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La prosperidad creciente en la segunda mitad
del siglo XX, que acabó siendo arrolladora y embriagante
en los primeros años del XXI, tuvo como consecuencia la eliminación
de las antiguas clasificaciones socioeconómicas. Dicho de
otra manera, el bienestar provocó una pérdida del
DNI social, que es un documento que ahora ya nadie encuentra. A
medida que el dinero fluía, los trabajadores olvidaban aquel
llamado 'orgullo obrero' pues, con coche y piso propios, ya pertenecían
a la clase media. Pero la tradicional clase media también
creyó que, al crecer sus propiedades y sus cuentas bancarias,
ya podía considerarse ascendida a jet-set. Bueno, ha llegado
(o ha vuelto, pues así es la historia) el tiempo de penuria
y ya no sabemos cuál es el lugar que ocupamos en el mapa.
Ya no hay clases sino situaciones sociales como, básicamente,
estar en paro o tener trabajo. Pero nadie puede sentir orgullo de
estar parado; y tener trabajo parece ser ahora una circunstancia
que depende más de la suerte que de otros factores como la
cualificación o el esfuerzo.
Pienso
en esto a raíz de la muerte de Alan Sillitoe, tratada con
excesiva discreción por los medios. Sillitoe fue un escritor
perteneciente a la generación de 'los jóvenes airados',
un grupo de novelistas, comediógrafos y cineastas que irrumpieron
en tromba muy a principios de los 60 en Gran Bretaña*. Las
novelas de Sillitoe más conocidas son 'La soledad del corredor
de fondo' y 'Sábado por la noche y domingo por la mañana',
ambas llevadas al cine. No hace mucho, asistí en la filmoteca
a un ciclo de este movimiento y me di cuenta de que todas las películas,
aunque con tramas distintas, respondían a un mismo argumento:
un joven obrero ansiaba ascender socialmente pero no por medio del
trabajo sino a través de una relación con una mujer
de clase alta (por ejemplo, con la hija o, incluso, con la esposa
del jefe), lo que producía su ingreso en un limbo social
en el que, traicionados sus orígenes, sólo le esperaba
la infelicidad. El mismo Sillitoe trabajó en una fábrica
de bicicletas antes de dedicarse a escribir y, como sus colegas,
rindió un homenaje a la dignidad de aquellos trabajadores
que habían sobrevivido a la guerra y estaban levantando Europa.
Nadie imaginaba entonces la aparición, décadas después,
de una nueva y nebulosa clase: la de los ingenieros financieros.
A más de uno le habría dado un patatús.
*La denominación de 'jóvenes airados' procede de
la inglesa 'angry young men' que se aceptó como etiqueta
para esta generación a partir del estreno de la obra de teatro
'Look back in anger' (Mirando hacia atrás con ira, 1956),
de John Osborne, que fue llevada al cine en 1959 por Tony Richardson
con Richard Burton de protagonista. Las novelas de Sillitoe fueron
la base de dos excelentes películas: 'Saturday night and
Sunday morning', dirigida por Karel Reisz en 1960, y 'The loneliness
of the long distance runner', de Tony Richardson, en 1962. Allan
Sillitoe, nacido en Nottingham en 1928, murió el 25 de abril
de 2010.
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