El Pollo Urbano. Desde 1977 la primera revista de sátira politica, información, ocio y cultura del mundo negro aragolés. Zaragoza. España. Nº 126 Mayo 2012
Israel: "La crónica cangrejo" (I) |
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La crónica cangrejo (Viaje Huesca-Madrid)
Gran éxito en España, cantaron los gatos y me invitaron a comer, yo acepté por cortesía, sabía que ellos se iban a comer todo y no me iban a dejar nada, así que los acompañé, me senté con ellos a la mesa, y los dejé hacer, comían cada uno de su plato, como si fuera la vez primera, sin hablar, salvo gruñidos de placer, aquí y allá, qué espectáculo, me felicito por venir, aceptar la invitación, luego me busco un bar, me como lo mío (en España me gustan las tapas de cangrejo y bacalao), mientras tanto disfruto del concierto, mandíbulas y lengua.
1
A usted la encuentro en cada aeropuerto, la reconozco por el reloj, qué suerte tengo de volverla a ver, aprovecho que el vuelo a Canarias lleva retraso para contarle que mi reloj se ha parado, ¿qué hora tiene usted, las once? El mío marca las diez, se le acabó la pila, los relojes son como nosotros, sin comida nos morimos.
2
Abro la puerta y hueles a untura, según el taxista de Perú que nos saca de Madrid tengo hinchado el pie lo destrozó un mal zapato el ungüento es para él bien yo decía hueles a unto adónde te llevo y se descarta La Castellana a favor de un túnel largo pero todavía no llegamos allí menos a la Terminal 4 todavía hablamos del ungüento que el se ponía en Lima cuando jugaba fútbol por dinero lo reconozco de lejos el olor a unto ¿y a una estafa? también la huele pero tarde, cuando ya pasó y deja un olor más fuerte que el unto, a dinero frotado en la nariz.
cuando compre la combi en Perú, dejará España, para no perderse la infancia de sus nietos
antes nos iremos nosotros que estamos de paso
pero primero le erramos bajamos en T4 cuando era en la dos.
3
En el país de donde venimos a quien roba un celular le cae tal maldición que más le hubiera valido no tentarse jamás con el aparato por el cual no habría sacado más que veinte euros y nosotros somos profundos creyentes, señora, pero no sienta que la acusamos a usted, ni al inquilino que ahora ocupa nuestro cuarto, pero a la persona que haya sido, ay, señora, le tenemos compasión, ya sabe usted, la maldición del país del cual venimos,
Ustedes tienen razón que tengan muy buen viaje, les ayudo a cargar las maletas en la caja del ascensor.
4
Hostal, hablo desde el país del que vine, para contarle que encontramos el teléfono en el estuche de la guitarra, y pedirle que se quede tranquila,
Yo no soy la señora, pero ella me contó que ustedes se creen las maldiciones de su país, mejor es buscar bien antes de ponerse a acusar, no importa, ¿cómo han llegado, como ha sido el viaje?
5
Llueve en Madrid, y no nos marchamos del Café del Príncipe por proteger los pies sin zapatos, en sandalias, doble par de medias, de modo que disfrutamos dos tazas con poleos y llegamos a la conclusión de que un japonés se parece a un japonés cuando acentúa el japonés de otro modo, Occidente se lo come y lo devuelve maquillado, eran cuatro del Japón, como las medias en cada pie, que reían modelados por Madrid. Dos poleos, de la garganta del mozo a la taza. y un gesto raro el azúcar diez gramos cada sobre.
(Continuará) |