Del
Proyecto Genoma Humano se ha dicho muchas veces
que para los biólogos fue equivalente a la
llegada a la luna para los astronautas. Probablemente
lo cierto de esta comparación sea en la parte
económica (el coste de ambos proyectos) y
la parte organizativa (participación de numerosos
equipos multidisciplinarios). No cabe duda que en
biología y por supuesto en genética
se puede hablar de un antes y después del
proyecto. Hoy en día la genética se
entiende mas como una ciencia multidisciplinaria
con un gran impacto social en la que se invierten
grandes cantidades de dinero y en la que trabajan
grandes centros en colaboraciones multinacionales.
Nada que ver con la imagen de un Cajal mirando al
microscopio aunque el espíritu pueda ser
el mismo.
¿Cómo
empezó el Proyecto Genoma Humano? Curiosamente
su primer apoyo lo tuvo del Departamento de Energía
de los EE.UU. ¿Que tiene que ver la energía
con el DNA? La radiación. Esta es la razón
según los rumores que corrían entre
los científicos por aquellos años
por la que el Departamento de Energia lanzó
el Proyecto. Se dijo que era una forma de lavar
la imagen negativa que los centros de energía
nuclear tienen por el riesgo de causar mutaciones
en el DNA. Investigar dichas mutaciones al menos
mejoraba la imagen. Posteriormente cuando el NIH
o Instituto Nacional de Salud de los EE.UU. entro
en el proyecto como principal financiador el énfasis
cambio hacia la salud humana y con la esperanza
de que produjera conocimiento para diagnosticar,
prevenir y hasta curar enfermedades humanas.
En
1984 un grupo de científicos se reunió
en el estado de Utah y lanzo la idea un proyecto
para secuenciar el genoma de un individuo. La
idea entonces parecía mas un sueño
que una posibilidad real. Durante los siguientes
años la idea fue discutida entre parte
de la comunidad científica. En 1988 el
Instituto Nacional de Salud de EE.UU. se apunta
al proyecto convirtiéndolo en una posibilidad
real. En 1990 el proyecto empezó oficialmente.
Estaba previsto que durara 15 años, hasta
el 2005, y que tuviera una financiación
de 3.000 millones de dólares de EE.UU.
Este dinero seria aportado mayoritariamente por
el Instituto Nacional de Salud y por el Departmento
de Energía en este orden. Curiosamente
los primeros resultados destacados los produjo
un centro francés, Genethon, financiado
por a través de un programa de televisión
apoyado por una sociedad dedicada a recoger dinero
para ayudar la investigación en enfermedades
humanas. Este centro produjo el primer mapa de
marcadores en gran escala. El esqueleto del genoma.
EE.UU. reacciono reorganizando la estrategia político-económica
del proyecto. La mayor parte del trabajo (y de
la financiación) se concentraría
en unos pocos centros grandes y especializados
para evitar la atomización típica
del trabajo investigador que se dispersa en muchos
centros académicos. Poco a poco se fueron
incorporando al proyecto centros en otros países.
Particularmente importante ha sido la participación
del Centro Sanger en Inglaterra. Francia, China,
Japón, Italia, Alemania y otros países
también participaron. España, por
no cambiar de costumbre, no creó ningún
centro para participar.
En
1998, Craig Venter, un científico visionario
que había dejado el Instituto Nacional
de Salud por incompatibilidad de ideas, revolucionó
el proyecto. Venter fundo una empresa privada,
Celera, y dijo que el solito (su empresa claro)
iba a secuenciar el genoma humano con mucho menos
dinero y ¡en menos de tres años!
Dicho y hecho. Como prueba secuencio primero a
la mosca del vinagre en unos pocos meses. Dos
años mas tarde, en el 2000 anuncio que
su empresa tenia la secuencia completa del genoma
humano. Dicho anuncio creó una tormenta
política en la que participo el entonces
presidente de los EE.UU., Mr. Clinton y Mr. Blair,
primer ministro de Inglaterra. Se llego a un acuerdo
entre el Proyecto Genoma Humano oficial y Venter
de la mano de ambos políticos y se anuncio
conjuntamente al mundo que la secuencia estaba
lista. Yo no analicé entonces la secuencia
de Venter, pero si analicé la del Proyecto
Genoma Humano, y como publicamos mas tarde en
la revista "Nature Genetics" estaba
muy lejos de ser completa y correcta. En 2001
ambas secuencias, la publica y la del visionario
Venter, se publicaron en las revistas "Nature"
y "Science" respectivamente.
Es
interesante observar que los dos grandes empujones
para terminar la secuencia del genoma partieron
de iniciativas privadas (Genethon y Celera), quizás
sea un dato a tomar en cuenta para repensar el
sistema académico de la ciencia.
En
el año 2004 los datos que disponemos de
Venter y de la secuencia publica indican que ambos
son de alta calidad, aunque algo que no se comenta
mucho es que hay un porcentaje muy alto de secuencia
que falta, la llamada "heterocromatina"
y parte de los telómeros que son zonas
difíciles de secuenciar. El proyecto no
ha terminado y hoy tenemos además de la
secuencia del ratón, la rata y el chimpancé,
un proyecto en marcha para determinar la diversidad
genética entre individuos.
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