|
Políticos, banqueros, empresarios
y otros elementos de la subespecie faunística "contratus
blindadis" nos han brindado una ampliación de nuestro
tiempo libre, parte del cual lo utilizamos, aunque alguno de ellos
no sean partidarios, en disfrutar y descubrir la naturaleza y de
la inestimable compañía y conversación de los
amigos.
LOS
LUNES AL SOL II
Texto: Eduardo
Viesca
Fotos: Juan Viesca y Pepe Castro
Los
Torrollones de Marcén

La Naturaleza ha cincelado con el paso del
tiempo un insólito paisaje en la zona denominada La Serreta,
al sur de Huesca. Es el terreno que enlaza la parte más meridional
de la Plana oscense con las estepas monegrinas. Las rocas quebradas,
los cerros solitarios y los torrollones -enormes rocas que desafían
el paso del tiempo con su inverosímil verticalidad- hacen
esta zona muy atractiva. La mano humana, mientras, suaviza el paisaje
con la agricultura de regadío.
Además,
su historia tiene como elemento destacado la presencia de la cultura
islámica. Diferentes yacimientos nos hablan del control militar
sobre unas tierras dedicadas a la agricultura y la ganadería.
Podemos comenzar el viaje en Piracés, con su Peña Mediodía,
sede hace mil años de una de esos destacamentos militares musulmanes.
Su pozo fuente nos habla de la centenaria lucha del hombre por lograr
el agua. En Tramaced, el paisaje y la historia aportan nuevos elementos
a este viaje que tiene en la ermita de la Virgen del Puyal un excelente
mirador. En Fraella y Marcén, el Canal del Flumen marca una
línea azul que separa el regadío y el secano. Un poblado
islámico en esta última localidad depara continuas y
agradables sorpresas a los arqueólogos.
En
Alberuela de Tubo, la fortaleza musulmana domina la localidad y tiene
una ermita dedicada a la Virgen del Castillo. La dilatada llanura,
desde las estribaciones de La Serreta, enlaza con la última
etapa del viaje: Sodeto. Es un pueblo de colonización que ha
sabido incorporar un parque de aventura -La Gabarda- a un paisaje
marcado por la huella del hombre a través de los siglos. Olivos
centenarios en un espacio antaño.
Excursión
que sigue en parte el Canal del Flumen. Partimos desde Marcén,
en la comarca de Monegros, por la pista que bordea el pueblo, hacia
el embalse de Torrollón. Allí tomaremos la pista asfaltada
en vista de los sasos. Los sasos son plataformas llanas y elevadas
con piedra suelta, resultado de antiguas avenidas de agua, y conforman
un paisaje muy propio del valle del Ebro y los somontanos. Los torrollones,
por su parte, son los torreones de arenisca aislados por la erosión,
que marcan el paisaje de este rincón monegrino. Son un buen
sitio para el refugio de aves rupícolas.
Al
rato se pasa por la paridera y balsa de la Gabarda -topónimo
derivado de la gabardera, nombre aragonés para designar al
rosal silvestre, que proviene del celta (del celta pasó también
al árabe, y de éste volvió al aragonés,
siendo uno de los sinónimos de gabardera el término
albardera, con el artículo árabe incluido: toda una
lección de historia)-. Desde la Gabarda salen algunas rutas,
indicadas con marcas amarillas y blancas de PR. Tomaremos la que
va al Rincón del Olivar, donde podemos disfrutar de oliberas
centenarias. Más adelante se llega junto a un castillo musulmán
del siglo IX, la iglesieta de Usón.
|