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Hace pocos meses
en los Estados Unidos de Norteamérica
encontraron fosilizados unos excrementos
humanos (de homo sapiens) fosilizados, de
unos doce mil trescientos años de
antigüedad, prueba fehaciente de que
hace diez milenios ya la cagaban allá
donde iban.
Los yankees están que dan palmas
con las orejas de contentos que están.
Si
el imperialismo de las barras y las estrellas
descubre el antecitado hecho (las cacas
prehistóricas) después de
años de búsqueda e investigación
y gastándose una pasta gansa, nosotros
con menos medios pero con más picardía
y pitera hemos vuelto a colocar a nuestra
patria en lo más alto.
Amigos,
Aragól siempre en cabeza.
En
apenas quince días, expertos (y algunos
becarios, que alguien tiene que picar y
llevar el botijo) de la Universidad Mundial
de Aragól con el afamado historiador
Ezequiel Fatál a la cabeza y un equipo
multidisciplinar formado por el profesor
Fatacchi, la maciza de Bones y Grissom han
hecho dos colosales descubrimientos que
van a hacer temblar las canillas a más
de uno.
La
acción se desarrolló en dos
ecosistemas totalmente diferentes, el primero
es un secarral de cojones y el segundo una
orilla de río. Habiendo sido encontrados
en ambos casos cagadas de gran tamaño.

Una de las
mierdas petrificadas y analizadas
En
pleno Monegros se realizó un despliegue
a gran escala y se hallaron las deposiciones
de un aragolés de hace la pila de
años.
El tamaño
del zurullo era más o menos de grande
como una boina. Una vez analizados los truños,
los restos de hierbajos adheridos a ellos,
unas pinturas rupestres, un petroglifo y
varios útiles encontrados (parte
de un palo con hilachas que bien pudiera
ser una escobilla y varias pavas de fumaque)
se han sacado las siguientes conclusiones:
1. Por el
ángulo y la posición de los
hierbajos se ha concluido que no era zurdo.
2. Su apetito debería ser insaciable.
3. El tipo era de buena posición
social, se cree fue un líder de su
tribu en su día, ya que la caca que
ha dejado es bien gorda y las de sus coetáneos
eran bastante más menudas.
4. Para hacer semejante torta tuvo que contar
con la ayuda de terceros que le auxiliasen
(pretándole la frente ya que si no
se le hubieran salido los pulsos por el
esfuerzo).
5. Según se deduce de los signos
y moñacos del petroglifo, era costumbre
arraigada que si el líder de la tribu
no comía sus súbditos tampoco.

Cabezudos
de mierda típicos de la zona dónde
se efectuó el descubrimiento
Al personaje
en cuestión se le ha llamado homo-canishortelanus-monegrinus.
El
otro frente de acción se situó
en la orilla de un río hoy casi seco
pero que en otros tiempos fue de gran vigor
y caudal.
En
una cueva, situada a pocos centenares de
metros del cauce semiseco del río
se encontró un enterramiento-retrete
único en el mundo.
Estos
aragoleses tenían unos ritos funerarios
muy avanzados para su época y mostraban
gran sensibilidad. El esqueleto del finado,
que se encontraba sobre un lecho de hojas
de higuera, portaba en una de sus manos
una rosa y en la otra una vara de mando
adornada con formas geométricas,
encontrándose el sujeto en actitud
oferente ante un altar presidido por un
homúnculo de cejas circunflejas y
varias bestezuelas que lo rodean.
Si
sorprendente es la cueva como fosa, más
sorprendente es su uso como cagadero. Dos
enormes roscas dos, han sido halladas.
Una
de buen tamaño está sobre
unas figurillas que parecen representar
a seres con cierto valor sentimental (tipo
lares y manes romanos) de la protorreligión
aragolesa

Una de las
mierdas recreadas para la investigación
La segunda
y más grande está encima de
unos grabados que parecen contener algunas
leyes o normas de la tribu y de un esquema
que muestra el gran río con una canalera
de la que el profesor Fatál y sus
mariachis no han sabido dar explicación
sobre su uso ni destino.
Nuestros
expertos creen que después de esas
dos enormes cagadas este personaje, bautizado
como homo tornadizus, quedó tan debilitado
que no pudo salir más de la cueva
y cascó en plena rogativa.
Aragol,
tierra de cagones y grandes cagadas desde
hace milenios.
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