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A
mediados del mes de Marzo y mientras se
acondicionaban las tierras del huerto que
el Instituto Superior de Altísimos
Estudios Hortícolas del Pollo Urbano
posee en Osia, varios empleados de la instalación
observaron la presencia de una camada de
pequeñísimos animales de cuatro
patas que merodeaban
por los alrededores. Avisado el responsable
científico de la instalación,
se procedió a preparar un operativo
para intentar su captura y acceder al estudio
de tan extraños animales nunca vistos
antes por esos pagos.
| Presentación
de la revista "Aragón" |
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Extraodinaria
fotografía de los canes antes
de ser capturados
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Este
fenomenal aspecto afrecía el
cuarto delantero de uno de los "chigüagüas
pirinegris" asados
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Y como
no podía ser de otro modo, una
buena ensalada para acompañar
al perro |
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Efectivamente
y dada la profesionalidad de los trabajadores
y científicos del Instituto osiano,
la camada fué capturada y enjaulada
en su totalidad. Luego de arduos análisis
y cruces de datos con la central pollera,
se llegó a la certeza de que se hallaban
ante un gran descubrimiento: se había
recogido a una camada de "Chigüagüas
Pirinegris", especie canina que se
creía extinguida a finales del XVII
pues la intensidad de los viajes americanos
había hecho de ellos especie codiciadísima
puesto que estos animales eran muy apreciados
por las tripulaciones ya que además
de ladrar y realizar las labores propias
de un perro, eran pequeños, es decir,
acupaban poco y lo que es más interesante,
¡eran comestibles!
Todavía
no se sabe con exactitud el porqué
de la reaparición de la especie pero
lo que si estamos en condiciones de asegurar
es que los canes son exquisitos, puesto
que se procedió a comprobar su comestibilidad
y se asaron al horno dos de dicho animales,
siendo altamente valorados por su sabor,
facil cocción de sus carnes y la
ternura de sus cuartos traseros.
El
resto de los animales serán destinados
a la reproducción para su posterior
comercialización a traves de granjas
caninas, dato éste que puede, sin
duda, ayudar a la fijación de la
población de la zona puesto que en
el mercado gastronómico, una vez
publicitado el descubrimiento, un "chigüagüa
pirinegris" puede valer unos 3.000.000
euros. ¡Enhorabuena a nuestros científicos!
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