Conocemos ahora el resultado de
las deliberaciones y acuerdos de los 27 estados miembros
de la Unión Europea en los últimos más
de 2 años relativa al endurecimiento de las medidas
de expulsión para los "inmigrantes ilegales".
El resultado del Parlamento Europeo de la semana pasada
ratifica la criminalización de la inmigración
que guiará en este sentido, sin duda, la adaptación
de las legislaciones estatales en esta materia.
A
la sorpresa sobre el anuncio del estudio de ampliación
de la jornada laboral hasta cuotas, según los casos,
de 65 horas, se une ahora la aprobación en el Parlamento
de la Directiva de Retorno, en la que se endurece la normativa
sobre inmigración.
Desde
CHA, no podemos sino mostrar nuestro total rechazo e indignación
ante estas medidas cuyas consecuencias se irán viendo
en los próximos meses pues comprobaremos cómo
los estados miembros adaptan sin miramientos sus normas
estatales bajo la premisa de la obligatoria adecuación
europea.
Para
CHA lo que se acaba de aprobar es la Directiva Europea de
la Vergüenza porque, entre otras cuestiones, vemos
como la Europa de la Opulencia reacciona -en período
de recesión- con violencia y represión ante
algunas de las victimas del mundo desequilibrado e injusto.
No han tenido suficiente con reducir las aportaciones en
materia de cooperación al desarrollo los países
miembros con los países del Tercer Mundo que ahora
endurecen las medidas coercitivas y represoras contra sus
ciudadanos.
Es
indignante constatar cómo se vulneran los Derechos
Fundamentales de las personas que podrán ser retenidas
hasta un año y medio en los centros de internamiento
para inmigrantes hasta que se resuelva su expulsión.
Con bastante probabilidad acabarán en la cárcel
cuando se saturen los CIEs y eso por el sólo hecho
de tener una falta administrativa (pues solamente eso es
no tener papeles).
La
UE no tiene ningún problema en contrariar la Declaración
de los Derechos Humanos en lo relativo al desplazamiento
libre de personas o al derecho de elección de país
de residencia (art. 13). Es más, lo hace con mucho
cinismo al afirmar que la medida clarifica su situación
legal.
Es
muy preocupante confirmar la tendencia a la represión
y a la discriminación por motivos económicos
que está desarrollando la Unión Europea, que
apuesta por convertir en delincuentes a aquellos que hayan
llegado a cualquiera de los 27 países miembros sea
cual sea el motivo que les impulsó a ello (tanto
los políticos, económicos, la hambruna o la
situación de marginación en la que vivan).
La inmigración lejos de ser un derecho es un delito.
Por
otro lado, observamos la inquina mostrada por los Eurodiputados
con los menores a los que la normativa deja en el más
absoluto desamparo al permitir su repatriación a
un país distinto del de origen.
Y
habrá más consecuencias cotidianas: se dificulta
la agrupación familiar, se impide el regreso en 5
años a los expulsados, a los menores se les podrá
repatriar sin garantías de entrega ni siquiera a
un familiar, presiones y persecución de los empresarios
a los "sin papeles", etc
.
La
aprobación pone además en evidencia una de
las estratagemas más rastreras de los países
miembros, quienes están tratando de legislar en Europa
apoyando normativas que muchos de ellos saben que no pasarían
la prueba en sus parlamentos nacionales. ¿Se imaginan
ustedes que el PSOE en España se atreviese a presentar
una normativa así en el Congreso de Madrid? Hablaríamos
de su derechización.
Quizás
esta normativa sea una buena razón para hacer visible
el fenómeno de la inmigración y resulte una
provocación necesaria para que los colectivos de
inmigrantes -que ni son todavía muchos ni muy considerados-
puedan manifestar de una vez su opinión para convertirse
en un necesario lobby de presión hacia los políticos
que amparados en su "anonimato" en Europa pueden
destruir a su antojo una Europa Social aún por construir.
Encantados
estarán todos esos aragoneses de Senegal, de China,
de Marruecos o de tantos sitios que están construyendo
Aragón (a pesar de no tener papeles), de que venga
a explicarles en persona las razones para apoyar con su
voto la Directiva de la Vergüenza la Eurodiputada del
PSOE aragonés Inés Ayala, -que fuera responsable
de Acción Social de UGT- y que es una de los 16 Eurodiputados
del PSOE que apoyaron la Directiva.
En
definitiva, para Chunta Aragonesista, ésta no es
la Europa que queremos.