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Últimamente
han aparecido en diversos medios de comunicación
noticias sobre almejas.

Resulta que
algunos de estos simpáticos bivalvos
son los animales más longevos del
mundo, habiéndose encontrado hace
poco en la costa de Islandia un ejemplar
de más de cuatrocientos años
de edad.Este matusalén islandés
ha bautizado como Ming y parece ser que
su longevidad viene apoyada por unas condiciones
de vida ricas en alimento, ambiente fresquito
y aguas con tranquilidad.
Pues
bien señores, en Aragól no
podíamos ser menos y en una de las
obras que se están realizando de
cara a la Expo 2008, más concretamente
en el ecarbadizo que se está haciendo
delante de Helios, se ha encontrado una
almeja autóctona del mismísimo
meandro de Ranillas.
La
antigüedad de esta almeja no está
muy clara, ya que los aparatos de medición
de la Universidad Autónoma del Universo
Aragolés no pasan de quinientos años;
pero se cree que tiene al menos mil cien.
Se
ha llegado a esta conclusión porque
se han encontrado en las cercanías
del bivalvo importantes restos arqueológicos;
a saber: vestigios de una caldereta de judías
pintas, semienterrada una bota de pellejo
de cabra con vino de Paniza, una cédula
condal y fragmentos de una partida de guiñote
con un veinte en oros aún junto.
Una
vez analizado el tanino de la bota, las
judías resecas y unas cáscaras
vacías de almeja (parece ser que
el menú del almuerzo campero fue
judías con almejas y orejones de
melocotón para postre) se ha constatado
que estos restos datan de la época
del conde Aznar Galíndez.
El
eminente historiador aragolés Ezequiel
Fatál ha reconstruido la escena hasta
el punto de saber que estaban dos a una
en el segundo coto y veinticinco por cinco
buenas, que el conde era mano y que iba
a marcar que llevaba el bastillo.
Volviendo
al bicho en cuestión, aparte de la
edad lo más destacado de la almeja
de Ranillas es su descaro, si no lo creen
vean como nos recibió:

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