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Me parece bien compartir con
ustedes la experiencia, inolvidable, de pasar unos días
de vacaciones de verano en la ciudad uruguaya de Colonia
del Sacramento. Situada en la rivera noroeste del Río
de la Plata, a unos 40 kilómetros, en línea
recta frente a la ciudad de Buenos Aires espera al visitante
que accede a ella por barco, de la empresa naviera Buquebus.
El trayecto duró 3 horas, hay otro servicio más
caro que lo hace en una hora.
En
el casco Histórico de Colonia del Sacramento
encontramos la impronta de dos culturas diferentes:
España y Portugal, los imperios que gobernaban
al mundo en el Siglo XVII, dejaron su sello intemporal
y un buen ejemplo es el adoquinado de las calles, dispuesto
uno al lado del otro por los españoles y algo
más anárquico en la forma el de los portugueses.
El Barrio Histórico de Colonia del Sacramento
se estima que nació allá por 1680 siendo,
se estima, el comienzo de una región y de un
país la República Oriental del Uruguay.
La Antigua Ciudad, que luce un estado de conservación
magnífico y la UNESCO la declaró el 6
de Diciembre de 1995 "Patrimonio Hictórico
Cultural de la Humanidad".
Hoy sus habitantes, gente amable
y educada, cuidan hasta en el más mínimo
detalle que no se altere esta joya del Río de
la Plata. Por las calles del casco antiguo no circulan
vehículo alguno. Tampoco se alteró el
empedrado de las calles y no hay gas natural y los cables
de la electricidad y del teléfono o del vídeo,
salen de las casas y se pierden en los techos de las
mismas. Estéticamente nada desentona.
Es un lugar libre de smog a tal punto
que algunos árboles se cubren de líquenes.
En el ala moderna de la ciudad el viajero se topa con
calles y avenidas de veredas con árboles añosos
que la convierten incluso en Enero en un otoño
eterno por las hojas que caen. Colonia del Sacramento
es la puerta de entrada del turismo que visita Uruguay.
El interior de sus cafés,
restaurantes, pubs y el casino se asemejan a una moderna
Torre de Babel. Una tarde de domingo comprobé
que era el único parroquiano del café
que hablaba castellano. Sonidos extraños poblaban
el ambiente. Los camareros hablan inglés con
corrección y asesoraban sobre la gastronomía
uruguaya. La vedette es sin duda un sanguche, "El
Chivito", que consta de un bife de lomo de vaca;
una ensalada mixta de lechuga, tomate y cebolla con
aderezos; más una porción de ensalada
rusa; queso y huevos fritos servidos al plato. Se acompaña
con una cerveza muy, muy helada.
Para digerir este manjar es
aconsejable caminar. Y qué mejor que recorrer
los diferentes Museos de Colonia. El Museo Portugués,
el Museo Español, el Museo Municipal o el Museo
Indígena muestran cómo era la vida en
épocas de la Colonia.
Restablecido del atracón puede
caminar, o alquilar un carro eléctrico de golf,
y visitar las playas para adquirir un bronceado salvaje.
Entre ellas resalta la playa de Ferrando, un lugar casi
exclusivo, en donde yo me topé con 20 o 30 turistas
en los horarios y días más concurridos.
Un parador sito en un bosque sirve para recargar la
batería con unos asados de vaca, cerdo o cordero
gozando de una sombra increíble. Y buenos vinos.
La vigilancia, más que discreta,
está a cargo de personal de la Prefectura lo
que me permitió dejar en la playa el bolso de
mi mujer conteniendo mis anteojos, dinero; ropa y cámara
digital por espacio de varias horas. El agua del mar,
perdón en realidad es un Río, el de la
Plata es de agua dulce y cálida como la de Brasil.
Te internas en el agua y recién a unos 150 metros
ésta te cubre hasta la cintura y sin oleaje.
Y respiras hondo. Y piensas ¿por
qué donde vivo no puede ser así? Parece
que Dios al
hacer al mundo, como decía mi padre, creó
a la ciudad de Colonia del Sacramento con características
similares al Paraíso. En sus calles no hay semáforos:
el conductor frena y con su diestra le indica al peatón
que puede cruzar. Y tú lo haces tranquilo
Si ahorró unos euros inviértalos
en viajar a Buenos Aires, hoy copada por españoles
y otros europeos; americanos y japoneses por el cambio
muy favorables para ellos. Y no se vaya de este mundo
sin haber recorrido la apacible ciudad de Colonia.
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