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ARTE Y VIDA COTIDIANA
Esculturas
africanas
Les
llamo esculturas africanas a una serie de fotos de elementos
de la vida cotidiana fotografiados en Kyabé o en Tatemöé
(lanza rota en Sara kabá).
El
arte contemporáneo es deudor de África desde
las vanguardias. Lo que entendemos como arte africano es la
manifestación de unas prácticas mágicas
cotidianas de las diferentes sociedades a lo largo de África
central.
Pocas
cadenas montañosas para lo que es el continente, generaliza
unas prácticas llamémosle artísticas,
en vastísimos territorios desde el Gran Congo hasta
el lago Chad y desde El Sudán a Senegal. Y su medio
de expansión se deba a fuertes estructuras políticas
que van variando entre las diferentes etnias a través
de la historia.
Las
fuentes artísticas estudiadas se dan a partir de la
llegada de los portugueses en el S XVI, y parten desde los
reinos de Benin, Nigeria, Congo, Malí. Un dato esencial
es el de que sus múltiples manifestaciones se dan a
la vez en el mismo plano temporal y permanecen invariables
a través de la historia. No ocurre como en el arte
europeo cuyos cambios formales son fruto de concepciones culturales
de una sociedad y de la evolución de la filosofía
y pensamiento analítico de cada época.
La
gran variedad formal del arte africano reside en parte en
la utilidad o aplicación que tienen en las diversas
situaciones de la vida. El estar a bien y pedir la protección
de los ancestros, cada familia tiene los suyos. El uso para
las celebraciones festivas, o para exorcizar las fuerzas negativas
de la naturaleza, o contra los enemigos tribales, por un lado.
Por otro, los materiales utilizados del medio próximo
y las herramientas usadas en su realización, son los
condicionantes que permanecen a través de la historia.
Un tercer factor estaría en las condiciones de secretismo
en el que las obras son realizadas con rituales como en la
iniciación de los jóvenes.
Además de la multiplicidad
formal del arte africano lo que lo define y diferencia del
europeo hasta el siglo XX es la sensitividad.
El
arte europeo incluido el religioso es fruto de un proceso
intelectual en el que se reflejan también los sentimientos
elaborados, y la sensibilidad al manifestar la esencia de
una sociedad compleja, es esa sensibilidad lo que atrae al
espectador.
El arte africano manifiesta las emociones
del ser humano de una manera profunda directa y sensitiva
abandonado al fatalismo de lo mágico, un ser que responde
a ello sin condicionantes históricos y sin la ciencia.
Es por lo tanto un arte en lo cotidiano provocado por acontecimientos
recientes, que es utilizado por la sociedad, no porque resuma
lo esencial de esa sociedad, sino porque permite desahogos
personales y da identidad grupal, más de tripas mas
humano, como con una macarena, hasta llegar a la catarsis
de forma instintiva.
Desde
los bronces de Benin muy analíticos, a las ofrendas
con cerveza, leche o sangre más conceptuales, el arte
africano abarca una diversidad enorme que solo las vanguardias
empezaron a vislumbrar.
Horno de ladrillos
En
Tatemöé (lanza rota) doce familias de distintos
poblados, aprenden agricultura moderna, es decir, se aprende
a labrar con bueyes. En los seis meses de la estación
seca no se trabaja en el campo, y se aprovecha para otras
cosas como aprender francés.
En el Chad existen unas 125 lenguas, la
lengua es la que da identidad grupal, y como el territorio
es exactamente igual en cientos de kms no hay ninguna necesidad
de moverse en un radio mayor de lo que te dan las piernas.
El poblado próximo es exactamente igual que el tuyo
y más lejos igual pero con otro idioma.
El
francés la lengua colonial, es en este caso la lengua
"franca" y marca una frontera en cuanto sales del
pueblo, si la dominas da opciones de comunicación.
Para entendernos es lo mismo que el castellano para el euskaldun,
o el botiguer cuando quieren ir a latinoamérica. Es
corriente allí y no hacen problema, el hablar varios
idiomas si has salido del pueblo y has ido a la escuela, cosa
que no ocurre en el caso de las mujeres. Sin embargo los musulmanes
solo hablan árabe.
También
la gente aprende costura, carpintería, o como en este
caso la fabricación de ladrillos cocidos. Para mí
fue la primera vez que veía como se cuece la cerámica
sin horno.
Como se puede observar en las fotos se
apilan los ladrillos dejando chimeneas entre ellos y rellenando
todos los huecos de carbón vegetal y estiércol
de vaca. Luego se recubre la pirámide de ladrillos
con barro y se le prende fuego durante un día entero
y se deja enfriar otro.
La recogida del algodón
Estando
en Kyabé, me ofrecieron pintar una iglesia en un poblado
a cuarenta km. Cogimos dos ayudantes y nos fuimos hacia allí,
pensando que íbamos a la civilización pues está
a 15 km de la capital del sur.
El
camino lo hicimos por la selva lejos de la vía habitual,
los poblados que atravesamos eran de la edad de piedra como
todos pero desconociendo el tráfico de la vía
principal y todo lo que supone de información. Al llegar
a Kotongoró nos recibió una chiquillería
muy respetuosa quizá por miedo, que nos estuvo merodeando
durante toda la estancia de tres días.
A
la hora de echar medidas en un muro blanco de 8 x 3m teníamos
un público de cincuenta niños, y no entendían
nada como si estuviéramos haciendo mimo. Le pregunto
a uno, ¿No me tenéis miedo? ¡No! Somos
muchos.
Cuenta
aparte son los ayudantes, Calvine protestante con 15 años
habla varios idiomas, árabe, sara madjigay, sara kabá,
francés.. y con los niños que nos rodeaban intentó
aprender su lengua day. Muy espabilado me preparaba la comida,
se comía su comida y mis sobras y cuando no podía
más las sobras se las daba al primero que venía.
Traía agua para lavarnos, y decía cómo
echar medidas
tenía unas ganas inmensas de aprender
y de demostrar lo que sabía, no había visto
aquellos materiales en su vida.
Narcisse
era el otro, 26 años nacido en Kotongoró con
mujer e hijo, está en Kyabé estudiando bachillerato,
es el cantante del grupo de su pueblo, toda una categoría
y no paró de cantar durante todo el trabajo. Un día
le hice la segunda voz a una canción, pues tengo una
cierta oreja, y se quedó fascinado pues la música
de allí no conoce la polifonía. Y yo también,
poniendo voz de moscardón me identifiqué con
una canción aprendida por transmisión oral en
la lengua Sara Madjingay, una canción varias veces
centenaria y moderna por esencial, era el sonido de la selva.
Narcisse nos presentó a su
madre hermanas y sobrinos, y en una casa aparte nos presentó
a su padre, luego como veréis en las fotos, nos presentó
a gentes del poblado en sus quehaceres, niños jugando
en la arena al ajedrez, gente comiendo, otros embalando el
algodón, y lo más llamativo, niños jugando
con agua del pozo, pues en esa zona el nivel está sólo
a tres metros.
Pendientes
Quería
fotografiar a personas concretas, hacer retratos, pero es
complicado que la gente te lo permita. Aproveché algunas
oportunidades que tuve porque cuando haces fotos robadas sólo
puedes hacer figuras. Conocía a Emá, Enmanuel
Gabó actualmente llamado Tambay son nom originel, de
la primera vez que estuve en el CCK, Centre Culturel du Kyabé,
o como le llaman ahora Centre Comerciel du Kyabé debido
a que se tiene que autofinanciar.
Era
un chaval espabilado. En aquella época igual te montaba
instalaciones eléctricas que dibujaba bocetos para
el rótulo del centro y trabajaba más que nadie.
Mi participación era un buen motivo para conocerlos
y contrastar opiniones. Mi idea inicial parte de defender
la cultura africana en general y la Sara Kabá en particular
de lo accesorio del colonialismo. El idioma francés
es fundamental por lo que en otro momento he explicado. Mi
frustración fue no poder hacer un mural de Mon nom
originel donde quedara reflejado su idioma.
Todos se llaman en francés
Dennisse, Paulinne, Voltaire, Sócrates o Maurice .
Pero ya entonces alguno se llamaba Miña, Aroú.
Ahora Enmanuel se llama Tambay. Por cierto que tiene un hermano
pequeño que se llama Manolo como homenaje a Manolo,
claro.
Forma
parte de un grupo de teatro que formaron entonces y escriben
sus obras y las representan en el CCK con cacharros rudimentarios
de luz y megafonía que no necesitan pero que entienden
como progreso. La obra a la que asistí era una dramatización
de situaciones de la vida y es maravilloso que lo que en la
vida no se atreven a tratar lo teatralizan, vamos como aquí.
Los bandarras que no quieren estudiar y
el mal que dan en clase. Un comerciante musulmán explotador
con precios abusivos y la relación con un padre autoritario,
vamos como aquí, fueron apareciendo en el escenario
y que a duras penas pude percibir pues los diálogos
fueron en francés, árabe, y sara kabá
pero lo expresaron bastante evidente. La gente se reía
mucho y ellos se llevaron la mitad de la recaudación.
A
través de Tambay conecté con las actrices y
les hice fotos, a cambio cada una se llevaba unos pendientes
que hice en mis tiempos libres.
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