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EL
POLLO URBANO
Mensual Elegante para el Gigante y el Enano
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Desde
1977 primera revista de sátira política, información,
ocio y cultura del mundo negro aragolés
Nº 92 (3ª Epoca) Extra Verano: Julio, Agosto y Septiembre 2008.
Zaragoza. España |
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El primer grupo aragonés
de medios de comunicación por internet
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/ Reportajes / Helsinki |
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Helsinki
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| Por
Jesús Sáinz |
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Mis primeras imágenes
de Finlandia fueron las del aeropuerto de Vantaa. Está
cerca del pueblo que le da nombre y unos a 15 km de
la capital, Helsinki. Se parece en lo feo al aeropuerto
de Heathrow. Marcado por la estética desoladora
de las concentraciones humanas cuya principal finalidad
es la actividad industrial. Su pequeñez lo salva,
aunque sea el cuarto en tamaño de los aeropuertos
nórdicos.
Ya en un taxi, de camino a Helsinki,
pasé por una sucesión de grandes centros
comerciales, con un aire entre futurista y de diseño
metálico. Luego pasé por aglomeraciones
de viviendas dormitorio que apenas dejaban asomar los
árboles, origen de la mayor industria del país,
el papel.
La llegada a la ciudad en un día
gris, y con el suelo pintado de blanco por la nieve, se
escenificaba con los edificios angulosos y anónimos
de los barrios periféricos con aspecto de arquitectura
comunista y rusa. Al llegar al centro el sabor ruso no
desaparecía pero pasaba de lo comunista a lo imperial
con bellas avenidas y grandes edificios señoriales.
Esta mezcolanza refleja la dependencia del finlandés,
hasta hace pocas décadas, del Imperio ruso, tanto
del zarista como del soviético.
Helsinki es una ciudad bilingüe,
hablan finlandés y sueco. Helsingfors es su nombre
en sueco, lo que recuerda el dominio de Suecia durante
siglos. En 1809 Rusia, después de una guerra, se
anexionó Finlandia como un "Gran Ducado",
la capital se trasladó a Helsinki que creció
y adquirió el aspecto neoclásico que tiene
hoy en sus zonas nobles.
El taxi me dejó en un hotel
del centro en un atardecer de calles nevadas. Me llamó
la atención en el hotel el reciclado de lo antiguo,
o simplemente viejo, en formas y colores de diseño.
Además me sorprendió que el restaurante
se llamase "La Cocina", sin traducir, con oferta
de comida vasco-catalana. El bar a la entrada tenía
una pizarra donde anunciaban que tenían "pintxos".
Probé un par de ellos, montado de queso fresco
con anchoa, con cerveza San Miguel de barril y me parecieron
excelentes, así que al día siguiente cené
en el restaurante donde entre los platos mezclaban lo
tradicional y lo innovador con resultados bastante peores.
En mis paseos por la ciudad, pude
observar que el restaurante español del hotel no
era un caso aislado. Por el número de restaurantes
de comida española pude comprobar que estaba de
moda, incluso en algún restaurante típico
finlandés se cocinaba el ciervo y el reno "al
estilo español".
El hotel tenía sauna y
por una mezcla de curiosidad, homenaje a sus tradiciones
y para relajarme del viaje, me puse el albornoz y las
zapatillas y visité la sauna en el ´spa´
del último piso. Más que relajado, salí
a la calle preparado para el frío húmedo
de la noche. Mi primer paseo fue por el puerto desértico
y por las calles adyacentes. Luego me dirigí a
la zona más céntrica para ver la estación
de tren. Diseñada por un arquitecto finlandés,
Eliel Saarinen, y construida en 1909 tiene un aspecto
entre árt deco´ y diseño racionalista
con un toque de pesada mitología nórdica.
La estación es un punto de referencia en la ciudad
donde pasan unos 200.000 pasajeros al día. Alrededor
de ella hay una considerable aglomeración de pasajes
cubiertos. En ellos la gente hace sus compras, come y
compra la bebida en las tiendas estatales que, como en
otros países nórdicos, ostentan el monopolio
de la venta de cerveza, vino y toda aquella bebida que
contenga una cantidad de alcohol digna de mención.
Al día siguiente, con la luz
oblicua del norte, pude ver el puerto y su mercado al
aire libre donde se vende pescado y objetos artesanales
para los turistas. Al lado hay un mercado cubierto donde
se vende comida en plan exquisito, ofreciendo productos
italianos, comida japonesa y embutidos de ciervo, de reno,
y de carne de oso.
A riesgo de congelarme por el frío
y el viento me dediqué a pasear durante horas por
su calles y admirar los edificios que recuerdan a la Rusia
imperial, y según dicen a San Petersburgo. Muchas
de las películas hechas en Hollywood y escenificadas
en Moscú han sido filmadas en realidad en Helsinki.
También pude contemplar una iglesia construida
sorprendentemente dentro de las rocas de una pequeña
colina.
Lo protestante se refleja en los altos
impuestos de las bebidas alcohólicas. Aún
así los bares tienen su interés. Recalé
en un lugar entre intelectual y de diseño de nombre
"Belge" donde me atrajo el que vendían
cervezas belgas y su aire tranquilo. Me tomé una
"Palm" y me dediqué a observar el local,
cuyas paredes estaban cubiertas de estanterías
con libros y cuadros, y a los clientes sentados en mesas
con velas.
| Ignacio Mayayo expone... |
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