EL POLLO URBANO
Mensual Elegante para el Gigante y el Enano

 
 
 
 
 
El Pollo Urbano para el Gigante y el Enano


El El Pollo Urbano lo único que leemos los tontos

El Pollo Urbano, la revista en su género más leída de Aragón, de España y del mundo latino
Conoce nuestras

ESTADÍSTICAS
 
Desde 1977 primera revista de sátira política, información, ocio y cultura del mundo negro aragolés        
Nº 93 (3ª Epoca) Extra Fiestas del Pilar, Octubre 2008. Zaragoza. 
España

El primer grupo aragonés de medios de comunicación por internet
ARTES Y LETRAS
REVISTAS
MAGAZINE
RADIOS
MISCELÁNEA
Apúntate a nuestro boletín de novedades y recibe en tu correo todas las novedades de
EL POLLO URBANO
estás en: elpollourbano.net / opinión/ El dolor del vacío

EL DOLOR DEL VACÍO
 María Dubón


    Hay un dolor físico y un dolor psíquico. Hay un dolor que te obliga a coleccionar miradas de hombres o mujeres y sus respectivas camas. Un dolor que te hacer ser enrollado cuando conoces gente y pasearte por un océano de alcohol. Es un dolor que oculta el no saber compartir. Es el dolor de no implicarse, de no arriesgarse en una relación. O quizás oculta la necesidad de ser un conejillo de Indias que prueba todas las drogas que fabrican los laboratorios clandestinos del mundo, sin darte cuenta de que estás en un territorio devastado por las pastillas y los derivados alucinógenos producidos para huir de la realidad.

    Hay un dolor descrito y considerado de mujeres, pero que en realidad es de todos. El dolor de estar ante el televisor a las tantas de la madrugada, con una tableta de chocolate en la mano o una tarrina gigante de helado, mirando la teletienda cuando no quieres comprar nada. Es la necesidad de llenar la soledad mediante el empacho y la tele. Es el dolor de sentirte diferente o inferior.

    Hay un dolor psíquico, espiritual o del alma, que exige trascendencia. Y entonces, poco a poco llegas a la oración, al templo o al libro. No es que se te haya despertado el afán por la lectura, es el interés por un libro que resume la vida y la actitud que debemos tener ante ella. Y de repente, sin buscarlo, pasas de esta dosis de energía espiritual a convertirte en un fanático del yoga, del tao, del zen o de lo que sea. Esto no tendría nada de malo si no fuera porque acaban exigiendo que las mujeres de tu país vayan vestidas con una sábana que les cubra el cuerpo. O que pidas que se quemen en la plaza pública los libros que no reverencian el mito que tú practicas, un mito que tal vez nunca existió.

    Hay un vacío que se llena con trapos de colores. Banderas de fútbol, de naciones o de quimeras. El límite entre la adoración del fanático a determinados colores y el sano entusiasmo, no está claro. Si tu vida acaba en un club de fútbol, en vez de disfrutar de él, comienzas a tener un problema. Los clubes, las banderas, ayudan a tirar hacia adelante, a pasarlo bien, pero no deberían ser un tótem, un dios.

    El dolor es tan diverso como nuestras maneras de combatirlo.

  PUBLICIDAD
La primera televisión a la carta en la red especializada en Medio Ambiernte

Una librería excepcional en Barcelona ¡Pincha el logo!
Informativos, reportajes... Una televisión para toda la diáspora aragonesa. ¡Pincha el logo!

La página de nuestra Asociación Independiente de Periodistas
¡Pincha el logo!

 

  Registro de dominios y diseño web: IniZiativas.net   @Todos los derechos reservados