de la carencia
griega en materia de campos de golf "Grecia tiene
solamente6 canchas de golf mientras que Francia tiene
más de 500, Italia más de 200, España
más de 300 y Portugal 36", haciendo una
llamada futuros inversionistas.
La
inexistencia de registros catastrales hace imposible
la declaración de zonas protegidas, con lo que
el suelo griego es completamente vulnerable. A comienzos
del 2007, el gobierno de Nea Dimokratia intentó
aprobar una enmienda al artículo 24 de la constitución,
según el cual estaba estrictamente prohibido
contruir en tierra de bosque, para que éste fuera
abolido. El partido PASOK, en la oposición, condenó
la propuesta, bloqueando la ratificación. Sin
embargo, en 2003, era el PASOK, entonces en el poder,
el que proponía la enmienda y la oposición,
Nea Dimokratia, la que se oponía. Aunque finalmente
el artículo no fue abolido, las miles de hectáreas
quemadas han perdido su estatus forestal para convertirse
en simple tierra baldía.
La lección de Hesiodo
Cuenta
el griego Hesiodo en su Teogonía que irritado
Zeus con el díscolo Prometeo, decidió
privar a los fresnos de la fuerza incansable del fuego
que servía a los mortales sobre la tierra. Sin
embargo, el hijo de Jápeto, en su particular
cruzada con la máxima autoridad olímpica,
volvió a hacer de las suyas robando en una caña
hueca "la luz del incansable fuego que desde lejos
se ve" para restituírselo de nuevo a los
hombres. Esto le costó al titán ser encadenado
entre el cielo y la tierra y recibir, cada nuevo día,
la visita de un aguila que le devoraba el hígado.
Esta es una de las muchas historias que se narran en
la Teogonía, con la que Hesiodo dio cuenta del
origen y funciones de las divinidades y explicándo
como desde el Kaos se llegó al orden impulsado
por Zeus.
En
la historia del pensamiento occidental los versos de
Hesiodo suponen la aparición del ideal de ser
humano que impone unos límites a la acción
desmesurada y egoista de la aristocracía -esto,
es la moral-. De modo que este fán por demostrar
el poder justiciero de Zeus, ilustrado aquí mediante
el mito prometeico, debe ser entendido dentro de un
contexto social en que "las instituciones fundamentales
de los regímenes aristócraticos de la
Grecia clásica se distanciaban de sus antiguas
funciones de arbitraje y protección, y entraban
en el juego social como partes interesadas, ávidas
de mantener mediante acciones extra-tradicionales una
situación de privilegio, amenazadas por nuevas
situaciones económicas que acabarían sustituyendo
las monarquías por democracias " . En un
momento en que los dioses se han separado de los hombres
Hesiodo, en los Trabajos y días, crítica
que sus gobernantes, a pesar de seguir conservando el
poder que aquellos les otorgaron, han dejado de ser
los servidores inmediatos de la justicia para convertirse
en "devoradores de presentes".
Han
pasado veintiocho siglos desde que Hesiodo escribiera
sus versos y el canto del rápsoda sigue conservando
la misma vigencia, sino más, que en la Grecia
de entonces. El viejo griego, elegido por las musas,
tenía el don de la verdad con el que exhortaba
al poder en la justicia. La diferencia fundamental es
que ahora ya nadie escucha sus palabras. Justicia, moral
y poesía son palabras extrañas a la lógica
de las economías. Los dioses hace tiempo que
murieron y los nuevos reyes descubrieron muy pronto
que el fuego prometeico, además de cocer habas,
también cuece el adobe. El mito, como siempre,
cedió a sus intereses.
* José Luis Villacañas, Los caminos de
la reflexión, Universidad de Murcia, 1991, p.25
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