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Nº 90 (3ª Epoca) Mayo 2008. Zaragoza. 
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CIENCIA PARDA
   
MITO Y REALIDAD: ¿SOMOS FEOS LOS ARAGOLESES?
William Fatachi

       El concepto de belleza no cabe duda de que es una apreciación moderna. En la prehistoria esta apreciación era impensable. El "homo aragotilón" estaba más preocupado por la comida diaria que por su corte de pelo. Es más, por testimonios recogidos desde la aparición de "Chusé tol negrata" en las cuevas de Bonansa, sabemos que las hembras aragotilonas acuñaron en la Europa del Paleolítico el dicho que ha llegado hasta nuestros días: "Tol aragotilón, acuanto más afeo, amás güenorrón". Ciertamente que los aragotilones, ya avanzado en devenir del imperio faraónico, no podían competir con los remilgados egípcios.  Los ideales de belleza griegos y romanos, fueron un mazazo para la estética tradicional argotilona, (semejante -pudieramos decir- al recibido por la ejecución del trasvase del Ebro),  pues por primera vez ser peludo era un signo externo de falta de estudios. Durante la dominación romana fueron pocos los aragotilones que cuajaron carrera en la corte  romana. Es más, tuvieron muchas dificultades por su obstinación para desprenderse de un idioma localista, denominado "fablax" que estaba muy arraigado en ellos.   

  
Chusé Laolla, de Jaca, en el que se mantienen las carácteristicas del ser pirinegro autcóctono. 

      Durante la dictadura franquista, con el fin de dar ánimo a las gentes desesperadas tras una larga continenda civil, el Régimen decidió ser precursor en materia de "prensa del corazón" y convocó los concursos de "reinas" de los diferentes lugares para dar moral a un pueblo necesitado de referencias de progreso "civil". En Aragón se utilizó dicha práctica para dar a conocer a las señoritas y los señoritos en edad de merecer, en sendas veladas que se celebraban en el Palacio de La Lonja.   


Tony Pecholobo, de Zarabola, un típico ejemplar de la etnia monegra.  

    Con la llegada de la democracia, los útopicos representantes de los contubernios de izquierada consiguieron que los fastos de La Lonja fueran sustituídos por unas ridículas comidas "corales" de bocadillos frente a las puertas de dicho emblemático edificio. Pero nunca los "guapos" y "guapas" obreros se pudieron medir con sus predecesores que, efectivamente, abandonaban La Lonja pero seguían dominando el control de la "belleza" local, porque desde Freud ya se sabe que la belleza -aquella que no es rústica- es patrimonio del comer, el beber y el vestir adecuadamente y, si es posible, durante varias generaciones. ¿Por que los niños actuales son tan parecidos?. Sin duda por la homogenización de los productos comestibles, bebestibles y vestibles. Es decir, la Izquierda nunca valoró la belleza como una conquista social. Es más, la gente de izquierda, en el periodo que siguió a la "Transición Democrática", cambió de "esposa, de coche y de traje". La belleza se hizo democrática y por fin las ideologías no participaban de diferentes criterios estéticos: "Las tías , (o los tíos),  que estaba bien, lo eran para el empresario y para el obrero". Por fín, tras los cambios naturales de cualquier "Transición pactada entre la Familia, los Municipios, la Patronal y los Sindicatos", se imponía el criterio de "belleza para todos".  


Martín Buenavista, de Cantavieja, (Teruel) un milagro de pureza en la transmisión genética de la etnia minegra.  

    Y es en ese momento, y coincidiendo con la presencia de Pepe Ataressi en en Ayuntamiento de Zarabolo,  cuando lo "aragolés" comienza a adquirir base "impregnable"  entre las gentes. ¿Cómo había de ser un aragolés? ¿Peludo? ¿Gritón? ¿Pequeño? ¿Gordo? ¿Alto?. A partir de ese momento, comenzó la definición del "ser aragolés" actual en términos de belleza. Es decir: hizo 
falta que el PP y José Atarés llegaran a la alcadía de Zarabola para que sus ciudadanos comenzaran a apreciar esta cualidad -la belleza- como un plus en su definición racial.  

   En la actualidad los ideales de "belleza", según el Centro Mundial de Estudios Estadísticos del Ebro y del Matarraña que si no lo dirige lo dirigirá Raimón Tejedoretti, dicen lo siguiente:  
- Un guapo de Huesca, ( o Walqa), ha de estar en la línea de Chusé Laolla. (Con más o menos coletas). 
- Un hombre con futuro de Zaragoza, deberá acercarse al ideal físico que encarna Tony Pecholobo . 
- El estudio de los feno y genotipos turolenses nos da como ideal de belleza minegra el representado por Martín Buenavista de Cantavieja (Teruel).  


Cuqui Clueca, Reina de las Fiestas del Pilar 2001, elegida por la Concejalía de Festejos de Zarabola. 

     No nos hemos parado a investigar mucho el concepto de belleza femenina en Aragol, pero a vista de los resultados masculinos hemos de estar de acuerdo con Veroniq Lopezzi, Concejala de Cultura que lo fué, al elegir a Cuquí Clueca como "Reina de las Fiestas del Pilar 2001". Sobre todo al ver el cartel de las mismas. Un abrazo para todos mis alumnos. ¡Viva Aragol!  

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