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¿Patrimonio vs Desarrollo?
Por Luis Miguel Ortego
La
sociedad moderna ha buscado repetidamente (y quizá
inconscientemente) indicadores que sirviesen para verificar
la presencia de un nivel de desarrollo que coloque a
cada país en los niveles más altos. Los
derechos de los animales, la protección del Medio
Ambiente y la protección del Patrimonio son tres
de los más populares. Pero, al igual que otros
principios y otras estructuras básicas del sistema
social (justicia, libertad individual...) en realidad
son indicadores de la madurez de cada sociedad en la
medida en que resisten los momentos de crisis. Si una
sociedad es capaz de llevar sus principios de libertad
individual, o independencia de la justicia en los momentos
más difíciles, demostrará su madurez.
Algo parecido sucede con la defensa del Medio Ambiente,
y por supuesto del Patrimonio.
En España, y en Aragón,
la sociedad aceptó, al menos nominalmente, hace
ya unos años, que la conservación del
Medio Ambiente y la del Patrimonio eran beneficiosos
para todos, y así se sancionó con cartas,
leyes y normativas. Ahora bien ¿Cuánto
es capaz la sociedad española, y la aragonesa,
de mantener ese pacto? ¿Cuántas tentaciones
y dificultades estamos dispuestos a asumir antes de
decidamos que ha llegado el momento de suspender esa
defensa puntual o definitivamente?
En materia de Patrimonio, el
pacto de la ley de 1999 ha resistido, en el caso de
haber estado vigente en algún momento, sólo
unos años, y aún a duras penas. Justo
lo que han tardado en entrar en juego intereses económicos
y urbanísticos salvajes. Los ayuntamientos, los
gobiernos de la ciudad heredados del pasado, decidieron
en el pasado proteger los cascos históricos por
considerarlos, también, herencia de los antepasados.
Hoy se piensa más bien que nuestros antepasados
se dedicaron a llenar los centros de las ciudades de
estorbos para que no pudiésemos desarrollarnos
como es debido, y a esos estorbos los llamamos Patrimonio.
Por eso estamos en la era de las descatalogaciones.
Los ayuntamientos piden a las autoridades en materia
de Patrimonio que NO les protejan sus edificios, que
se los dejen tirar. La única deferencia hacia
el pasado es que, si el arquitecto y promotor son sensibles,
lo que antes se hubiese derribado sin misericordia,
hoy simplemente se vacía dejando una fachada
falsa y manipulada.
En la mente de nuestros gobernantes
y administradores, el Patrimonio vale la pena ser conservado
siempre y cuando no entre en conflicto con intereses
económicos individuales. Intereses que, como
sabe desde Goebbels, es muy fácil travestir de
intereses colectivos. Lo demuestran el Fleta (destruido
innecesariamente para construir un gran auditorio gestionado
por capital privado), la Escuela de Artes (proyecto
destructivo al servicio de unos intereses políticos
y abanderado por un costosísimo proyecto arquitectónico
como coartada), la estación de Canfranc (manipulada
y adulterada para construir en su interior y a su alrededor
un hotel de lujo) o el Monasterio alto de San Juan de
la Peña (obra carísima pagada por el erario
público, muy agresiva con los restos, y destinada
a unas pocas habitaciones de altísimo lujo que
pocos podrán disfrutar)
Siempre que hay un conflicto entre intereses económicos
particulares o colectivos, el Patrimonio pierde. En
las ciudades, en los pueblos y en campo abierto. Las
soluciones intermedias existen, y existe la adecuación
de los proyectos a la conservación máxima
de los bienes (como en otros lugares se demuestra por
activa y por pasiva). Pero aquí, sencillamente,
cuando hay un conflicto, se suspende la protección
al Patrimonio, ni aunque se pueda demostrar que esta
conservación es compatible con el proyecto y
además económicamente rentable.
El resumen de ello es claro:
la sociedad no cree en la conservación del Patrimonio,
y lo ve como una mera concesión cara a la galería,
para demostrar que somos más avanzados que Kenia
o que Myanmar. Lo que sucede es que, lo mismo un día
nos demos cuenta de que nuestra sociedad, tan vacía
de valores, tampoco se cree la libertad de pensamiento,
la de expresión, o la presunción de inocencia.
Pero entonces sea demasiado tarde.
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Zaragoza futurible: un par de curiosidades por Internet
Por Antonio
Tausiet
tausiet.com
He
"descubierto" dos curiosidades hace un rato
-trasteando en la web municipal-.

La primera es un plano del nuevo
ordenamiento urbanístico que estuvo a punto de
aprobarse en el Ayuntamiento en 1970. Ya llevaban años
intentándolo y casi lo consiguen. Se trataba
de arrasar el Tubo (cosa que hicieron 33 años
después) y todo el casco viejo hasta la plaza
del Pilar, prolongando Independencia. Pero eso es ya
muy sabido. Lo gracioso del mapa es que se ve cómo
le querían pegar también un buen mordisco
a la casa de enfrente de la basílica, la del
pasaje de la Industria y el Comercio.

La segunda curiosidad es también
muy maja: un concurso de vaya usted a saber qué
año "de trabajos de investigación
sobre temas zaragozanos". En cuanto lo ha visto
Luis
Miguel Ortego ha exclamado: "¡Nos
presentamos!". Faltaría Jesús
Cuartero para dar el toque intrahistórico
al asunto. Y no olvidemos a Luis
Antonio Alarcón, que nos pondría
de cine en nuestro sitio.
La azucarera de Alagón se enfrenta a un plan
para su rehabilitación
(El periódico de Aragón, 27 - 10 -
2007)
Alagón
Ebro Puleva rehabilitará la antigua azucarera
27/01/2007 EL PERIÓDICO
El Ayuntamiento de Alagón
firmó ayer con la empresa Ebro Puleva un
nuevo convenio para el desarrollo urbanístico
de los terrenos de la antigua azucarera con la
construcción de unos 800 pisos y que incluye
la rehabilitación de buena parte de los
edificios.
Según este acuerdo,
Ebro Puleva deberá promover la revisión
del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU)
en dos meses y que se realizará mediante
plan especial, para dotar a este espacio de una
superficie edificable residencial de 78.000 metros
cuadrados, que los representantes municipales
y de la empresa recorrieron ayer tras la firma.
En esta superficie residencial
quedarán incluidos 13.000 metros cuadrados
del edificio catalogado como fábrica, que
se cede al ayuntamiento para la construcción
de viviendas protegidas. También se cede
al consistorio alagonero una superficie mínima
de 65.900 metros cuadrados para dotar a esta zona
de los equipamientos y viales necesarios, así
como zonas verdes --superficie que incluye algunos
de los edificios catalogados de mayor interés,
como la chimenea--.
Parte de este espacio,
se indica en el convenio, será utilizado
para la construcción de un centro educativo
--10.000 metros cuadrados-- y para equipamiento
deportivo --5.000--. Además, Ebro Puleva
adquiere una serie de compromisos, como el desescombro
de la zona en el plazo de un mes o la aportación
de 2 millones de euros para la rehabilitación
de los edificios catalogados que se destinarán
a equipamientos. La empresa entregará otros
3,9 millones de euros al Ayuntamiento de Alagón
para acometer obras e inversiones.
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