Millones
de españolitos deseaban fervientemente la llegada del
día en que a este espécimen de la frivolidad y
la prepotencia se le pudiera enviar al carajo, diciéndole
con el mayor de los desprecios ¡adiós señor
Aznar!, o mejor aún, enviarlo a "cascarla",
en el mismo tono chulesco a que nos tiene acostumbrados cuando
chapurrea el ingles, diciéndole con energía "¡Goodbye,
mister Aznar!".
Claro
está que sus seguidores -cada vez menos- deben de estar
llorando por cualquier rincón de este país la
salida a empujones del insignificante hombrecito del bigotillo
a quien consideraban un semidios, cuando en realidad no era
más que un títere del "emperador"
de los Estados Unidos de Norteamérica.
Pero,
a fin de cuentas, eso es lo que menos importa, ya que lo quieran
o no reconocer, este pequeño "fantasma" del
pasado ha sido defenestrado -aunque, eso sí, con elegancia-
por el propio "delfín" al que un buen día
encumbró, pensando que no sería más que
un lacayo suyo. Lo cierto y bien cierto es que don Mariano,
¡al fin! le ha salido rana, y tras cuatro años
de tener que soportar a los sicarios del jefecillo (don Zaplana
y don Acebes), que le tenían maniatado, logró
deshacerse de ellos y ya con las manos libres, pudo decir
aquella frase de
¡joder, que tropa!
Los
millones de españoles que no han comulgado con las
ruedas de molino del hombre que en su día intentó
hacernos creer que ETA era un movimiento de liberación
vasco, o que Irak disponía de armas de destrucción
masiva, o que el atentado bestial del 11-M en Madrid era obra
de los etarras, estamos ahora de enhorabuena porque definitivamente
el endiosado Aznar entra ya de lleno en el cementerio de los
elefantes, puesto que cualquier forense extendería
un certificado de defunción, tras ver su gilipollesca
presencia en el Congreso del PP. En una palabra. Es ya de
hecho un cadáver político, que pasará
como uno de los políticos más nefastos de nuestra
Historia.
En
definitiva, este esperpento, que todavía se atreve
a decir con énfasis ante sus parroquianos que "No
tenemos que avergonzarnos de nada" puede seguir por ese
camino cuanto quiera. Con ello estará provocando que
millones de españoles puedan decir, a tenor de su referida
frase lapidaria, que si él no se avergüenza, se
llegará a la conclusión de que su conducta -exenta
de autocrítica alguna- es la que corresponde a un sin-vergüenza.
Ni más ni menos, ni menos ni más.
A
pesar de la crisis económica que se nos viene encima
me relamo de gusto sólo de pensar el verano tan feliz
que millones de españoles vamos a disfrutar al saber
anticipadamente que la odiosa presencia de Mister Aznar no
nos joderá los telediarios al mediodía o por
la noche.
¡Goodbye
Mr. Aznar! ¡Hasta nunca!
| PUBLICIDAD |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
| Informativos,
reportajes... Una televisión
para toda la diáspora aragonesa.
¡Pincha el logo! |
 |
|
 |
 |
|
 |
 |
 
La
página de nuestra Asociación
Independiente de Periodistas
¡Pincha el logo! |
 |
 |
|
 |
 |
| La
primera televisión a la carta en la
red especializada en Medio Ambiernte |
 |
|
 |
 |
 |
Una
librería excepcional
en Barcelona ¡Pincha el
logo!
|
|
 |
|
 |
 |
|
 |
|
 |
|