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El concepto
de belleza no cabe duda de que es una apreciación
moderna. En la prehistoria esta apreciación
era impensable. El "homo aragotilón"
estaba más preocupado por la comida diaria
que por su corte de pelo. Es más, por testimonios
recogidos desde la aparición de "Chusé
tol negrata" en las cuevas de Bonansa, sabemos
que las hembras aragotilonas acuñaron en
la Europa del Paleolítico el dicho que
ha llegado hasta nuestros días: "Tol
aragotilón, acuanto más afeo, amás
güenorrón". Ciertamente que los
aragotilones, ya avanzado en devenir del imperio
faraónico, no podían competir con
los remilgados egípcios. Los ideales
de belleza griegos y romanos, fueron un mazazo
para la estética tradicional argotilona,
(semejante -pudieramos decir- al recibido por
la ejecución del trasvase del Ebro),
pues por primera vez ser peludo era un signo externo
de falta de estudios. Durante la dominación
romana fueron pocos los aragotilones que cuajaron
carrera en la corte romana. Es más,
tuvieron muchas dificultades por su obstinación
para desprenderse de un idioma localista, denominado
"fablax" que estaba muy arraigado en
ellos.
Chusé
Laolla, de Jaca, en el que se mantienen las carácteristicas
del ser pirinegro autcóctono.
Durante la dictadura
franquista, con el fin de dar ánimo a las
gentes desesperadas tras una larga continenda
civil, el Régimen decidió ser precursor
en materia de "prensa del corazón"
y convocó los concursos de "reinas"
de los diferentes lugares para dar moral a un
pueblo necesitado de referencias de progreso "civil".
En Aragón se utilizó dicha práctica
para dar a conocer a las señoritas y los
señoritos en edad de merecer, en sendas
veladas que se celebraban en el Palacio de La
Lonja.
Tony
Pecholobo, de Zarabola, un típico
ejemplar de la etnia monegra.
Con la llegada de la democracia,
los útopicos representantes de los contubernios
de izquierada consiguieron que los fastos de La
Lonja fueran sustituídos por unas ridículas
comidas "corales" de bocadillos frente
a las puertas de dicho emblemático edificio.
Pero nunca los "guapos" y "guapas"
obreros se pudieron medir con sus predecesores
que, efectivamente, abandonaban La Lonja pero
seguían dominando el control de la "belleza"
local, porque desde Freud ya se sabe que la belleza
-aquella que no es rústica- es patrimonio
del comer, el beber y el vestir adecuadamente
y, si es posible, durante varias generaciones.
¿Por que los niños actuales son
tan parecidos?. Sin duda por la homogenización
de los productos comestibles, bebestibles y vestibles.
Es decir, la Izquierda nunca valoró la
belleza como una conquista social. Es más,
la gente de izquierda, en el periodo que siguió
a la "Transición Democrática",
cambió de "esposa, de coche y de traje".
La belleza se hizo democrática y por fin
las ideologías no participaban de diferentes
criterios estéticos: "Las tías
, (o los tíos), que estaba bien,
lo eran para el empresario y para el obrero".
Por fín, tras los cambios naturales de
cualquier "Transición pactada entre
la Familia, los Municipios, la Patronal y los
Sindicatos", se imponía el criterio
de "belleza para todos".
Martín
Buenavista, de Cantavieja, (Teruel) un milagro
de pureza en la transmisión genética
de la etnia minegra.
Y es en ese momento, y coincidiendo
con la presencia de Pepe Ataressi en en Ayuntamiento
de Zarabolo, cuando lo "aragolés"
comienza a adquirir base "impregnable"
entre las gentes. ¿Cómo había
de ser un aragolés? ¿Peludo? ¿Gritón?
¿Pequeño? ¿Gordo? ¿Alto?.
A partir de ese momento, comenzó la definición
del "ser aragolés" actual en
términos de belleza. Es decir: hizo
falta que el PP y José Atarés llegaran
a la alcadía de Zarabola para que sus ciudadanos
comenzaran a apreciar esta cualidad -la belleza-
como un plus en su definición racial.
En la actualidad los ideales de "belleza",
según el Centro Mundial de Estudios Estadísticos
del Ebro y del Matarraña que si no lo dirige
lo dirigirá Raimón Tejedoretti,
dicen lo siguiente:
- Un guapo de Huesca, ( o Walqa), ha de estar
en la línea de
Chusé Laolla.
(Con más o menos coletas).
- Un hombre con futuro de Zaragoza, deberá
acercarse al ideal físico que encarna Tony
Pecholobo .
- El estudio de los feno y genotipos turolenses
nos da como ideal de belleza minegra el representado
por Martín
Buenavista de
Cantavieja (Teruel).
Cuqui
Clueca, Reina de las Fiestas del Pilar 2001, elegida
por la Concejalía de Festejos de Zarabola.
No nos hemos parado a
investigar mucho el concepto de belleza femenina
en Aragol, pero a vista de los resultados masculinos
hemos de estar de acuerdo con Veroniq Lopezzi,
Concejala de Cultura que lo fué, al elegir
a Cuquí
Clueca como "Reina
de las Fiestas del Pilar 2001". Sobre todo
al ver el cartel de las mismas. Un abrazo para
todos mis alumnos. ¡Viva Aragol!
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