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Islandia, finales de marzo 2008 -
Está
nevando. En el ordenador suena la canción del
mejicano José Alfredo Jiménez "las
ciudades" cantada por María Dolores Pradera
y Carmen París. La melancolía de la música
no desentona con las calles desiertas y frías
de Reykjavik que veo a través de la ventana.
En el estribillo se repite,"las
distancias apartan las ciudades, las ciudades destruyen
las costumbres". Por alguna razón,
estos versos, que conocía antes del viaje, me
hacen pensar en pueblos deshabitados de Aragón.
Quizás porque pienso a estos pueblos, colgados
en montañas difíciles de acceder y escondidos
en valles recónditos, como representantes de
un pasado ya desaparecido. Como si su situación
actual fuera el resultado de un cambio social inexorable
que los hace innecesarios y difíciles de habitar.
Como si el crecimiento de la ciudades hubiera venido
para arrebatarles su vida, sus habitantes y luego destruir
lo que fueron y sus costumbres. Las costumbres que nos
han permitieron llegar hasta aquí, las de nuestros
ancestros.
Durante
las últimas semanas no he podido trabajar en
este texto, pero no por ello ha dejado de estar en mi
cabeza. Ahora, desde la distancia voy a tratar de recuperar
las vivencias para trasladarlas al papel. Así
que voy a volver mentalmente al mes pasado. A las montañas
donde vivieron mis ancestros y que tuve la fortuna de
volver a visitar durante unos días. A la madera
de carrasca y al humo de la chimenea, del hogar, que
impregna mi ropa con su olor pero que templa mi cuerpo
del frío que hace en Osia en este mes de febrero
del 2008.
22
de febrero, 2008
Son
las siete de la mañana y me despierto sin necesidad
de esperar a que suene la alarma del teléfono
móvil. He dormido sorprendentemente bien, de
un tirón. Me hacia falta. Me encuentro fresco
y con energías. Salgo afuera de la casa, doy
un corto paseo por el pueblo y veo como el día
empieza a clarear a través de una tenue neblina.
A los pocos minutos vuelvo a la casa y subo al baño
a darme una ducha. No han pasado unos minutos cuando
oigo a Dionisio trastear en la habitación contigua.
Decidimos salir de Osia antes de la hora habitual y
las 7:50 estamos en la carretera escuchando el motor
del Land Rover. Nos dirigimos hacia Javierrelatre pero
no nos vamos a detener para saludar a los amigos. Es
demasiado pronto. Seguimos como un kilómetro
después de pasar Javierrelatre en dirección
a Caldearenas y entonces giramos a la izquierda hacia
a nuestra primera parada del día.
Sieso de Jaca
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La
pista forestal por la que circulamos está en
buenas condiciones y el trayecto se hace agradable.
No hay ninguna señalización pero no nos
hace falta ya que Dionisio conoce el camino. Estamos,
como él dice, "en
territorio comanche". Es decir, en su zona.
Entre los materiales que había recopilado, tenía
una descripción, encontrada en la Internet, de
cómo localizar el pueblo. Literalmente decía
"no es fácil llegar
a esta deshabitada aldea; fundamentalmente por la falta
de señalización." Es cierto
que no hay señalización, pero no es difícil
llegar a Sieso. Especialmente en comparación
con otros de los pueblos que luego visitaríamos.
En la misma página web se describe a Sieso como
un "pueblo fantasma",
lo cual indica la antigüedad de la información
ya que hoy está habitado.
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Hay
niebla, lo que no nos permite disfrutar del paisaje
pero no parece que vaya a durar, como efectivamente
veremos luego. Al cabo de unos tres kilómetros,
bordeando el barranco de Areñas, empiezan a dibujarse
entre la niebla, y en la lejanía, la estructura
de un grupo de edificios rodeados por naturaleza. Es
Sieso. Se halla en un valle no muy hondo, casi en una
llanura. Al fondo se ve la vertiente sur de la Peña
Oroel. Cuando estamos llegando lo que más llama
la atención es la decena de coches que están
aparcados bordeando la pista y los numerosos objetos
de plástico. Vemos materiales de construcción
amontonados en diversos lugares y casas en varios grados
de restauración diseminadas entre las numerosas
casas derrumbadas. También hay algunas casas
que parecen de nueva construcción todavía
sin terminar. Se ven los ladrillos rojos que posteriormente
serán recubiertos por la piedra típica
de la arquitectura local. Pasamos por encima de un grueso
tubo de goma que atraviesa la pista, con toda probabilidad
para suministrar agua a sus actuales habitantes.
Paramos
en el linde final del pueblo. Allí decidimos
almorzar. Son algo más de las ocho. Instalamos
todo la parafernalia necesaria para freír los
huevos de corral vasco y la longaniza aragonesa. Sacamos
el queso y la bota de vino y al cabo de un rato estamos
disfrutando de la mejor comida que uno pueda desear.
Entre bocado y bocado observamos lo que nos rodea. A
nuestras espaldas hay un arbolado donde se puede leer
un cartel escrito mano y con faltas de ortografía,
pero con buenísima intención:
"ZONA
DE REPOBLACIÓN
DE CAJIGO-ROBLE
AUTOCTONO VAJO PINO
2007-2008 Otro bosque es posible"
El
pueblo está todavía dormido pero vemos
una persona que se acerca hacia nosotros. Es un joven
vestido con vaqueros y un pañuelo negro palestino
alrededor del cuello. Nos saluda amablemente y nos pregunta
la razón de nuestra parada. Le explicamos lo
del almuerzo y el trabajo documental que estamos haciendo.
Le preguntamos si querría aparecer en una entrevista
filmada. Dice que él se tiene que ir pero que
pronto se levantarán sus compañeros y
ellos nos darán la entrevista. Se despide y acabamos
nuestro almuerzo. Al cabo de un rato empezamos a filmar
y vemos gente que empieza a salir de las casas. Son
todos ellos gente joven, mujeres y hombres. Uno de ellos
es carpintero y está trabajando en un quicio
de madera que está tallando. Algunos se nos acercan
y entonces les preguntamos acerca de una posible entrevista.
Ninguno quiere dar una entrevista. Uno de ellos nos
dice que los medios de comunicación "dan
miedo." O algo similar. Sin embargo, nos atienden
con amabilidad y poco a poco se animan a responder a
nuestras preguntas. No llevan mucho tiempo allí
y las cosas comunes las deciden de forma asamblearia.
Esa
es la razón, según ellos, por la cual
no pueden darnos la entrevista. Lo tiene que decidir
"la asamblea" y como hay gente que no está
en el pueblo no pueden tomar una decisión. Parece
ser que todos trabajan en común y cuando una
casa se ha terminado deciden quiénes van a vivir
en ella. Son unos dieciocho y de momento todos viven
en la misma casa. Espero acordarme bien ya que no tomé
notas. Nos explican que antes de ellos, a finales de
los años 1970, vivió gente que formaba
un grupo llamado "compañeros constructores."
Este grupo intentó restaurar todo el pueblo simultáneamente.
Para ello levantaron todos los tejados a la vez. No
pudieron acabar su proyecto. Era demasiado ambicioso
para ellos. Cuando se fueron del pueblo, las losas de
los tejados quedaron apiladas por allí y, como
suele suceder, los típicos desaprensivos las
robaron. Así que ahora los actuales habitantes
tienen que enfrentar esta dificultad adicional en su
trabajo de restauradores.
Filmamos
las casas en ruinas y las casas en construcción,
algo del paisaje y la iglesia parroquial románica
del siglo XII. La iglesia, como muchas otras, fue modificada
en los siglos XVII y XVIII. Damos una vuelta por el
pueblo y cuando hemos terminado de filmar nos despedimos.
Volvemos al coche y seguimos en dirección norte
hacia nuestra segunda parada del día.
Por
el camino pienso en el futuro de Sieso. La juventud
de sus actuales habitantes les puede permitir vivir
con todas las incomodidades de su actual situación.
En la "red" he encontrado un documento elaborado
por el Gobierno de Aragón que proporciona cierto
optimismo. Es un archivo pdf titulado "Estudio
sobre los pueblos deshabitados propiedad del Gobierno
de Aragón". El documento lleva un
membrete del Gobierno y también uno de Sodemasa.
En la introducción titulada "La
Despoblación del Medio Rural" se
describe cómo "el
panorama socioeconómico de la posguerra forzó
al abandono masivo del medio rural en muchas partes
de España", incluyendo Aragón.
El Patrimonio Forestal del Estado compró en aquellos
años numerosos pueblos y sus montes, fundamentalmente
para la repoblación forestal. En los años
1980, al Gobierno de Aragón, le fue transferida
la propiedad de dicho patrimonio y desde entonces ha
emprendido "diversas acciones
para conservarlo y darle uso". Entre dichas
acciones, se halla la de recuperar Sieso de Jaca.
El
documento mantiene que la recuperación del pueblo
es viable debido a sus características y las
de su entorno: "Las buenas
posibilidades hidrológicas y la existencia de
algunos campos de labor despejados de vegetación
y susceptibles de ser recuperados, hacen que este enclave
presente condiciones favorables para desarrollar en
él actividades económicas tradicionales.
El reducido tamaño del núcleo hace que
pueda resultar viable su recuperación."
Para ello se proponen varias actuaciones: plan de protección
contra incendios, obras de captación de agua,
depuración de vertidos y electrificación.
En
Pirineo Digital, una revista digital del Pirineo aragonés,
leo una noticia del 13 de febrero del 2006 titulada
"Medio
Ambiente inicia la recuperación de Sieso de Jaca".
Allí se afirma que el Gobierno de Aragón
tiene un presupuesto previsto hasta el año 2008,
para recuperar Sieso y otros pueblos, que
"ronda los 3 millones de euros." Según
dicho artículo, el presupuesto destinado a Sieso
es "de casi 46.000 euros
y busca facilitar el posterior uso de los inmuebles
del núcleo." Se describe el proyecto
de crear un pozo nuevo y bombear el agua a un depósito
de hormigón y también la creación
de un sistema de depuración. Probablemente el
tubo de plástico que observamos cruzando la pista
conduce el agua de dicho depósito a la casa donde
están sus nuevos habitantes.
Artaso
Nada
más salir de Sieso la carretera disminuye de
calidad y se transforma en pista aunque en buen estado.
El sol ha salido completamente y empieza a calentar.
Es media mañana y aún nos queda mucho
trabajo. A unos cuatro kilómetros se halla Artaso.
Cuando llegamos hace un día espléndido.
Aparcamos el coche y, cargados con las cámaras
y trípodes, nos acercamos para inspeccionar el
pueblo. No lo habita nadie pero aún se conservan
bastantes casas en buen estado. Está estructurado
de forma que las casas rodean una plaza central bastante
amplia y despejada. El pueblo tiene una gran belleza
natural. Y todavía persiste la belleza de lo
construido por el ser humano.
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Mientras
estamos admirando lo que nos rodea, aparece una manada
de caballos. Los hay blancos, castaños, rojizos
y negros. Una yegua blanca se acerca a nosotros y no
nos abandonará hasta que nos vayamos del pueblo.
Parece como si quisiera decirnos que aquellos es su
territorio y que nos va a vigilar para que no cometamos
ningún desaguisado.
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El
pueblo se halla situado en una planicie elevada lo que
le proporciona hermosas vistas del valle y de las montañas
que lo rodean a una respetuosa distancia. Las zarzas
han crecido en algunos lugares pero las calles y la
plaza están limpias lo que, además de
proporcionar una sensación de armonía,
indica actividad humana reciente. Las calles están
cubiertas con piedras y una suave capa de hierba las
rodea. Junto a la iglesia hay un pozo en perfecto estado
de conservación. También se mantiene en
pie la antigua escuela. No hay muchas casas y algunas
de ellas están en ruinas. Otras están
bien conservadas y hay alguna de buen tamaño
con un aspecto robusto y elegante. En las puertas de
madera hay pintadas en colores rojos, blancos y negros.
En una de ellas se lee: "Kontra la especulación,
okupación." Es obvio que Artaso ha estado
habitado recientemente, pero que sus habitantes no pudieron
aguantar allí.
La
iglesia fue románica y aún quedan restos
de dicho estilo. Fue muy modifica en el XVII y XVIII
lo que le dio toques barrocos. En la Biquipedia aragonesa
se puede leer en aragonés "A
ilesia de San Chulián ye romanica pero estió
modificata en o sieglo XVII u XVIII en estilo barroco.
Encara puede beyer-se o crismón d'o sieglo XII
en a dentrata d'a ilesia." En dicha enciclopedia
digital se describe que el pueblo pertenece al municipio
de Caldearenas y que se halla situado junto al río
Moro en la comarca del Alto Gallego. Compruebo que el
texto de la Wikipedia en español es más
breve que el de su equivalente en aragonés aunque
es similar en longitud (parece una traducción)
al de la Wikipedia polaca. Sí, Artaso es citado
en la enciclopedia polaca. También es interesante
observar que en la portada de la Biquipedia aragonesa
se informa de que cuenta, cuando escribo estas páginas,
con 8,932 artículos.
El
día es excelente y el pueblo parece revivir bajo
la luz de un sol casi veraniego. Durante los pocos respiros
que me da el trabajo de ayudar en la filmación,
procuro tomar fotos que me servirán después
para rememorar de forma más objetiva lo que he
visto y me ayudarán a escribir este texto. Una
vez hemos acabado la filmación, nos despedimos
de los caballos y nos dirigimos al coche. Cuando nos
alejamos, la yegua blanca sigue observándonos.
Quizás para asegurarse de que es cierto que nos
vamos.
A
"posteriori" hago una búsqueda en la
Internet para recopilar información sobre Artaso.
Encuentro una página muy interesante. En su portada
se cita a Confucio:
"Un
Sitio es Recuperable.
El tiempo no lo puede ser jamás"
Me
gusta el tono filosófico que tiene. Desprende
una calidad muy deseable. Dicho lugar contiene un estudio
de la Diputación General de Aragón,
Dpto. de Agricultura Ganadería y Montes, datado
en 1985. El estudio está firmado por Fernando
Arnal, Ángel Jarne, Paloma Martínez, Fernando
Pardos y Enrique Poves. En él se da información
sobre la viabilidad para la recuperación de "44
núcleos abandonados en la provincia de Huesca."
El estudio afirma que "es
notable que Huesca es la provincia española que
mayor número de pueblos deshabitados tiene; sin
tener en cuenta su propiedad."
En
la sección de metodología aparece un cuadro
(Nº 1) con una información muy interesante.
En dicho cuadro aparece el análisis de 67 pueblos
a los que se les ha asignado una puntuación basada
en criterios que definen la posibilidad de recuperación
del pueblo. Se consideran siete criterios incluyendo
el número de casas, su estado, accesos, agua
y localización. Artaso aparece en la posición
37 mientras que Sieso de Jaca aparece en la cuarta posición
tras Santa María de Ascaso, Campol y la pardina
de Fanlo. Isín, el pueblo hacia el que nos dirigimos,
23 años después del informe en una mañana
de invierno, se halla en la posición 22.
Isín
Seguimos
hacía el norte por la misma pista y empezamos
a abandonar el "territorio comanche" de Dionisio,
lo que quiere decir que ya no circulamos por zona bien
conocida. El mapa que tenemos es de baja calidad y la
pista ni siquiera aparece. Sin embargo, es difícil
perderse. Tenemos como referencia a la Peña Oroel,
hacia la que nos acercamos. La belleza del paisaje nos
distrae y nos hace olvidar que estamos conduciendo orientados
por el instinto y la lógica. Al poco rato divisamos
la carretera comarcal A-1205 que nos llevará
en dirección a Jaca.
Pasamos
por Jaca sin detenernos y giramos hacia el este en dirección
a Sabiñánigo por la carretera N-330. Al
llegar a Sabiñánigo tomamos un desvío
hacia el norte que se dirige a Larrés. A unos
ocho kilómetros se halla Isín.
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Las
montañas han aumentado su tamaño y, en
algunos momentos, podemos observar los picos nevados
pirenaicos en toda su belleza. Divisamos Isín
apoyado en una ladera y dominando el valle creado por
el río Aurín. Paramos un momento para
disfrutar de la belleza del paisaje y de paso para tomar
imágenes del pueblo en la distancia. Filmamos
la presa de contención que crea una cascada de
agua cristalina y sonora. Aunque no lleva mucho agua.
La sequía ha hecho que el río no tenga
casi caudal.
Seguimos
por la carretera que asciende hasta llegar a Isín.
Es un pueblo completamente reconstruido. Incluso parece
que fuera un pueblo nuevo. El pueblo ha sido rehabilitado
recientemente. En la restauración han colaborado
numerosas entidades. Entre ellas se hallan la Unión
Europea (fondos FEDER), el Gobierno de Aragón,
la Caja de Ahorros de la Inmaculada, Ibercaja, RENFE,
Caja Madrid, la Diputación Provincial de Huesca,
el Ayuntamiento de Sabiñánigo, la Fundación
Benito Ardid y la Fundación Alcoa.
Hoy
el pueblo tiene una finalidad social. Según un
gran cartel que hay a la entrada, es un "centro
de ocio y tiempo libre para niños discapacitados."
Los niños pueden disfrutar allí de la
naturaleza y de un ambiente sano. Su localización
privilegiada ofrece unas vistas espléndidas.
Las montañas que lo rodean están cubiertas
de árboles, cuyo denso color verde contrasta
armoniosamente con el azul del cielo despejado que tenemos
la suerte de disfrutar.
Isín,
un pueblo que tiene el mismo nombre que una famosa ciudad
mesopotámica que floreció en el año
2000 antes de cristo, fue abandonado en el año
1966. En 1998 la Fundación Benito Ardid inició
el proyecto de rehabilitación. Puede que sea
el primer pueblo español adaptado para discapacitados.
Se han eliminado barreras arquitectónicas como
las escaleras, bordillos y otro tipo de obstáculos
que hacen la vida muy difícil a las personas
con movilidad reducida. El pueblo también trata
de atraer al turismo y cuenta actualmente con una casa
rural, un albergue, un restaurante, una granja escuela
y una pista deportiva.
No
vemos a nadie. Parece completamente deshabitado. Damos
una vuelta y filmamos algunos edificios, calles, vistas
desde el pueblo y la iglesia románica que data
del siglo XV. Acabamos la filmación y emprendemos
la vuelta hacia Sabiñánigo. El día
avanza y el tiempo apremia. Subimos al and Rover y nos
dirigimos al valle del río Guarga, en dirección
a Boltaña, para filmar tres pueblos más
antes de que se vaya la luz.
Después
de pasar Sabiñánigo, hacemos una breve
parada para tomar un tentempié. Un par de tapas
y una cerveza. Luego reanudamos la marcha en dirección
sur por la N-330 y, una vez pasados los pueblos Baranguá
y Lanave, llegamos al cruce con la carretera A-1604.
Giramos a la izquierda en dirección al valle
del Guarga. Nuestro destino es Artosilla que se halla
a unos 17 kilómetros desde la entrada a la A-1604.
Seguimos por el valle unos 11 kilómetros hasta
llegar a un desvío a la izquierda que nos conducirá
a nuestro destino.
Artosilla
Para
llegar al desvío hemos pasado bordeado el río
Guarga y pasado la carretera que lleva al Castillo de
Guarga y el molino de Villobás. Nada más
entrar al desvío, vemos unos cubos de basura
grandes y bien alineados. También hay unos buzones
para el correo. Seguimos unos 4 kilómetros hacia
el norte hasta que al final de la pista hallamos Artosilla.
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Es
una antigua aldea que aparece citada en un documento
judicial fechado el 11 de julio de 1177 con motivo de
un pleito entre Alfonso II de Aragón y Jimeno
de Artosilla. A éste último se le reconoce
la propiedad del lugar. En 1495 está registrado
con dos fuegos. En 1646 se registra un fuego. En 1787,
tres vecinos y en 1857 veinte habitantes. Es decir que
su población ha sido siempre muy escasa. A pesar
de su escasa población, la aldea tuvo conexiones
con la nobleza. Era feudo de la familia de los Villacampa,
originaria del pueblo cercano con el mismo nombre, que
era una familia de Infanzones y aparece registrada como
parte de la nobleza.
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